on the road tercera parte





eran las diez de la mañana de un soleado dia a mediados de primavera.

aunque realmente, todos los días son soleados en el momento en el que sales al exterior cuando acostumbras a pasar dieciocho horas al día delante de un monitor en una pequeña habitación oscura. acababa de salir a la calle dejando las gafas de mafioso italiano encima del escritorio donde antes solía haber mi ordenador, y el sol me estaba empezando a crujir las retinas con una agradable sensación de quemadura interna que por alguna razón se sentía como si me estuviese purificando por dentro: sí, aún estoy vivo.

las gafas no fueron la única cosa que me dejé en casa, ni la mas importante; cuando me di cuenta de la ausencia también de un totalmente imprescindible bolígrafo supe que si volvía, lo que eran literalmente los veinte metros que había andado hasta entonces, no tendría fuerzas para convencerme a mi mismo de volver a salir, y no era algo que me pudiese permitir, pues este un viaje que llevaba semanas preparando. quizás es también, después de todo, el motivo real por el que he vuelto a este lugar y con ello también a la locura de los pueblos.

el principio del camino estaba bastante claro, sin complicaciones, pero no me pude resistir empezar a hacer el mongolo y tomar rutas digamos, subóptimas, que cruzaban zonas ajardinadas, parques perdidos y la roca elevada rodeada de cactus que por alguna razón hay detrás del supermercado. empecé a correr entre la hierba para pillar carrerilla y subir la ladera de la carretera esa nueva donde antes todo era campo y donde solía jugar con otros igualmente estúpidos niños y niñas cuando iba a casa de mi abuela. parecerá una tontería, pero parecía que a mi cuerpo le venía de nuevo eso de moverse con rapidez. aún después de años de correr como un demonio jugando a baloncesto (quizás porque era lo único que sabia hacer en ese deporte), fútbol o simplemente correr por la calle para ir mas rápido de un sitio a otro, habían bastado unos meses de decadencia para que el simple hecho de mover las piernas por el aire se sintiese como un acto de brujería y casi se acompañase con un deje de nostalgia y libertad.

fui recuperando el ritmo y aprendiendo a mover mi cuerpo con un mínimo de coordinación como si fuese la primera vez, pero cuando empecé a disfrutar y darme cuenta de que lo había echado de menos también me empezó a faltar el aliento y empecé a sudar bajo el abrasivo sol de mediados de abril, y eso que aún no había salido del pueblo. me dejé de romanticismos y volví a la estrategia original de ir andando por el mundo.






así empezó el viaje espiritual de ir ver el sabio de la montaña local.

la gente siempre ha hecho viajes interesantes en la cultura popular para preguntar alguna cosa relevante o transcendental al sabio de la montaña. es una idea recurrente en el mundo de las historias, como el caballero que va a rescatar a la princesa del peligroso dragón, y las historias aparecen en culturas a todo lo largo y ancho del planeta, pero también en el mundo real. muchas veces cambiamos los conceptos exactos involucrados, como por ejemplo un dragón peligroso por un rey malvado, o también podríamos cambiar preguntar alguna cosa relevante con algo como por ejemplo ir a pillar, pero la esencia es la misma. la historia se repite a lo largo de las historias, así que tengo motivos para creer que la idea subyacente esconde algo fundamental en nuestra forma de pensar y ver el mundo. quizás elevamos la gente en sitios elevados o quizás creemos que la soledad aporta serenidad o respuestas de algún tipo, y honestamente no se cual de las dos es mas absurda.

aunque la verdad, yo no tenía ninguna pregunta que hacer a nadie ni necesidad de viaje espiritual,  ni tampoco necesito mas camellos en sant feliu, únicamente me atraía la idea en general. simplemente aparecer ahí, sin mas, casi de casualidad, como si uno pasease por las cumbres borrascosas del tibet todo el camino, del puente de piedra hasta la cueva sagrada de la verdad, todas las mañanas antes del desayuno para leer el mundo deportivo. quizás también es porque la montaña no está mal del todo, hay vistas y me mantiene alejado de las masas de edificios que le rodean a uno en el corazón de barcelona ¿me entendéis?

creo que no

da igual

me sorprendió la naturalidad con la que estaba emprendiendo ese camino sin sentido hacia el oeste. no porque, quizás me haya doctorado en ese tipo de caminos, no porque me acostumbre en caminos importantes ni transcendentales; sino porque incluso el mas normal de los caminos que hacemos en nuestro día a día, como bajar a comprar a la calle, visitar a algún amigo o cualquier de las tareas mas triviales se me antoja en si mismo como un acto de naturaleza completamente surrealista, carente de significado, al lado de la inmensidad cósmica global o de la red introspectiva de pensamientos y no acciones en mi cabeza donde paso metido la mayor parte de mi tiempo. y aún mas si eso implica salir de casa de día. acostumbrado entonces a viajes sin sentido, la practica hace al maestro.

así, sin darme cuenta pasé por el lado de una pareja de mediana edad que me dio los buenos días y supe entonces que me había alejado lo suficiente de la ciudad, de cualquier ciudad.








2.








Ara

La tarda mor:

El sol és baix, s’allargassen

les ombres. M'acosto a tu

perquè em parles fluix

i t'adoro tant

que intentant mirar-te endins

em mullo els dits.



Em despullo i m'abraces.

Em bressoles, suau

i sento un tintineig dolç,

de fons,

quan em llepes les orelles.



Si el vent t'ho diu,

m'empenys amb fúria

i em rebolco en tu fins que tremolo


Llavors, m'escups a la riba



Demà,

mar,

tornaré a enyorar-te






L’home es deixa caure al mar





1.

L’home es deixa caure al mar.
perquè és blau, no ho ha dubtat i
veu de prop l’abismal
obscura ombra.

emprèn el lent descens
cap al fred del fons, pesa menys
que un sospir
i s’apaga l’última llum de dalt.

Negror.

negror.

Fins que  sent el cop suau de l’esquena
contra el terra pla, aspre, i alhora sent un
cop
sec, des de dins el seu cos buit,

contra la paret del seu pit-



on the road segunda parte





cinco horas después sobre el camino, cinco años después sobre el papel


la noche por fin terminaba. tras una velada de delirios, drogas blandas, música y general sinsentido, las conversaciones a medias no llegaban a ningún lado y se perdían bajo la amenaza de un amanecer que nunca parecía que fuese a llegar porque el tiempo en esas acampadas es altamente relativo pero que cuando empezase seria demasiado tarde como para darnos cuenta y pudiésemos aprovechar la noche para hacer lo que habíamos venido a hacer fuese lo que fuese.

respirad.

pero no había nada que hacer. liberador en un principio como para disfrutar un camino de noche con vistas al mediterráneo y a la luna llena, el modo supervivencia se había apagado lentamente, aburrido a largo plazo y anestesiado con alcohol. la acampada no había estado mal, pero en aquel momento no podía sino pensar en todo en la vida como en una pérdida de tiempo; como mínimo para mi, como mínimo para un nanaky en la mierda y sin objetivos, si es que aún quedaba algo de nanaky en mi.

una tienda enorme de mi propiedad descansaba sobre la tierra del bosque, y un puñado de gente medio conocida medio desconocida descansaba dentro de ella. el sol salía por el horizonte (por donde cojones tiene que salir sino) y yo volvía de tocar la guitarra (o algo parecido aunque no demasiado) y de cantar canciones con cristian que ya desde el primer día nos quedaban grandes pero nos daba igual. cantamos en una especie de mirador como habíamos dicho que haríamos el día anterior pero que como todo, llegado el momento tampoco tuvo demasiado sentido. agotados, el se fue a dormir en alguna otra tienda superpoblada y yo me quedé otra vez, pues eso, sin nada que hacer.

el plan a seguir era simple y una puta mierda, quedarme dormido en mi tienda, despertar cuando despertasen los demás por la incomodidad del calor, recoger todo y empezar penosamente el camino de vuelta a casa, de mas de dos horas. después de una noche sin apenas descansar debía volver para ir esa misma noche al mar a trabajar, y si mi motivación todos estos días había sido la espera de esta decepcionante noche, no estaba seguro de poder encontrar ninguna razón para pasar siquiera un par de días mas trabajando sin caer en la locura.

no me seducía nada la idea. no tenía ningún mensaje en el móvil e igualmente me quedé sin batería poco después. a veces simplemente sin premios no soy capaz de funcionar, y a veces ni con ellos.






agarré un par de cosas esenciales y bajé todo el camino del bosque hasta la mística playa un poco mas abajo de la arboleda donde se encontraba el campamento base. las ascuas de la fiesta se abrazaban ahí entre ellos para no apagarse definitivamente, habían bajado a ver la salida del sol. alguien se bañaba y los demás supervivientes miraban el mar encenderse de rojo y blanco con alegría y yo con indiferencia. eran buena gente, había bajado con ellos hasta aquel lugar pero no estaba con ellos en absoluto. hablaban, fumaban, planeaban ir a sitios y hacer cosas, incluso volver arriba a la acampada y ponerse a dormir, o volver a casa y salir de fiesta esa misma noche y a mi todo aquello me parecía de otro mundo, yo solo quería desvanecerme en el horizonte y desaparecer. yo quería irme también, pero no quería despedirme de nadie, ni ir a ningún sitio en particular ni mucho menos salir de fiesta ni interaccionar con nadie, solo desaparecer.

no quería pensar en irme, prepararme para irme, dormir para que esa gente eventualmente despertase y poder irme, despedirme antes de irme. quería estar yéndome ya en ese preciso momento, estar ya a medio camino, mucho mas allá de la posibilidad de dar la vuelta. dar por terminado ese estúpido pequeño capitulo de mi vida y empezar lo que fuese que tuviese que pasar a continuación inmediatamente, sin transición, ni tiempo de espera ni estúpida revelación interior de por medio, aunque lo que me esperase fuese un destino terrible y nada prometedor.

mi energía había pasado momentos críticos al principio de la noche, había remontado en el cenit de la oscuridad a niveles aceptables pero desde hacía horas volvía a caer como una pluma balanceándose silenciosamente, hasta que de golpe fui consciente de que en realidad necesitaba descansar profundamente, y el cansancio me golpeó con toda su fuerza. me había forzado a mantener un estado mental agotador, a ser social y activo cuando todo lo que mi alma pedía era dormir en una habitación oscura. el insoportable peso de mil noches se apoderó de mi y me sentí envejecer veinte años de golpe. lo único que podía hacer para dejar de sentir esa presión que se acababa de instalar en mi pecho era fantasear con en la idea de estirarme, cerrar los ojos y simplemente descansar y soñar sobre el frío tacto de la arena mojada, sin pensar en nada. poder ser capaz de dormirme plácidamente en aquella playa como si nada importase en el mundo.

sin mas, me quité la camisa y me tumbé con la piel erizada por el frío directamente sobre la arena. al cerrar los ojos noté una molestia inusual, una tensión absoluta en la zona que uno se masajea cuando tiene dolor de cabeza. como si mi mente se hubiese también dado cuenta en ese mismo instante y tuviese poderes mágicos, la tensión se dispersó hasta desaparecer en ese mismo momento, pude sentir como ocurría, e inmediatamente me sentí en paz. junto a la tensión, desaparecieron todas las ideas y preocupaciones que me tormentaban segundos, minutos, horas, días, años y vidas atrás. por primera vez en lo que me pareció muchísimo tiempo, estaba tan relajado que creí estar dormido y durante decenas de minutos estar soñando las voces de mis amigos hablar en la orilla. la energía de la que hablé antes empezó a crecer otra vez desde la absoluta nada, hasta un punto en la que sentí no podía siquiera controlar. me empezó a llenar el cuerpo físicamente, desde el mismo corazón hasta las puntas de los dedos, que temblaban y donde sentía hormigueo agradable. aún estando estirado en la arena, con una guitarra al lado, mirando al cielo sin articular ningún sonido ni mas movimiento que parpadear y respirar profundamente, sentía que no podía mover un solo músculo del cuerpo sin romper el hechizo, pero que cuando me moviese no seria para levantarme lentamente, sino que explotaría en un grito descarnado o me levantaría pegando un salto de la playa al cielo para nunca descender.

ninguna de esas dos cosas ocurrieron. con gran esfuerzo conseguí mover los dedos y se me dibujó una sonrisa en la cara. mi estado mental no se desvaneció sin más por donde había venido como temía. me incorporé muy lentamente. sin rastro de mi cansancio físico ni existencial, muy tranquilo y completamente lúcido. me quité la arena pegada al cuerpo y la ropa, y siguiendo la inercia del movimiento completo me puse de pie sin realmente tener intención de ir a algún lado, ni sabiendo porque me acababa de levantar y ahora estaba de pie sin hacer nada mirando las olas del mar. mis compañeros me miraron con interrogación.

¿era nanaky otra vez? 

el modo de supervivencia es un recurso, algo que dibuja una linea en el horizonte tras un mal momento, y decides que hasta que llegues a traspasar ese momento todo tu objetivo en la vida es llegas hasta ahí. ¿pero que ocurre cuando no dibujas una linea? la idea del modo de supervivencia, la ausencia de repercusiones mas allá, el hecho de que el tiempo próximo designado fuese no solo un limite sino una linea de salida a partir del cual vivir. todo ello era en teoría una herramienta para pasar momentos difíciles, días u horas complicadas, un día especialmente malo en el mar, lo que fuese. lo que yo no sabía aún era que ese mismo estado que había iniciado al principio del viaje y que nunca había realmente terminado, en esa precisa medida y condición, no era solo un mecanismo de escape temporal sino también una promesa de libertad infinita cuyos efectos estaba experimentando por primera vez; lo que me estaba subiendo era la vida en si mismo, y quizás también algo de mdma, los efectos de mezclar drogas acostumbran a ser imprevisibles, pero esa en concreto me estaba sentando muy bien. en aquel momento lo tenía clarísimo. como expresión, pues en realidad ni siquiera estaba pensando como para tener nada claro o no claro, el pensar ocurría. podría haber encestado veinte triples seguidos, saltar al agua desde los acantilados de la locura, convencido de poder volar, escrito un ensayo sobre el sentido de la vida sin necesidad de retroceder una sola coma.

no solo era nanaky, estaba en estado de flujo.

pedí en voz alta que devolviesen la guitarra que había tomado prestada al campamento base, y simplemente con lo que llevaba encima me perdí en el horizonte. dejé todo atrás; mochilas, tiendas, saludos y personas, confiando, sabiendo, que volvería a mi sin tener que preocuparme de ello, y que si no lo hacía era porque así tenía que ser.

la vida era maravillosa.






podía ir a cualquier lado del mundo. viajar al lejano oriente, irme a vivir a nueva zelanda, perseguir en argentina bizarros planes de juventud. escogí probablemente el mejor camino de todos, el mas largo y el mas ligero, y también el que me pareció mejor, no únicamente en su totalidad, sino en cada uno de los pasos por separado; escogí el mio, y yo lo que quería en aquel momento era volver a casa.

pasé bajo arcos de piedra y arboles inmensos, lejos y también cerca del mar. me crucé otras personas, que juntas o separadas iban a otros sitios, distintos lugares. mi aspecto de destruido quedaba a la perfección con el suelo fragmentado por las raíces imparables de los arboles bajo el cemento, en mil, trozos, de piedra, y mármol.

no recuerdo haber caminado nunca mas un camino como aquel, no podría repetirlo ni pasando mil veces por exactamente mis propios pasos que aquella mañana de verano. la intensidad de las identificaciones y significados que formaban sus obstáculos, desviaciones y ángulos exactos respecto la luz del sol formaban una historia que solo yo podía entender, y cada giro ofrecía un mundo nuevo a descubrir mas allá. los sinsentidos propios y los de aquellos que me rodeaban, los arcos de hierro, señales, percepción casi geométrica del entorno cuando las lineas del paisaje se alineaban alrededor de un punto focal. es cuando los chamanes se pierden en el bosque que encuentran animales perdidos y ven en ellos nuevos dioses para las antiguas casa de los dioses. fue como andar otra vez a francia con quince años antes de que ocurriese toda esta mierda y nos pareciese que eramos alguien, caminando y escuchando palabras sobre el viento. como el segundo verano del amor en sant feliu, como un recordatorio de como puede llegar a ser la realidad cuando no nos acordamos de nosotros mismos y nos libramos de nuestro absurdo peso existencial.

un recordatorio sobre la vida que se iba a desvanecer tarde o temprano. conforme andaba mas y pensaba en ello, era consciente de que esa sensación terminaría y que tarde o temprano volvería a mi estado mental habitual, muy lejos de aquel lugar; pero avanzado el camino aún podía andar y acariciar las horas de los arboles bajos y la flores que se asomaban en los jardines y eso era todo lo que importaba en ese momento.

no hay mas que contar, esta es una historia sin historia en sí. eventualmente llegué a mi destino, que solo se reveló como tal de forma natural cuando llegué a él. descansé en mi cama hasta la noche siguiente, que me esperaba no con otra luna llena sino con trabajo duro y largas horas de silencio y cosas irrelevantes e importantes por hacer, pero también con un par de mensajes que significaban que quizás no había un fin del mundo tras un horizonte de supervivencia. ¿sería algún día capaz de explicar el mundo? no el mundo en el que vivía, sino un mundo al que no puedes llegar ni tras una vida de silenciosa introspección, al que yo únicamente había conseguido vislumbrar una mañana andando sobre la tierra y el camino.








[Colaboración] Les coses petites 3/3


by Jordina








Tercer capítol


Sense esperar-s’ho gens, el palmell de l’Adam va topar amb la fusta com si topés amb la mort. En un acte reflex, va pensar en l’ Ignasi i va sortir al passadís: just en aquell moment, el company de pis sortia per la porta amb una gran bossa d’esport a la mà i una motxilla a l’esquena. L’ Ignasi va girar-se un instant, un de sol, just perquè l’apunyalessin aquelles pupil·les que l’acusaven des del final del passadís, amb els braços creuats, aixecant el mentó poc a poc. Dominat pel terror i enfarfegat amb les motxilles, va arrencar a córrer escales avall.

L’ Ignasi baixava els esglaons esperitat i encara veia el final del passadís davant seu amb l’Adam al bell mig, observant-lo per dins. Recordava el mig somriure, tenuíssim, que semblava desdibuixar-se-li a una comissura.

Aquella imatge va tapar-li l’últim escaló; va aterrar al portal gambant bruscament. La pressa li brollava de l’estómac fins sortir-li pels porus. Tan bon punt va haver fet, accelerat, el primer pas fora del marc de la porta, una ventada sòlida va abatre’l en sec.

De sobte es va trobar prement la vorera aspra amb la galta. Pel cap li regalimava una escalfor que aviat embassaria les llambordes; rierols grana en resseguirien les escletxes. La terra, fosca i espargida sobre el ciment, entre els trossos de ceràmica del test trencat, quedaria xopa i vermella. 

El carrer era buit; l’atmosfera de la tarda suau, rosada i càlida. De tant en tant, però, la sacsejaven fortes ventades de ponent. Des del balcó, l’Adam, amb l’únic esforç d’abaixar la vista, mirava l’Ignasi inert, rebregat pel terra com una caca de gos. Li observava el pit immòbil i la sang, que rajava; quasi segur que no respirava. Ningú va veure com, sigil·lós, tornava a entrar al menjador del pis. 

Va asseure’s al sofà. Aviat, els dubtes van començar a vagarejar-li per dins del cap d’una orella a l’altra, amb totes les seves espines. Encara algú podia trobar el diari. Va pensar en l’Ignasi, estès allà, fàcil de registrar. Segurament era mort. Si s’arriscava a remenar-lo, algú el podria veure. I si no aconseguia el diari, algú podria veure els seus pensaments crus bategar darrere les lletres recargolades.

La idea que el quadern pogués romandre a la calaixera va acaronar-lo com una brisa. Va caminar amb calma fins l’habitació. El segon calaix seguia obert, esperant-lo. S’hi va dirigir. Hi va enfonsar la mà vacil·lant, aquesta vegada entre els mitjons del costat esquerre, i a l’instant va trobar la llibreta, més verda que mai. Va sospirar fort, tancant els ulls, alleujat. 

Lluitant contra la necessitat de posar-se a escriure, va agafar el telèfon i va marcar-hi el número de l’hospital. Va dirigir-se al balcó altra vegada i va acotar la vista. Al carrer, el bassal era cada cop més gran. Va decidir esperar uns minuts. Mirava com la vorera, poc a poc, acabava d’inundar-se mentre tot era quiet. El regueró de sang va vessar per l’esglaó de ciment gris i va escolar-se pel reixat del clavegueram. Llavors, l’Adam va prémer el botó de trucada.

Hola? El meu company de pis està molt ferit, sembla que li ha caigut un test al cap! Sí, no ho sé, una ventada, vinguin de pressa, si us plau, sagna. Carrer Menéndez y Pelayo.

Va penjar. Sabia que tardarien. Tenia la llibreta a la mà. Va asseure’s al sofà i, abans d’obrir-la, va passar un dit per les vores. 




Avui he mort un home. Sembla mentida que fàcil que és. Falten dinou dies. 




Aquest matí encara hi havia dues taques vermelles al carrer, però eren molt petites. Ahir vaig veure un camió que ruixava l’asfalt i el fregava amb escombres giratòries. No vaig poder adormir-me fins tard pel soroll que feia. I a sobre, era lent. 

A classe, tots em semblaven ninots de plastilina. De colorants diversos, però, al cap i a la fi, manipulables i estúpids. De petit, barrejava totes les plastilines pensant que quedarien de coloraines, però en resultava una massa de color tèrbol, lleig, entre verd i marró. I un clatellot de la mare. 

Comença a fer calor i tothom ho comentava. No sé si la plastilina es desfà. En tot cas, que es podreixin de càncer. 

He d’estudiar. Falten divuit dies.




Avui m’he tornat a despertar suat, amb l’esquena i els cabells molls. Crec que tinc febrades mentre dormo, perquè somio el mateix que quan en tinc: un pal petit sobre un fons blanc. Es va fent un gargot i, com més gran és, més nerviós em poso. Quan ho somio té lògica, però em desperto i la perd.

M’anava a dutxar, però la taca de floridura del sostre m’ha fet massa fàstic. L’Ignasi s’encarregava del lavabo. M’he posat a escriure per postergar l’inevitable. Quina merda. Em noto llardós de dalt a baix. D’aquí una hora tinc classe. 

Al final no he fet cap de les dues coses. He anat a classe brut i encara se m’ha fet més llarg. Tot per arribar al pis i acabar dutxant-me amb la taca negra al sostre. Bé, les taques, perquè en realitat són moltes taques diminutes juntes. I encara queda tota la resta del dia i disset més.




Avui només queden setze dies, puc començar a gastar-m’ho tot. En total tinc nou-cents euros. Havent passat tres estius treballant a la ferreteria, em semblen pocs diners. Treballar per viure. Eliminant les fases mitgeres del procés, és com si cada dia posés al microones una hora de la meva vida per cruspir-me-la i deixar-la lliscar pel vàter, dins una casa construïda d’hores treballades. I així tota la vida. 

Acabo de tornar de classe. Mai m’havia fixat que, a una casa del carreró del costat, hi ha trossos de porcellana i de ceràmica, punxeguts, cimentats sobre el mur del pati. Perquè ningú entri sense permís. Darrere del mur afilat, sobresurt un ametller ple de pètals blancs. Jo tot just acabo de florir i ja tinc ganes de morir-me. 




Queden quinze dies. M’he despertat i, al llit, de tant pensar, m’he posat a plorar. Quan començo no paro. He tornat a plorar a classe, plorava mentre prenia apunts i tots m’anaven mirant amb cara de pena, com si els importés un miserable pebrot qualsevol cosa fora d’ells mateixos. Sé que no els importa perquè jo també sóc així. Tothom és així. Us faig pena? Mig planeta es mor de gana. Voleu fer un favor al món? Mateu-vos, ja hi ha prou gent. Massa. Aprofiteu ara, que aviat s’acabarà l’aire i tot serà brut. Però no em mireu amb cara de pena.




M’acabo de despertar. He somiat que pilotava, que volava per sobre de tot. Era tan real que encara tinc les orelles taponades. Falten catorze dies. Tot i que m’ha despertat la claror, segueixo al llit. No tinc classe, no penso moure’m. Intentaré tornar a adormir-me, però mai aconsegueixo que els somnis continuïn on els he deixat. Érem a punt d’estavellar-nos. 

M’he llevat suat altra vegada, quan ja era fosc. Avui havia d’haver anat a comprar, així que només he trobat un bric de caldo al rebost. En abocar-lo a la tassa, no baixava. En sacsejar-ho una mica, ha anat caient un grumoll groc gelatinós. Se m’ha tancat l’estómac i l’he llençat per la pica; feia un any que estava caducat.

Ja han passat unes hores. Fa estona que la panxa ha deixat de roncar-me, però abans no parava, semblaven els sorolls d’un desguàs. Ara em tiba i em fa mal. Si estic dret, més. 

La roba em molesta, sobretot les vores de la samarreta. Les noto fregant-me els costats i el coll. He provat de despullar-me i ficar-me dins el llit, però em molestava la veta dels calçotets i el contacte xafogós del matalàs amb l’esquena. 

La taca de floridura, a part d’enfosquir les cantonades, també ha esquitxat el mig. El sostre és blanc, però els rajols de les parets són grisos i la brutícia es camufla. 

Al final, ahir vaig agafar menjar de l’armariet de l’Ignasi. Amb el costum de no obrir-lo, no hi havia pensat abans i resulta que tinc fideus instantanis per parar un tren. Avui falten tretze dies. Fa molt sol. Qui ho diria que, anys enrere, nevava i havíem d’abaixar totes les persianes perquè no s’escapés l’escalfor. Semblava que el fred ens sortís de dins dels peus. I ara suo.




Falten dotze dies. He anat a classe. Quan he tornat, a l’ascensor hi havia una veïna carregada amb bosses del súper. M’he hagut d’empassar un sermó pausat sobre que l’Ignasi era molt jove i que pobreta la seva família. I sobre quant ho sent, també per mi, que devia estar acostumat a veure’l i que ara em dec sentir buit. Jo només he sospirat. S’ha acomiadat dient que la vida és curta i la mort injusta, i un altre tòpic que ara no em ve al cap. El pròxim dia pujaré per les escales. Hi hagués pujat, si no em cansés tan ràpid. Abans, de tan robust, intimidava i tot. Ja no tinc els músculs que tenia, cimentats a mi, com corbes de porcellana. Dinaré. 




Falten onze dies. Avui, abans d’entrar a classe, una noia que tenia cara de mosquit se m’ha acostat i m’ha preguntat si tenia foc, amb la o forçadament tancada. “Fóc?”, recargolant-se un ris com si no pogués estar-se quieta. No volia foc, volia que em fixés en ella. M’hi he fixat, i el cervell li deu fer conjunt amb la cara de mosquit. No sé què hi troba la gent a fingir un accent que no és el seu. L’he sentit parlar i no té accent tancat. Molta gent de la classe en té, però ella no. He fet que no amb el cap i ha marxat a demanar-li fóc a un altre.

He tornat a dinar fideus instantanis. És que només s’alimentava d’això, el puto Ignasi? Demà aniré a comprar, sí o sí. 




Per fi, demà passat em graduo. Falten deu dies. No sé en què gastar-me els diners. He pensat en prostitutes, però em farien fàstic. Podria provar drogues, però no sé d’on treure’n. L’Ignasi me’n podria haver aconseguit. No sé si preguntar-li a la mosquit o a qualsevol que passi pel carrer, però hauria d’afanyar-me. Setanta-dues hores després, la cocaïna i l’èxtasi ja no apareixerien a les anàlisis d’orina, de manera que tinc set dies per provar-les. Sis, per si de cas. 

Espero que no em decebin. Al Mero, un dels ionquis del poble (el que sempre la rondava en bicicleta) se’l veia prou entretingut. Deia que buscava les boles de drac.




Falten nou dies. Fa molta, molta calor. Quin fàstic. Abans he mullat una tovallola i me l’he passat pel cos, per refrescar-me. Però al cap de cinc minuts, ja he tornat a tenir calor.




Avui falten vuit dies. Quan anava a parlar-li a la mosquit, ho he trobat ridícul i he tornat al pis. 




Estic oficialment graduat. Falten set dies. Ja no cal que surti més del llit.




Falten sis dies. He d’aconseguir drogues. Si segueixo ploriquejant sota els llençols, seran uns últims dies que fotran pena. 




Falten cinc dies.




Falten quatre dies. El bolígraf em rellisca de les mans. Cada dia somio que piloto. 




Falten tres dies. Ja no hi ha temps per res. Després de dinar m’he sentit del tot inútil i he baixat al súper. Almenys, que l’últim que mengi no siguin putos fideus de pot. M’he endut els nou-cents euros i he comprat tot el que m’ha semblat que em podria venir de gust: ensaïmades, magdalenes, galetes, caramels, pizza, pa, fuet, formatge, xocolata, cereals ensucrats, gelats de gel i gelats ametllats. També he comprat l’ampolla de rom més cara que hi havia. 

No sé què fer amb tots els diners que m’han sobrat.




L’Adam va encallar el bolígraf a les molles de la llibreta, la va tancar i la va desar al calaix. Després va asseure’s al cantó del llit. El mirall, que ocupava tota la paret, el reflectia d’esquenes. El vespre matisava el cel i l’habitació s’anava omplint de penombra. Va dirigir-se a la cuina i, sobre el marbre, va treure el menjar de les bosses per després guardar els gelats al congelador i l’ampolla a la nevera. Com que encara no tenia gana, va tornar al llit. 

Al cap d’una hora i mitja, quan ja s’havia fet fosc del tot, l’Adam seia davant de la taula del menjador i de l’ampolla de rom marró, freda. Quan en va haver fet un glop, la cremor li va inundar el nas i el coll. Aguantant la respiració, es va beure gairebé un quart d’ampolla. Havent recuperat l’aire, abans que el foc de la gola acabés d’apagar-se-li, va repetir el procés. La llum groga de la làmpada queia feble sobre l’Adam i la gran superfície de fusta, però la resta del menjador era fosc i buit. En apartar-se l’ampolla del rostre, va quedar-se molta estona observant el seu reflex al mirall de davant. Es va recordar del primer dia que va veure el pis; va estranyar-li que hi hagués tants miralls. Li va sortir un rot de les entranyes, amb gust d’antisèptic bucal.

El cap li pesava. Quan va recolzar-lo a la taula, tenia la boca negada de saliva i intentava empassar-se-la tota. Es va posar dret, però no podia mantenir la vista fixa en un sol lloc. No es sentia les mans, així que va moure-les una mica. Intentava córrer cap al lavabo però, gairebé com als somnis, l’aire es tornava dens i el frenava. Quan per fi hi va haver arribat, va vomitar de genolls davant del vàter; els fideus instantanis van immergir-se a les canonades entre rom i sucs gàstrics. Després, el nas li coïa. Només volia tancar els ulls i dormir. Dormir, dormir i dormir. 

L’habitació era un caos de roba, fulls i borrissol, però va col·locar en línia els dos parells de sabates abans d’arraulir-se, a poc a poc, sobre el llit. L’endemà va passar-lo dormint, menys per anar a la cuina a buscar ensaïmades. Estirat al matalàs, en mastegava una mentre mirava el llum del sostre: tenia vuit petites siluetes negres, una més que la darrera vegada que s’hi havia fixat. Va pensar que l’endemà seria el seu primer dia, i l’últim. 




I va arribar el moment. Feia poc que s’havien enlairat. L’Adam, assegut a la cabina, gairebé s’havia oblidat del tauler de control que l’envoltava i del volant; ni el veia. Només mirava l’atzur, els núvols i les cases, que tan sols eren quadradets arrenglerats. Des del cel, tot eren coses petites. La veu del copilot va fer-lo reaccionar: “Primer dia de feina, eh? No estiguis nerviós. És com tot, això”. Devia rondar els cinquanta anys. L’Adam, en mirar-lo, va veure’s reflectit a les seves ulleres de sol; dolcíssim, va somriure-li com a resposta i, amablement, li va acaronar el coll. Després, els seus dits s’enfonsaren a la pell de l’home, que va desfer-se en un son profund sobre el seient.

L’Adam tenia les aixelles xopes de suor i les parpelles enganxifoses. Malgrat la calor, estava calmat. Ja només calia esperar. Quan la llum no li coïa els ulls, veia el cel tan blau, els núvols cendrosos espargits per l’immens no-res, i el mar. Per un instant li va semblar veure els pètals d’aquell ametller blanc, després més núvols, i ben aviat les coses petites, que s’apropaven i s’apropaven... 




about what the hell team liquid and echo fox are doing


there are certain things a couple of teams in na named team liquid and echo fox are doing that seems to create confusion to most of the fanbase, reddit commentators and even pro players. i think i have a quite accurate idea of what is happening and why.

TL,DR at the end.






about me i am currently analyst in a regional spanish team, i don't main english and hardly ever write with it, i'm a ranked diamond one player in euw and i have zero contact with people of either team nor direct contact with anyone into the scene really, so this is all speculation and i might be wrong about some things so i will have to convince you otherwise. lets start.

league is evolving. the whole league scene is evolving.

from a playing standpoint a time ago you could grab five good young talented players, put them together and teach them how to play the game, and you would had, maybe not a world class team, but a good team whatsoever, how good will depend on the players themselves and even if you have good eyes for it, will be a bit like a lottery and not so much about management skills and coaching if you know what you are doing. but people learn, and involved young and talented players learn a lot. when i started playing and watching this game certain things considered now really common even in the low diamond bracket where praised by commentators like quintessential mechanics, strats and even team coordinated plays. twenty minutes baron calls, clutch teleports and nowadays basic rotations. players are getting smarter, opportunities and advantages in games grow thinner and its harder to keep up with everything. its not anymore about just "transitioning to soloq to teamq" learning it from a single person talking or just learning to drive when already on the road if not everybody knows absolutely everything about the game, what can happen to veteran teams and explain their early success and later stagnation. two things are going to happen if you want to keep in the train; the players eventually will be the ones that know more about their specific role inside the whole organisation and you have to fins a way for them to keep learning and adapting, and the organisation has to maintain and specialise his staff and thus organise a wider thing, a not so easy task.

that's for itself a survival event for some orgs, they realise about the problem because of results and find that results is what they will have to sacrifice to solve it and maybe die in the process, but this problem is not limited to teams that face bad performances right now. if the teams fail to transition to that five players and a coach whose girlfriend is team manager org into a whole oiled machine they will just either lose the train or crumble under their own weight if done poorly, so the risk is huge. 

when you decide to take that road, it is worth then to take resources and invest in that transformation, because west team owners have realised after the last two years that it doesn't really matter what they do short term because they are not going to win worlds in a year or two or three, their growth in the global market is out of the table and they have to focus on regional success, keeping the whole worlds history and goal more of a fantasy to keep the players involved, that after all are here because they have a thrill of competition (see akaadian), more than a real aspiration.

from a brand standpoint, winning is not that important. sure it is important to keep strong players on the team interested in high goals, sure its important when you target regional fanbase if you win or not your own lcs and you go to worlds and stream korea and upload a photo having burger king with bang, but there is not so much difference between barely go into world and just barely avoiding relegation, and even less with the franchising model around. apart from the two extreme cases, we almost can consider all the rest into a middle of the pack tier results for what matters to branding proposes. inside this tier, what will really matter above exact lcs placements is getting and keeping a fanbase interested, creating content and developing a narrative, an ongoing tale that not only direct fans but the playerbase can relate to and somehow get involved with. why is the vaultboy meme being spammed into chinese matches if it is as a dumb reference to the d tier midlaner of one of the last teams of north america? branding. memes, narrative, paid by steve and breaking point.

organisations can say: as long as we don't get relegated, that is what will really matter, because we can't neither impact the international market of league of legends if we are not even the best team in the region, nor monetise a thirth place. 

ok, we have resources because the scene has grown, want to win at the long con because the benefits of winning are obvious but don't really need immediate success until we are capable of reaching the very top and we just aren't there. what do we do? where do we put those resources? do we go deep balls in the contract of star players inflation, targeting an eternal fourth spot in the lcs? precisly this lasts team liquid splits have proved so far that getting one or two star players is not a reliable solution to ensure results in profesional league of legends, see reignover, see piglet. the solution to the problem is, for one side we create an ongoing narrative in form of content or whatever for the fans and work to wide, and for the other we transform the organisation to be an on-going machine able to maintain success when we get there. not easy, it explains why liquid has taken this as a do or die task to do.

how this whole "then we start getting like all the players available in the market and throw them into the gaming house and the lcs chairs the day after they get here from seoul" and other similiary creative ideas fits in here?






a roster wider than five man is not a new idea, skt has been doing it for three years now and lots of explanations have appeared to explain or justify it. strategical diversity, harder to predict, tools to mentally reset in a best of five, all perfect valid points but very direct result oriented, it goes deeper.

we talked about the narrative for the fans, and one of the reasons its important to talk about is because there was an unintentional narrative before, but fans are getting used to the natural narrative of "we are nerds like you we live in a house by ourselves and win money playing video-games", but players are getting used to. the fact itself is just not enough anymore to keep players that have been doing this, some of them for six years now, from being enthusiastic and creative and competitive and giving their all at this game. it's also not enough for a lot of players that grow dreaming about that story and once they reach the lcs stages and get paid real money, get mediocre egirls and away from their fathers, they are just perfect enjoying the dream. it can make them keep playing, but not improving constantly at the needed rate to keep up with the high level competition. to maintain that involvement you need to motivate them, put new and fresh carrots in the way, create an efficient routine and work culture, hire coaches, physic coaches, mental coaches, chess coaches, pay weldon a million dollars; you will eventually need narrative and an environment where keeping with the competition is not a conscious effort but just the way the wind blows. clg has their friendship rainbow narrative, tsm had their everybody rather than our fans hates us narrative, and so on.

there are ways to accomplish similar results, like having a player under another pushing so he doesn't sleep and practice soloq at night fearing to get subbed or just choke at stage, and you can get results from sheer pressure like that depending the type or personality your players have; but it will eventually break them or will just stop having an effect. what will you do when you have a player you are not in a position to replace that, whatever you discover chokes in big moments or its just not good enough, but there is nothing you can do because he can't handle more pressure? the whole sub model works and has worked in skt because being the best team of the world is a narrative for itself that doesn't need reinforcement or special attention, and because world tier players are willing to sub because of who you are. put yourself in situation, you nail a tryout and install from the challenger ladder or from a middle of the pack team into the skt house. you wake up, eat some cereal, wear the skt jacket go into the practice room and you have faker sitting at the desk next to you, woke all night playing fucking poly bridge. you don't need a yoga instructor, this is the best team of the world! as a player inside it, the natural and only response is to try to keep up to this legends and also be the best.

skt had six and seven man rosters but they were really a five man team with a sub or two, what is a lot considering no one was doing it at the time, but from a traditional sport standpoint is just not enough, although necessary because also of stability inside orgs (what happens if a player gets injured or jut can't play anymore? it's pretty obvious concern and very dangerously ignored so far) and they got results from it more because of being skt than because strategic diversity. what a lot of traditional sport teams have, what skt is doing this season, and what liquid and fox are trying to transform their teams into is having some franchise players but eliminating the conception of five man roaster and subs, creating an inside environment into the house based on self competition and constant flow of people related and information about the game. because, we said so, there is a point where every player is the person inside the org that knows the most about his position, and if a player is the only one in that position inside the org, there is nobody he can side to side talk to about the game and the role. that's why liquid was also looking for "positional coaches / parteners" for every position in the game for now months on their website.

having this kind of on-going fluid competition also allows to scrim yourself very specific situations and to try different combinations of players to avoid bad group habits, in general it let you totally control the blocks of scrim practice and break with their inefficiency problems, one of the reasons that usually come up when somebody talks about the korea gap. scrimming with themselves is exactly what echo fox has been doing, at first because of the situation, after that because they realised the possibilities. a space like that can contain any number of players, and is also a place into transition for veteran players just burned in usual models as a perfect transition to streamers, coaches or positional coaches but without leaving the scene.

further, because you can no longer just group them and tell exactly how to play the game at every minute, you can as a coach or whole staff take a step afar from the game itself, and focus on creating and maintaining the environment where players can learn themselves, a much more coach related task than just telling someone how to play the game. it will be them, the players, (and already are) the ones that provide highest level information about the state of the game because they are the ones that are able to keep up into the master and challenger ladders and not staff members, and also be at first line of upcoming talent appearing into the ranks and not having to wait until you suddenly need a new adc for tomorrow to absorb people into the organisation. is much easier to fit a soloq new player into this kind of environment as opposed to a traditional five man model team (although it can be done with success, see biofrost), because there is more space and because there is no immediate pressure or results obligations while they stay in the team bubble and dynamics, while they get anyway consistent practice with the members of team themselves and not with academy ones that share the name but no much else.

a seven, ten or twenty roster also has effects on branding linking to the same solutions as stated before, and makes the whole make content to create narrative even more important. you can't just hype the group of five as your whole marketing tool because at some times certain players will just not play, and viewers will close the stream and go into the other match if they only watch you because of that player. you have to be an identity by yourself as an organisation, maybe abound one particular and link to the hearth of the brand franchised player, and that is impossible if you don't put resources into it, or if you are not strongly linked to a particular county like psg, old giants or most traditional sport teams. even if you have some kind of success, with that kind of promotionless model, eventually the players will rotate from team to team and the people will remember the player they hyped up, as it happens naturally along the process when you are winning, and later forget about the organisation behind it.

if league and the scene keeps going, and everything points that it will, all organisations will sooner or later transition into this model i just named "environmental competition and clusterfuck of people and players involved with the game", and even if a five roster model team gets some stars or happens to have success will eventually be shadowed by the organisations that, when the opportunity was there, were capable of getting his shit done and evolve.



TL,DR: liquid and echo fox don't care about immediate results, they are branding and transforming their organizations into a whole environment based on internal competition by loading a lot of people into the gaming houses, creating, reinforcing narratives and getting sheer attention. and they are doing right.



[Colaboración] Les coses petites 2/3


by Jordina





Segon capítol


Tot i que el número de fulls era de prou gruix, les tapes del quadern eren fines, de cartró. Un bolígraf travessava les molles negres del lateral. En obrir-lo, amb el polze va fer avançar veloçment les pàgines ingràvides, repletes de quadradets abarrotats de llargs paràgrafs blaus, en ocasions negres, amb alguna paraula ratllada. Només hi havia dates fins la meitat del quadern, a partir de la qual cada escrit estava separat per un petit espai; el pas del temps -havia conclòs un dia que, meditabund, mirava per la finestra- era una il·lusió, una mentida inventada i absorbida pels homes, tant per bé com per mal, innecessària en aquella ocasió. Va arribar a la primera pàgina buida. 

Lluny d’allí, un submarinista feia equilibris sobre la fusta masegada del cantó d’un bot. Instants després, saltava d’esquenes al mar i s’hi submergia amb el mateix ímpetu (potser menys frenètic) amb què Adam se submergia en la cel·lulosa verge. Al cap d’una hora, l’onatge el va arrossegar fins la riba i, de sobte, es va trobar abatut, eixut sobre l’escriptori. 

Després d’un intens sospir, va desar el diari personal dins la frondositat de la jungla de mitjons altra vegada. Aviat arribarien els exàmens, havia d’estudiar. Així doncs, en un segon, la taula blanca passar de subjectar la via d’escapament de l’Adam a suportar el pes dels temaris de la rutina que, dia a dia, el flagel·laven sense pietat i el reduïen a l’automatisme. 

Dues parets enllà, separada pel lavabo, hi havia l’habitació de l’ Ignasi. El noi era un any més petit que l’Adam, el qual havia repetit un curs. Jeia al llit amb la seva nòvia. Parlaven amb paraules dolces. A vegades, ella li feia petons petits a la punta del nas. Quan això passava, l’Ignasi la veia com un ocellet i no podia evitar abraçar-la més i més, a mesura que ella piulava “Bonic...” arran de la seva orella. Ell, mirant-li el bec de pinyó, de mel emmaduixada, s’havia adonat que abans de fer-li un petó s’hi passava la llengua. Cada vegada que ella ho feia, l’altre s’estremia en captar l’avís secret (semblava un gest inconscient) del pardalet que acariciava. No feia gaire que sortien junts; l’un amorosia l’altre i, des que s’havien conegut, fins i tot semblava que els cabells els brillessin més i la pell se’ls hagués tornat més suau com a pretext per fer-hi lliscar els dits. I s’estaven així estones llargues, no es cansaven de besar-se, no tenien pressa per unir-se. La llum tènue de l’estança els acompanyava i feia l’encontre més íntim: era el primer dia que es tastaven i s’havia fet fosc abans que es despullessin.

Quan les cames blanques de la noia van rodejar-li la cintura, -ella el mirava tendra, asseguda sobre seu- va sentir de sobte olor de taronja. Segons més tard, el soroll de la porta tancant-se a l’altra banda del passadís. Va pensar que l’Adam devia haver sortit. I sí. De fet, ja era a l’ascensor fent explotar una bombolla de xiclet. Però a l’esquerp company, l’Ignasi només va dedicar-li un petit racó del seu pensament: l’únic que els ulls del pardalet no emplenaven.

La màgia va trencar-se quan, en ple apogeu de nuesa i passió, ell, indignat amb si mateix per no haver recordat que havia de comprar condons, va deixar anar un: “Merda” i, segons després: “espera un moment”, apressat.

Sort que estaven sols a casa. Tal com un dia va arribar al món, va sortir pengim-penjam de l’habitació i l’aire fresc del passadís el va fer encongir una mica. Va entrar a l’habitació de l’Adam com a última esperança i, nerviós i repetint-se per dins “tonto, que ets tonto, Ignasi”, va posar-se a escodrinyar la calaixera del costat del llit. Quan va haver acabat va pensar que ell, quan en tenia, amagava els preservatius entre els mitjons, de manera que va tornar a comprovar que no fossin allà. 

L’ Ignasi, ja quasi a punt de defallir, palpava el calaix embotit de maleïts mitjons. Per un instant el va envair la idea macabra de fer-los servir i, com pronunciada per algú imaginari, la frase: “Qui no pot segar...” , però va tocar alguna cosa. Esperançat, la va treure del calaix: decebut, va veure que era una llibreta. Per capricis del destí i perquè no sabia res del seu company de pis, en va obrir la primera pàgina. Amb un cop d’ull no va entendre ni un borrall, però en veure-hi dates va deduir que devia ser un diari personal. Li va recar guardar-lo, però no volia fer esperar més el fènix en flames del dormitori. Mentre tornava, una altra veu llunyana, ara consoladora, va sonar dins el seu cap, ja que ell mai es rendia: “Qui no pot segar, espigola” i va fer espetegar la llengua.








Al dia següent, el so de la porta tancant-se de lluny va activar l’adrenalina de l’Ignasi, que va esquitllar-se fins l’estança de l’Adam. Va profanar el calaix dels mitjons amb el deler de qui té un misteri per descobrir i, amb cada pista, pessigolles al ventre. Quan va obrir el quadern, el primer que va distingir va ser el número u de la capçalera de la pàgina seguit d’un gargot semblant a Setembre, amb la primera lletra majúscula i corba. Les es eren minúscules i semblaven is, i la ema era estranyament més gran que la resta de caràcters. Es confonia amb dues us, ja que tenia els ponts invertits. La erra era una barreja entre lletra d’impremta i lligada, una mena d’ ix llargaruda. 

Pres per la curiositat, es va anar a acostumant a les lletres ambigües, exageradament entortolligades. A poc a poc, anava desxifrant cada mot que l’Adam es deia a si mateix i cada qüestió que aquest debatia amb les seves pròpies entranyes. Al mateix temps que l’Ignasi va passar la primera plana, va empassar saliva i es va notar el coll sec. A la novena pàgina va sentir com el cor, latent darrere el pit, se li havia accelerat. 

La concentració li arrugava l’entrecella amb força, i el dring d’unes claus llunyanes el va espantar. En sentir la porta que s’obria va retornar el diari al calaix amb un bot espasmòdic, i de pressa i corrents es va ficar al lavabo, el cau amb balda que va veure més proper. Mentre sentia les passes de l’Adam avançant pel passadís, una profunda angoixa li oprimia l’estómac. Es va treure el paquet de la butxaca i, recolzat sobre la ceràmica blanca de la pica, va encendre un cigarret. El desguàs estava rovellat i uns quants cabells molls s’hi entortolligaven. Xuclava el filtre amb força. 

Al cap d’uns minuts, quan estava a punt de decidir-se a sortir, tres cops a la porta de fusta el van immobilitzar. Sense poder evitar que la veu li sortís amb un filet tremolós, l’Ignasi va dir que un moment, que dos minuts i sortia. Va llençar la burilla al vàter i va desitjar que l’Adam no l’esperés. Però en obrir-la, els dos iris blaus van travessar-lo i el van eixordar; el foradeu de les seves pupil·les omplia tot l’aire de buidor. Una buidor que li enfredava la suor de l’esquena i li arrapava la por al clatell. 

L’atmosfera glaçada es va esquerdar quan l’Adam va acostar-se-li i, a l’Ignasi, cada batec li ressonava, cadascun més fort que l’anterior. Fins que gairebé podia creure que tenia un trepant furiós colpejant-li el pectoral. Tenia la sensació que l’Adam també l’escoltava i veia com li palpitava el pit. Però els ulls blaus van passar de llarg, es van tancar al lavabo i l’Ignasi va asserenar-se com va poder. Va asseure’s a la seva habitació, a una cadira, durant menys de vint tensos segons. Llavors el va envair la pressa per fugir d’aquelles parets que se l’estaven a punt de menjar, amagar-se molt endins d’un calaix de mitjons, lluny. I entortolligar-se perquè l’Adam no el llegís. 

Mentrestant, l’Adam, impertèrrit, observava el fluid groc que sortia de dins seu i pensava en el filet de veu amb què l’havia contestat l’Ignasi. Hi havia una burilla a l’aigua bruta i la feia navegar amb el raig calent, d’un costat a l’altre. Se li va acudir que potser l’Ignasi s’havia estat masturbant abans que ell truqués a la porta. Claríssimament, l’havia interromput. Devia haver fumat allà dins per calmar-se l’erecció. Va estirar de la cadena i es va quedar observant el naufragi de la capitana burilla, que voltava, voltava... I finalment, desapareixia. 

Ja eren les sis d’aquella tarda que no s’acabava mai. Es va encaminar cap a l’habitació per deixar-se caure sobre el llit, de cara al sostre. El llum, enclastat a la paret, era rodó i convex. El resseguia una base de fusta, també rodona. Semblava el botó de perla de la camisa d’una iaia gegant. 

Primer el va veure brut. En fixar-s’hi més, va distingir siluetes negres enmig de la grogor, a través del vidre; resultava ser la tomba d’un grapat d’insectes. En va comptar set, un major que els altres, segurament una mosca grossa. Se la va imaginar volant amb lentitud i zumzejant, tota enlluernada, corpresa pel botó de perla, aproximant-s’hi embadalida i cada vegada amb més escalforeta al cos. Sense saber que, un cop havent travessat la frontera de vidre per una escletxa del lateral, quedaria fregida, garratibada davant d’aquell Sol devastador. Més tard s’assecaria. I restaria allà durant mesos, cremant-se ben endins, prop de la bombeta mortífera. Revivint contínuament allò que l’havia assassinat: com si a un cadàver, després d’esser difunt, el seguissin perforant a punyalades. I de nit, durant les hores de dormir el deixessin descansar i, el dia següent, continuessin amb l’escabrosa tasca. Les víctimes del seu voltant eren puntets alats quasi imperceptibles. Deixaria que el llum se n’omplís.

Encara es va preguntar què faria la mosca si fos de la seva mida. Se la va imaginar negríssima, de metre setanta-vuit, amb pèls llargs i ulls desbordants, plens de mirallets foscos, a vegades verds, amb una trompa xucladora per boca que estirava i arronsava com un acordió. Amb estranya naturalitat i el posat de qualsevol home panxut, a partir de mig tòrax, oprimit per un cinturó, les dues cames humanes consegüents se li allargaven fins el terra amb genolls, sabates i fins i tot mitjons. Es fregava les potetes de dalt maliciosament, encara amb alguna petita resta de femta. Deia “Venjanzzzza...” entre xarrups d’aire i quelcom semblant a una riallada perversa. La seva veu era un llarg brunzit robòtic. Per sort, la mosca –en realitat es tractava d’una arna- era petita. L’Adam, enclastat al llit, es va sentir botó de iaia i insecte alhora. 

Mentre divagava, el sol havia anat caient i, quan va haver baixat la vista del sostre a la finestra, els núvols eren plens de pinzellades roses. Va sentir la urgència d’escriure. Quan va incorporar-se, un lleu mareig, efímer, li va anestesiar el cap. Després va atansar-se a la calaixera de fusta. En obrir el segon caixó, va enfonsar la mà entre els mitjons fins el fons del costat dret, sempre el dret; el racó que feia anys havia considerat perfecte. El mateix lloc on havia amagat, a la calaixera de l’habitació del poble i ja feia uns quants anys, els primers paquets de cigars de l’Òscar. La mare, que ho registrava tot, no els havia trobat mai.


Continuarà



[Colaboración] Les coses petites 1/3

by Jordina






Primer Capítol


L’intrús, tal com havia entrat, va marxar, però va deixar la porta ajustada, en comptes de tancar-la del tot. L’Adam va sortir de la dutxa furiós, l’enervava que el destorbessin en la seva intimitat i, encara més, si després d’això deixaven la porta oberta, fent-li bullir el verí amagat de les manies.

Amb la pell de gallina, va caminar sobre el terra fred fins la porta. En tornar, però, un dels peus li va relliscar sobre les petjades d’aigua i va caure. Llavors es va trobar sol, amb els mugrons de pedra, assegut penosament al terra gèlid, i va pensar que l’Ignasi era un fill de puta i que tant de bo es morís en aquell precís moment.

La resta del dia no va ser gaire més divertida. Quan es dirigia a la universitat, se li va apropar una senyora grassa i li va demanar indicacions per arribar-hi. Era d’aquelles senyores que només poden anomenar-se senyores. La papada li tremolava quasi imperceptiblement amb cada paraula; això va fer-li recórrer un calfred per l’espinada. Apuntant al final del carrer amb un gest del braç i un somriure apressat, va dir: “Tot recte avall”. Quan la senyora li va haver donat les gràcies i es va haver allunyat en direcció oposada a ell, l’Adam va creuar cap a la dreta. 

A la cantonada hi havia una sense-sostre amb les mans morenes i ataronjades que demanava almoina amb el cap cot, alçant un vas de cartró amb els dits encarcarats. Els cabells, de cendra greixosa, se li veien a través del mocador fi que portava al cap. 

L’Adam va arribar a la classe i es va submergir en els càlculs que vaticinava la veu ronca del professor, sense apartar la vista de la pissarra, escoltant l’explicació que sortia de la superfície blanca guixada de retolador. Odiava la gesticulació d’aquell home i preferia no mirar-lo: premia els llavis secs cada vegada que acabava una frase i, cada dos per tres, ajuntava els capcirons dels dits de les dues mans, formant una cúpula de carn, per després tornar a separar-los i, al cap d’uns segons, tornar-los a unir. 

Si bé la manera de moure’s d’aquell home que apuntava fórmules el molestava, en canvi, estava d’acord amb el fet que s’hagués rapat el cap. Es veu que s’havia adonat que fer l’ensaïmada ja no funcionava i, almenys, ara la calba li lluïa amb total llibertat. El cert és que el professor, rapat com un préssec amb clapes, li recordava l’homenot calb de dibuixos animats d’aquell anunci de lleixius. La diferència era que el personatge de dibuixos representava la netedat personificada, mentre que el professor tenia dues taques rodonetes de suor sota cada aixella.

Al final de la classe va ordenar els fulls amarats de tinta blava dins la carpeta i es va guardar el bolígraf a la butxaca. Feia realment mala lletra. Va recordar que, quan era petit i no sabia escriure alguna paraula, n’entortolligava les lletres tant com sabia perquè no s’entengués. Però no li servia de gaire: suspenia els exàmens. Acostumat al mal vici d’escriure malament, amb deu anys va haver d’empatxar-se a fer llibrets de cal·ligrafia, i va copiar desenes de frases amb lletra forçadament perfecta, fins que va aprendre a canviar-la quan havia d’examinar-se. Curiosament, havia desenvolupat l’habilitat d’escriure apunts per a si mateix amb la lletrota que conservava des de petit, gairebé jeroglífica, ja que només ell la sabia desxifrar fluidament. A més, gràcies a aquesta tècnica va repel·lir que li demanessin els apunts. Es feia respectar de manera sigil·losa, a diferència de qui havia sigut el seu millor amic durant molts anys, l’Òscar. 

Sempre havia sabut que l’Òscar era un farsant: acostumava a ocultar la manca d’amor propi darrere un mur de narcisisme. Era d’aquelles persones que en tot moment parlava d’alguna cosa: els comentaris atrevits i estúpids, dotats d’humor de preescolar, li brollaven de la gola frenèticament quan eren a classe, a l’institut, per la qual cosa era molt popular. Quan va arribar el moment d’anar a la universitat es van separar. No li sabia greu, a l’Adam. Havien format un bon equip durant molts anys, però cadascun tenia assimilat que no es veurien gaire més. L’emoció de la joventut floria en l’Òscar, que desitjava conèixer gent nova. I l’Adam ja no el necessitava. Bé, mai l’havia necessitat realment, però havia après molt de la seva manera de comportar-se i integrar-se exitosament en cercles socials. Ara, però, pretenia dedicar-se plenament a perseguir un somni: pilotar un avió. Per això, per molt insuportable que trobés el sol fet d’haver d’aixecar-se del llit cada dia per anar a escoltar gent, s’esforçava a escriure i memoritzar tot el que aquesta deia. Va creuar el passadís per arribar a la següent classe. Ja només quedava una hora i podria tornar al pis. Es va asseure per fusionar-se amb la nova veu en off que emergia de la pissarra. 

Els minuts passaven i se li clavaven a l’esquena com fiblons. La seva ment va caure en la temptació de fugir: només per un moment, va delirar i, com un miratge, el cel es va presentar davant seu a través d’un vidre. Va veure els núvols a sota. Al davant, la immensitat blava. Quasi podia notar el volant a les mans i un pessigolleig entre l’esquena i l’estómac. Però la professora va tossir i, amb un petit ensurt, el noi va deixar de somiejar. Va creuar les cames. 

L’agonia va acabar més aviat del que esperava. Al cap de poc van tocar les sis de la tarda i l’Adam va fer el camí de tornada al pis en mode automàtic, absort en si mateix fins que, quasi sense adonar-se’n, ja era dins la llum esgrogueïda de l’ascensor del bloc, aïllat. Hi havia llacades al mirall que tacaven les galtes del seu reflex. Se’l mirava distant, fred. I va marxar igual com havia arribat, sense acomiadar-se’n. L’altre li va llançar una mirada idèntica, d’idèntica fredor i indiferència, com a resposta. 

Es va treure les claus de la butxaca per obrir la porta. Al cap d’uns minuts, seia al sofà amb un iogurt a les mans i la televisió davant. No pensava encendre-la. Preferia recrear-se en la idea que ignorava el món. Ignorava la situació actual, el panorama. Va pensar que el iogurt sí que es mereixia la seva atenció i va riure una mica. Després va mirar a l’infinit, al buit negre de la televisió. Un grumoll de sucre se li desfeia sobre la llengua, dins la textura suau de la llet fermentada. Es va veure a si mateix tres anys enrere, en aquell mateix sofà, suat i entre plors amb la televisió encesa, com un moixó que tremola tot just havent tastat el clima glacial de fora el niu de l’adolescència. Aquell dia li havia passat, com altres vegades, que no tenia ganes de viure. A causa d’una pressió que l’aixafava tot i no el deixava moure amb lleugeresa, moments després d’haver sortit del llit havia anat a parar al sofà. Una pressió quasi real, que feia que els braços li pesessin més i només pogués deixar-los caure amb desànim sobre els malucs. S’havia despertat sense ganes de viure i la televisió li oferia el magnànim espectacle del dolor: les bombes queien sobre la Terra i sobre la gent. Els infants, els adults i els avis d’algun racó es lamentaven amb la veu trencada i encara la fam, la bomba més potent, arrasava els països de l’Àfrica, i s’escolava per les escletxes i omplia i buidava els racons d’Espanya, Grècia, Brasil i tots els països dels quals pogués recordar el nom. Tot indret tenia, almenys, un borrissol de fam: la destrucció subtil i lenta. Feia tres anys i escaig que no encenia la televisió. En comptes d’això, ara escurava el iogurt dels racons de l’envàs de plàstic blanc amb la cullera.

Va torbar-lo el soroll d’unes claus. Era l’Ignasi. Quan va haver entrat al pis, va asseure’s al seu costat amb un cigarret a la boca. Li semblava curiós que les persones fumessin: el paquet de cartró alertava l’usuari d’una possible embòlia amb la imatge sanguinolenta d’una operació a cor obert. Si es mirava el paquet de lluny, només podia observar-se un batibull obscè de matisos de vermell i negre. Ell no fumava. Ho havia provat alguna vegada, amb l’Òscar, però tan bon punt el fum li raspava la gola, una sensació general a mig camí entre malestar i aversió li penetrava l’estómac. No entenia com algú podia tornar-se addicte a aquell succedani de fatiga i angoixa.

Però preferia que algunes persones fumessin, només pels instants sagrats de relaxació que experimentaven i que eren visibles al rostre en iniciar el ritual d’encendre un cigarret. També preferia que segons qui, a les pel·lícules, n’encengués un i se l’apropés als llavis amb despreocupació, després d’un moment heroic o fatídic, després del coit o bé després d’haver assassinat algú. O bé en un moment de reflexió, amb l’ocàs com d’aquarel·les rosades, pàl·lides, de lluny. Era un acte simple, d’autodestrucció volguda.

L’Ignasi va deixar anar un nuvolet de fum per tornar a respirar-lo, després exhalar-lo disparat i, al final de la trajectòria, difós en l’aire. Les paraules de l’Ignasi, com un altre baf dens, van intentar penetrar en l’atmosfera del menjador del pis, però l’Adam va tallar-les. “Marxo”. Es va dirigir a la cuina per llençar el iogurt i va avançar cap al final del passadís, a la seva habitació.

La llum es projectava sobre els llençols del llit, els emblanquia a trossos i en tacava els plecs amb ombres. Les parets eren grises i els coixins blancs estaven gastats, groguencs. A quatre pams dels peus del matalàs s’erigien cinc calaixos de fusta, un sobre l’altre. En va obrir el segon, ple de mitjons, per enfonsar-hi la mà i, després d’haver-la fet avançar per la dreta fins el fons, en va treure una llibreta verda.


Continuarà


Bon dia


Cada matí quan ens despertem tornem a néixer, som un foli en blanc sobre el que escriurem i ben bé emplenarem durant les primeres hores del dia. Segons amb que l’emplenem serem guiats al llarg del dia i la nit, per tornar a morir i començar de nou.

(De vegades poden quedar restes del dia anterior, acostumem a forçar-ho)


De la mateixa forma que el que en passi amb els nostres pares durant els primer anys de vida ens condicionarà emocionalment de per vida.

En aquest cas, aquesta vegada nosaltres som els totals responsables.


Recomano silenci, tranquil•litat i soledat, un bon esmorzar però no immediat; estiraments, yoga: activació física. Y sobretot (en el meu cas especialment) no caure en trampes mentals; escollir sàviament quins pensaments es convertiran en la base sobre la que viuré de forma conscient la resta del dia. Recordant que he tornat a començar, que he tornat a néixer, que m’estic reescrivint i que sóc un home nou.

Cada nit és una petita mort, i cada nou dia és un petit naixement.

(Si et saltes el matí podries estar perdent una etapa de la teva vida)

(Em sembla terrible la idea de mirar el mòbil just despertar-se, crec que haurien de passar un parell de hores abans de fer servir qualsevol aparell electrònic, especialment el telèfon mòbil)


Després de una base mental clara i la activació física; el silenci pot esser substituït per música. Aquesta ens guiarà per les nostres emocions, segons en quina vibració ens trobem ressonarem amb un tipus de cançons o amb una altre. Quan escoltem algo llunyà a nosaltres ens quedarem igual; si la vibració de la cançó contrasta amb la nostre sentirem rebuig;  però quan escoltem música en la mateixa vibració que alguna emoció que resideixi en el nostre interior, entrarem en sintonia. Gaudirem, sigui plorant o ballant; s’humitegin els ulls o es comenci a dibuixar un somriure en els llavis. Això succeeix perquè la mateixa emoció que resideix, de vegades adormida, en el nostra interior, coincideix amb la que el músic ha expressat i captat en la gravació. D’aquesta manera, no només estem gaudint del art per excel•lència en aquesta la nostra època, sinó que a més estem sent guiats per un recorregut en un món immaterial, del que necessitem saber més, el que necessitem explorar constantment ja que ha d’estar en constant canvi; és el nostre propi clima.

Per això tantes vegades ens hem trobat a nosaltres mateixos en la música.


Una vegada el nostre cos activat, la nostra ment lliure i les nostres emocions reconegudes, partim amb unes bases apropiades per encarar aquest nou dia de manera optima, positiva i “profitosa”.
N’hi ha tantes coses que crec que han de ser evitades, però no gastaré energia en mencionar-les; ja que l’univers no funciona amb negacions, seria una perduda de temps i energia. Cadascú ja sap quines costums el foten, és tan fàcil com fixar-se.

Una bona forma tant d’activar-te físicament com netejar la ment i recarregar-te energèticament es banyant-se en el mar. Serem piles recarregables i el mar la nostre major font d’energia en aquest pla físic de la que puguem alimentar-nos.

Jo esperaria a esmorzar, esperaria a la activació física i a que la ment romangui clarificada; perquè el menjar pot interferir en ambdós processos.