Dualidad Experimental (PARTE III) (1/3)


A lo mejor pensáis que estoy loco, que no se lo que me hago y, quizás, solo quizás, tengáis razón. No intentaré captar vuestra atención con rebuscadas palabras y frases filosóficas que no tienen sentido; todo el mundo sabe escribir un: “me perdí en el blanco de tus ojos, observando su resplandor que me cegaba de angustia y me dejaba pobre de elocuencia” -qué mierda significa esto?-, solo los necios utilizan tales palabras. Mi historia va más allá. No busco que me comprendáis, tampoco lo espero, ya que entonces habría fracasado. Lo que quiero es que entendáis que todo lo que pasa en mi cabeza no se puede explicar, no tiene forma, dudo, incluso, que exista.

Lo sé. Sé que ahora mismo estáis pensado que todo lo que he dicho no tiene sentido, que con todo lo que he dicho hasta ahora no he dicho nada. Lo sé. Sé que os preguntáis el por qué hablo en plural refiriéndome a vosotros. Ahora también os preguntáis el por qué digo “hablo” si, en realidad, no estoy hablando. Pero ya lo sabéis, ya sabéis la respuesta, ya os la he dicho: nada en mi cabeza se puede materializar en un simple papel. Si de verdad habéis entendido lo que habéis leído hasta ahora, por favor, dejad de leer, ya estáis suficientemente locos, no hace falta que pretendáis ser normales, estáis enfermos.



Las siguientes palabras no quieren ser una continuación de lo que habéis leído hasta ahora, eso seria imposible. Simplemente intentaré explicar todo lo que he dicho.

Un día tuve un sueño. Vi a un hombre en un cine, aunque de hecho, no lo vi, ya que el punto de vista era en primera persona y ligeramente picado, por la cual cosa pude deducir que esa persona era yo, pero para no parecer egocéntrico, diremos que era Jack. Pues bien, Jack -que recordemos que era yo- estaba sentado al lado del pasillo central que separaba en dos bloques la sala del cine, más o menos hacia la parte central, ni muy arriba ni muy abajo, en una butaca preocupante-mente azul. De golpe, aparece otro Jack -la cuestión es: "está hablando de él mismo como Jack que aparece simultáneamente en el mismo sueño o, simplemente, es otra persona cualquiera que se llama Jack?" No hay una respuesta correcta. Esta no es una lectura rápida y lineal (ya lo entenderéis más atrás), sino que tiene la divertida y atractiva parte de ser completamente irracional y absurda. Qué barbaridad, no?-.
Siguiendo con la historia -que, de hecho, era mi sueño- nos encontramos con dos Jacks en el mismo cine. Todo pasa muy rápido, pasa tan rápido que no tengo tiempo de escribir-lo. De golpe, todo va a cámara lenta y todo lo que pasa en este momento es muy lento.



Jack saca una pistola y dispara a diestro y siniestro. Diestro y Siniestro caen muertos al suelo y Jack sigue disparando, hasta que se encuentra cara a cara con Jack. Jack dice que es policía y que le detendrá. Jack le pide, burlesca-mente, que le muestre la placa. Jack se saca la placa del bolsillo y cuando Jack la mira Jack ríe. Jack mira a Jack y dice: “interesante”. Jack se extraña y, en mirar su propia foto, ve a Jack. Es Jack -haremos una cosa, ya he gastado el nombre de Jack, ahora se llamarà Max, que es más corto-. Así pues, Max mira a Max. Es él! Que sorpresa! O quizás no? No, seguramente si. A todo el mundo le sorprendería verse a si mismo cometer tal brutalidad. Así pues, Max, cansado de Max, le dispara en la cabeza.


Pero empecemos por el principio:
Era una tarde de agosto, el sol brillaba como siempre, nada de especial, se puso el sol e hizo brillar la luna. El día siguiente pasó lo mismo, pero ya era otro día. Y así hasta llegar a noviembre. Y ahora os preguntareis “qué tiene de especial el noviembre?”, nada, por lo tanto, pasamos a febrero. Así pues, una mañana de mayo desperté de un extraño sueño. Cuando me volví a dormir ya era julio y agosto ya me mostraba la tarde a la que nos referíamos anteriormente. Rápido, no? Si. Pues así es como son los días de la vida. Y hasta aquí mi gran referencia a la vida, impresionante, verdad? No es increíble la manera con la que he relacionado un año fugaz con los días igualmente fugaces de la vida en general? Jack es genial. A claro, que no sabéis quien en Jack. Bueno, no os preocupéis, ya lo conocereis y, por si os parece poco, encontrareis otro Jack muy parecido al otro.



Se ve que a la gente no le gusta que le cuenten los finales de las historias, pues bien, lo que acabáis de leer era el final. Aún tenéis ganas de seguir leyendo? Si la respuesta es “no”, habré fracasado. Si la respuesta es “si”, habré fracasado. Lo sé, soy un fracasado, ya que si no queréis seguir leyendo quiere decir que no os interesa la historia y si, por el contrario, la respuesta es afirmativa, querrá decir que no tenéis nada mejor que hacer, aunque, de hecho, eso os convierte a vosotros en fracasados, no a mi.


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