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Todo es uno, Uno es todo





La idea de que formamos parte de una misma entidad y de que todo esta conectado no es nueva ni es rompedora. Se encuentra presente en mitos, leyendas y filosofías a todo lo largo y ancho del globo en muy diferentes momentos de la historia en muchas y variadas formas. Una conciencia cósmica, un dios supremo, una teoría de la Madre Gaia... Los budistas han hablado de ello, divulgadores científicos han hablado de ello, los hippies han hablado de ello. Quizás mediante estos últimos y las experiencias con las drogas psicodélicas (y la filosofía new age) la idea se ha impregnado en nuestros tiempos en el tejido social, hasta el punto en el que a mi alrededor, la mayoría lo consideran algo inamovible.⁣

Algunos aseguran haber experimentado por sí mismos ese estado de unidad o sensación de pertenecer a un todo y algunos no, pero en general la existencia de ello no se discute, como si por el hecho de ponerlo en palabras y expresiones mas "terrenales" fuese a echar a perder el recuerdo de la experiencia en la que se basa o el misticismo y profundidad de la que se rodea la idea. Eso lo hace a efectos prácticos en cierto por definición, en un axioma fundamental a partir del cual construir todas las demás opiniones y creencias.⁣

Pero...⁣

He consumido drogas psicodélicas en el pasado. No tantas y con tanta frecuencia como otros, pero no creo que ello sea necesario para ser capaz de hablar del tema con propiedad. 

No vengo a decir que las experiencias con esas sustancias (y las ideas que vengan con ellas) sean simplemente inválidas desde un punto de vista racional porque las drogas nos provocan una percepción distorsionada de la realidad. Aún si fuese así, no vivo mi tiempo en la tierra como si el punto de vista racional fuese todo cuanto importa en la vida de una consciencia no racional experimentando el universo desde una mente humana.

En el imaginario psiconauta, influenciado en gran parte por William Blake y Aldous Huxley, ciertos tipos de drogas lo que hacen no es hacernos ver cosas que no están ahí sino eliminar algunos filtros de nuestra percepción habitual (abrir las puertas) y transcender las conceptualizaciones que establecemos para poder funcionar en nuestra vida diaria, y ello de cierto modo nos permite ver la realidad tal y como es. Luego nuestra mente hace cosas muy creativas intentando retomar el control o averiguar que está pasando, y un par de estudios parecen apoyar esos puntos de vista. A mis estándares, desde el punto de vista de una mente, aquello que percibe como la realidad en un cierto momento en el tiempo eso es lo que la realidad es.

Si infinita o no, ya no lo se. Mas de esto otro dia, tal vez.




Lo que cada uno experimente en esos estados alterados es bastante personal, pero tiene una tendencia a converger a esa idea de unidad con un todo (del mismo modo en que el consumo de DMT se corresponde con experiencias extra-corporales) sobretodo cuando sugestionado en esa dirección. También lo experimenté así, aunque no ha sido la única vez que lo he hecho, otras sin ningún tipo de sustancia en mi interior (y esos eventos los considero de los mas relevantes de mi vida). Existe sin duda alguna una sensación de estar conectado con un todo, y las vías a ellas son múltiples y diversas a lo largo de la literatura. Si ello constituye o no la realidad y las consecuencias que se sacan durante o tras ese estado son por lo tanto verdades es para mi un problema de lingüística mas que de ninguna otra cosa, pero sin ninguna duda en ese estado la sensación de totalidad y unidad simultanea es percibida como tal.

Ahora bien.

Si bien no vengo a debatir sobre la existencia de un todo, me llama mucho la atención que las interpretaciones que salen de su supuesta existencia, las ideas que siguen la idea principal, sean monocromáticas. Probablemente es porque todas esas experiencias han tenido lugar al lado de sensaciones de plenitud, de exploración, de paz, comunión y comunidad, parece que todas las consecuencias de la existencia de "un todo" tienen que ir vestidas también de toda esa emoción. Una idea base para decidir que debemos amarnos unos a otros, trabajar juntos, hacer el amor y no comer carne. Viajar a la India, escuchar a Pink Floyd, yo que se. No digo que todo eso sean malas ideas, solo digo que si bien son placenteras emocionalmente en ese estado y encajan culturalmente con la idea idea, intelectualmente (y ante cualquier análisis racional) no necesariamente tienen que ir ligadas con formar parte de una consciencia cósmica de la que todos y todo formamos parte que se esta experimentando a sí misma.

Aceptemos por un instante que ese es el caso. Que de alguna forma estamos completamente seguros de ello. Que el bien y el mal es solo uno, que todo existe en equilibrio, que la única magnitud que importa es esa consciencia, lo que sea. ¿No seria parte también de esa experiencia infinita y conjunta, los conflictos inherentes de su propia creación? ¿Creación y destrucción? ¿Muerte y supervivencia? ¿No podría ser una comunidad de seres vivos cada uno buscando su propio beneficio de forma egoísta, algo también destinado a vivir y ser experimentado? ¿Porque ese tipo de cultos o asociaciones místicas son mas incompatibles con la idea de una consciencia global que el mithos hippie, si también puede surgir de ahí? ¿No estaría por encima de nuestras visiones de justicia herederas de mecanismos de supervivencia tribal? Puede ser la excusa para cualquier tipo de acción o comportamiento, igual que la idea de Dios lo ha sido a lo largo de la historia de la humanidad, una idea en blanco adaptada a los moldes sociales en los que ha encontrado lugar. Un perfecto ejemplo de argumento circular. Imaginad una consciencia de esa naturaleza cuyo único "objetivo" fuese su propia existencia y su experiencia interna. Uno podría fácilmente ver eso como una consciencia malvada para nuestros estándares morales. ¿En que seria diferente a los ojos de esta una vida humana, o un animal, de los átomos de una roca? También estos están conectados entre sí.

No hay motivo, tras saber la existencia de tal conexión universal, para no continuar tu vida exactamente de la misma forma en la que lo habías hecho siempre. Quizás mas enriquecido por la experiencia y la realización (que no es poco) pero nada mas.

Además, al definir consciencia, uno tiene serios problemas. No hay una parte o pieza que encontrar con la que podamos decir que algo es o no es una consciencia, solo podemos tener una visión holística de ella. Al final, solo podemos asegurar que, dentro de lo observable, algo se comporta como una o tiene signos de comportarse como tal. Una ciudad podría ser entendida por un observador alienígenia como una, o una máquina de turin, quizás hasta un ordenador, el conjunto de ellos o llegarían a la conclusión de que solo existe un ser vivo inteligente en este planeta y su nombre es Internet. El hecho mismo de que decidimos o no que "exista" no implica nada y es mas una curiosidad teórica o una convención del lenguaje que ninguna otra cosa; y desde luego no implica ningún tipo de fuerza benevolente ni ninguna buena razón para la que yo me sienta mas conectado con el vecino de abajo que hace unos minutos antes de conocer esta información. Las neuronas forman parte de una consciencia mayor, y esta en si misma emerge y existe gracias a que a las neuronas eso les importa un pimiento. ¿Cambiaría de forma significante la ecuación si las neuronas fuesen en si mismas también conscientes? No lo creo. Estar conectado a algo o formar parte de un mismo sistema no es garantía de cooperación. En el ejemplo de la madre tierra, en el que la competencia por los recursos es parte del ciclo natural esta consciencia global no obedece a ninguna intención mas profunda ni esencialmente benevolente, si acaso todo lo contrario; tal y como entendemos la naturaleza es producto de ese conflicto inherente a la supervivencia entre los miembros que la forman. Todo ello es un concepto interesante, sí, pero intelectualmente es una calle sin salida. No conduce a nada de por sí.

No creo en ello, pero tampoco dejo de creer. Forma parte de mi imaginación mística y del imaginario colectivo, se ha instalado en mi inconsciente como la idea poderosa que es, pero no forma parte activa de mi proceso de decisiones ni argumento para mis discusiones. 

El motivo por el que, al final, se asocia la idea de la consciencia global a ciertas formas de pensar, es por afinidades culturales. Encaja con pertenecer a una comunidad (y por lo tanto ver su beneficio individual ligado al de esa estructura a través de la empatía), con la idea de una naturaleza benevolente y mágica, condicionada irónicamente por el hecho de que a nuestro alrededor la naturaleza aparece así por la transformación sistemática de esta hecha por nuestros propios intereses. Va asociado a eliminar la rigidez de la vida, a eliminar preconcepciones de la realidad. Así que hacemos esfuerzos para racionalizar la idea de un todo con ideas afines a tales sensaciones. Quién se adentra en este mundo, ya sea por el camino de la vida o por curiosidad intelectual, ve en él y experimenta ideas y estados que no se encuentran en ningún otro lugar, y se sienten, con razón, seducidos por ellas y el clima de inclusión y fraternidad que a veces los acompañan. Eventualmente, como en cualquier otro grupo social, quién es mas extremo en las bases que generan la identidad del grupo, termina arriba de su jerarquía, y al final siempre es menos seductor quién te dice que no hay para tanto que quién te da una pastilla, se las da de iluminado, y te invita all down the rabbit hole.

on the road segunda parte





cinco horas después sobre el camino, cinco años después sobre el papel


la noche por fin terminaba. tras una velada de delirios, drogas blandas, música y general sinsentido, las conversaciones a medias no llegaban a ningún lado y se perdían bajo la amenaza de un amanecer que nunca parecía que fuese a llegar porque el tiempo en esas acampadas es altamente relativo pero que cuando empezase seria demasiado tarde como para darnos cuenta y pudiésemos aprovechar la noche para hacer lo que habíamos venido a hacer fuese lo que fuese.

respirad.

pero no había nada que hacer. liberador en un principio como para disfrutar un camino de noche con vistas al mediterráneo y a la luna llena, el modo supervivencia se había apagado lentamente, aburrido a largo plazo y anestesiado con alcohol. la acampada no había estado mal, pero en aquel momento no podía sino pensar en todo en la vida como en una pérdida de tiempo; como mínimo para mi, como mínimo para un nanaky en la mierda y sin objetivos, si es que aún quedaba algo de nanaky en mi.

una tienda enorme de mi propiedad descansaba sobre la tierra del bosque, y un puñado de gente medio conocida medio desconocida descansaba dentro de ella. el sol salía por el horizonte (por donde cojones tiene que salir sino) y yo volvía de tocar la guitarra (o algo parecido aunque no demasiado) y de cantar canciones con cristian que ya desde el primer día nos quedaban grandes pero nos daba igual. cantamos en una especie de mirador como habíamos dicho que haríamos el día anterior pero que como todo, llegado el momento tampoco tuvo demasiado sentido. agotados, el se fue a dormir en alguna otra tienda superpoblada y yo me quedé otra vez, pues eso, sin nada que hacer.

el plan a seguir era simple y una puta mierda, quedarme dormido en mi tienda, despertar cuando despertasen los demás por la incomodidad del calor, recoger todo y empezar penosamente el camino de vuelta a casa, de mas de dos horas. después de una noche sin apenas descansar debía volver para ir esa misma noche al mar a trabajar, y si mi motivación todos estos días había sido la espera de esta decepcionante noche, no estaba seguro de poder encontrar ninguna razón para pasar siquiera un par de días mas trabajando sin caer en la locura.

no me seducía nada la idea. no tenía ningún mensaje en el móvil e igualmente me quedé sin batería poco después. a veces simplemente sin premios no soy capaz de funcionar, y a veces ni con ellos.






agarré un par de cosas esenciales y bajé todo el camino del bosque hasta la mística playa un poco mas abajo de la arboleda donde se encontraba el campamento base. las ascuas de la fiesta se abrazaban ahí entre ellos para no apagarse definitivamente, habían bajado a ver la salida del sol. alguien se bañaba y los demás supervivientes miraban el mar encenderse de rojo y blanco con alegría y yo con indiferencia. eran buena gente, había bajado con ellos hasta aquel lugar pero no estaba con ellos en absoluto. hablaban, fumaban, planeaban ir a sitios y hacer cosas, incluso volver arriba a la acampada y ponerse a dormir, o volver a casa y salir de fiesta esa misma noche y a mi todo aquello me parecía de otro mundo, yo solo quería desvanecerme en el horizonte y desaparecer. yo quería irme también, pero no quería despedirme de nadie, ni ir a ningún sitio en particular ni mucho menos salir de fiesta ni interaccionar con nadie, solo desaparecer.

no quería pensar en irme, prepararme para irme, dormir para que esa gente eventualmente despertase y poder irme, despedirme antes de irme. quería estar yéndome ya en ese preciso momento, estar ya a medio camino, mucho mas allá de la posibilidad de dar la vuelta. dar por terminado ese estúpido pequeño capitulo de mi vida y empezar lo que fuese que tuviese que pasar a continuación inmediatamente, sin transición, ni tiempo de espera ni estúpida revelación interior de por medio, aunque lo que me esperase fuese un destino terrible y nada prometedor.

mi energía había pasado momentos críticos al principio de la noche, había remontado en el cenit de la oscuridad a niveles aceptables pero desde hacía horas volvía a caer como una pluma balanceándose silenciosamente, hasta que de golpe fui consciente de que en realidad necesitaba descansar profundamente, y el cansancio me golpeó con toda su fuerza. me había forzado a mantener un estado mental agotador, a ser social y activo cuando todo lo que mi alma pedía era dormir en una habitación oscura. el insoportable peso de mil noches se apoderó de mi y me sentí envejecer veinte años de golpe. lo único que podía hacer para dejar de sentir esa presión que se acababa de instalar en mi pecho era fantasear con en la idea de estirarme, cerrar los ojos y simplemente descansar y soñar sobre el frío tacto de la arena mojada, sin pensar en nada. poder ser capaz de dormirme plácidamente en aquella playa como si nada importase en el mundo.

sin mas, me quité la camisa y me tumbé con la piel erizada por el frío directamente sobre la arena. al cerrar los ojos noté una molestia inusual, una tensión absoluta en la zona que uno se masajea cuando tiene dolor de cabeza. como si mi mente se hubiese también dado cuenta en ese mismo instante y tuviese poderes mágicos, la tensión se dispersó hasta desaparecer en ese mismo momento, pude sentir como ocurría, e inmediatamente me sentí en paz. junto a la tensión, desaparecieron todas las ideas y preocupaciones que me tormentaban segundos, minutos, horas, días, años y vidas atrás. por primera vez en lo que me pareció muchísimo tiempo, estaba tan relajado que creí estar dormido y durante decenas de minutos estar soñando las voces de mis amigos hablar en la orilla. la energía de la que hablé antes empezó a crecer otra vez desde la absoluta nada, hasta un punto en la que sentí no podía siquiera controlar. me empezó a llenar el cuerpo físicamente, desde el mismo corazón hasta las puntas de los dedos, que temblaban y donde sentía hormigueo agradable. aún estando estirado en la arena, con una guitarra al lado, mirando al cielo sin articular ningún sonido ni mas movimiento que parpadear y respirar profundamente, sentía que no podía mover un solo músculo del cuerpo sin romper el hechizo, pero que cuando me moviese no seria para levantarme lentamente, sino que explotaría en un grito descarnado o me levantaría pegando un salto de la playa al cielo para nunca descender.

ninguna de esas dos cosas ocurrieron. con gran esfuerzo conseguí mover los dedos y se me dibujó una sonrisa en la cara. mi estado mental no se desvaneció sin más por donde había venido como temía. me incorporé muy lentamente. sin rastro de mi cansancio físico ni existencial, muy tranquilo y completamente lúcido. me quité la arena pegada al cuerpo y la ropa, y siguiendo la inercia del movimiento completo me puse de pie sin realmente tener intención de ir a algún lado, ni sabiendo porque me acababa de levantar y ahora estaba de pie sin hacer nada mirando las olas del mar. mis compañeros me miraron con interrogación.

¿era nanaky otra vez? 

el modo de supervivencia es un recurso, algo que dibuja una linea en el horizonte tras un mal momento, y decides que hasta que llegues a traspasar ese momento todo tu objetivo en la vida es llegas hasta ahí. ¿pero que ocurre cuando no dibujas una linea? la idea del modo de supervivencia, la ausencia de repercusiones mas allá, el hecho de que el tiempo próximo designado fuese no solo un limite sino una linea de salida a partir del cual vivir. todo ello era en teoría una herramienta para pasar momentos difíciles, días u horas complicadas, un día especialmente malo en el mar, lo que fuese. lo que yo no sabía aún era que ese mismo estado que había iniciado al principio del viaje y que nunca había realmente terminado, en esa precisa medida y condición, no era solo un mecanismo de escape temporal sino también una promesa de libertad infinita cuyos efectos estaba experimentando por primera vez; lo que me estaba subiendo era la vida en si mismo, y quizás también algo de mdma, los efectos de mezclar drogas acostumbran a ser imprevisibles, pero esa en concreto me estaba sentando muy bien. en aquel momento lo tenía clarísimo. como expresión, pues en realidad ni siquiera estaba pensando como para tener nada claro o no claro, el pensar ocurría. podría haber encestado veinte triples seguidos, saltar al agua desde los acantilados de la locura, convencido de poder volar, escrito un ensayo sobre el sentido de la vida sin necesidad de retroceder una sola coma.

no solo era nanaky, estaba en estado de flujo.

pedí en voz alta que devolviesen la guitarra que había tomado prestada al campamento base, y simplemente con lo que llevaba encima me perdí en el horizonte. dejé todo atrás; mochilas, tiendas, saludos y personas, confiando, sabiendo, que volvería a mi sin tener que preocuparme de ello, y que si no lo hacía era porque así tenía que ser.

la vida era maravillosa.






podía ir a cualquier lado del mundo. viajar al lejano oriente, irme a vivir a nueva zelanda, perseguir en argentina bizarros planes de juventud. escogí probablemente el mejor camino de todos, el mas largo y el mas ligero, y también el que me pareció mejor, no únicamente en su totalidad, sino en cada uno de los pasos por separado; escogí el mio, y yo lo que quería en aquel momento era volver a casa.

pasé bajo arcos de piedra y arboles inmensos, lejos y también cerca del mar. me crucé otras personas, que juntas o separadas iban a otros sitios, distintos lugares. mi aspecto de destruido quedaba a la perfección con el suelo fragmentado por las raíces imparables de los arboles bajo el cemento, en mil, trozos, de piedra, y mármol.

no recuerdo haber caminado nunca mas un camino como aquel, no podría repetirlo ni pasando mil veces por exactamente mis propios pasos que aquella mañana de verano. la intensidad de las identificaciones y significados que formaban sus obstáculos, desviaciones y ángulos exactos respecto la luz del sol formaban una historia que solo yo podía entender, y cada giro ofrecía un mundo nuevo a descubrir mas allá. los sinsentidos propios y los de aquellos que me rodeaban, los arcos de hierro, señales, percepción casi geométrica del entorno cuando las lineas del paisaje se alineaban alrededor de un punto focal. es cuando los chamanes se pierden en el bosque que encuentran animales perdidos y ven en ellos nuevos dioses para las antiguas casa de los dioses. fue como andar otra vez a francia con quince años antes de que ocurriese toda esta mierda y nos pareciese que eramos alguien, caminando y escuchando palabras sobre el viento. como el segundo verano del amor en sant feliu, como un recordatorio de como puede llegar a ser la realidad cuando no nos acordamos de nosotros mismos y nos libramos de nuestro absurdo peso existencial.

un recordatorio sobre la vida que se iba a desvanecer tarde o temprano. conforme andaba mas y pensaba en ello, era consciente de que esa sensación terminaría y que tarde o temprano volvería a mi estado mental habitual, muy lejos de aquel lugar; pero avanzado el camino aún podía andar y acariciar las horas de los arboles bajos y la flores que se asomaban en los jardines y eso era todo lo que importaba en ese momento.

no hay mas que contar, esta es una historia sin historia en sí. eventualmente llegué a mi destino, que solo se reveló como tal de forma natural cuando llegué a él. descansé en mi cama hasta la noche siguiente, que me esperaba no con otra luna llena sino con trabajo duro y largas horas de silencio y cosas irrelevantes e importantes por hacer, pero también con un par de mensajes que significaban que quizás no había un fin del mundo tras un horizonte de supervivencia. ¿sería algún día capaz de explicar el mundo? no el mundo en el que vivía, sino un mundo al que no puedes llegar ni tras una vida de silenciosa introspección, al que yo únicamente había conseguido vislumbrar una mañana andando sobre la tierra y el camino.








[Semana 32] Orange County Suite


Tuve un encuentro cara a cara con ese ser formado de energía, con esa entidad. En seguida pensé en mi última y traumática experiencia, en la que estuve en contacto con la muerte. No se si aquella entidad era la misma, y por tanto, en vez de la muerte, lo de la última vez era la “deidad” con la que te pone en contacto el LSD. Empecé a sentirme amenazado, mi postura se tornaba débil y sumisa y esa entidad empezaba a coger poder sobre mí, pero cambié mi pose, volviendose confiada, segura y dominante, no permitiéndole poseerme;  cambié mi actitud y no le dejé entrar dentro de mí, me mantuve fuerte y se alejó. Evité entrar en un peligroso infierno.



Sentíamos una fuerte incomodidad, un agudo dolor en la espalda, y la búsqueda de la comodidad nos obligaba a adoptar extrañas posturas, cuanto más nos adentrábamos en esa necesidad, y sin darnos cuenta, mayor era el alivio, y cada vez entrábamos en un mayor grado de trance.

Las alucinaciones eran muy fuertes, no venían porqué si,  había que ir a buscarlas, cerrando los ojos, y con un sencillo ejercicio mental. 

[Colaboración] Nameless

[Nota del editor: Rainy Mood]

Era sobre la una y pico de la madrugada, mi cuerpo yacía sosegado en mi cama arropado por un mar de pósteres, pero mi mente estaba más activa de lo que parecía ser y el sueño empezaba a enturbiarse. Mi cerebro reproducía una escena realmente tranquilizante, un grupo de unas quince personas andábamos por el bosque, no conocía más que a dos personas de mi pueblo, cierto personaje que siempre he considerado bastante místico y yo manteníamos una entretenida conversación, aunque no consigo recordar de qué hablábamos. Al mismo tiempo ese lugar idílico se desvanecía y los truenos empezaban a apoderarse de mi mente y de toda aquella naturaleza solo quedaban esas palabras que estábamos intercambiando. Cuando pude abrir los ojos vi una silueta, a mi parecer extremadamente delgada, en la puerta de mi habitación, yo todavía adormecida pegué un grito, pero solo resultó ser mi padre; quería avisarme de que había tormenta y que sería mejor que cerrara la ventana de mi habitación. Aproveché la situación para ir a beber un vaso de agua, todavía con la sensación de tener un mal despertar me acerqué a la ventana de la cocina para ver como llovía. 

Ahí estaba, la ciudad siendo iluminada intermitentemente y poco después golpeada por el tridente de Poseidón mientras caía agua a cántaros, quedé hipnotizada por ese majestuoso espectáculo de la naturaleza. Pocos segundos después veía como cerebros se dejaban llevar por las corrientes de aire como si de polen se tratara. Intentaba dar una explicación a lo que estaba sucediendo, pero no la encontraba; justo después un relámpago cegador resplandecía tanto que solo podía ver una pantalla totalmente blanca, y un trueno ensordecedor ocupaba mi mente de tal manera que no podía pensar. Lo próximo que vi fue una sala con luz tenue, nunca había estado allí, pero sabía quién estaba conmigo. Las personas que me acompañaban en la excursión por el bosque de mi anterior sueño volvían a estar conmigo, pero esta vez era real.



on the road primera parte (reedición)


Sostenido en las alturas, en precario equilibrio bajo un injusto sol de verano, me encontraba usando, mirando y sudando pintura liquida de negro acrílico sobre la superficie de madera de un barco de doce metros de eslora. Bajo el sol, sobre la superficie; sudando, esperando y maldiciendo.

El barco de mi padre, y legado del padre de mi padre, sacado del agua para su correcto mantenimiento. Reposaba como un prehistorico amenazante monstruo marino en un gran museo de historia natural cuando paradojicamente es el arca que nos salva de ellos en el mar, siendo el monstruo el mar mismo. Aparcado en un estibadero sobre maderas astilladas en forma de cuña. Toneladas y toneladas de hierro, madera y un motor digno de una fabrica industrial portátil, formaban un amasijo llamado barco de pesca que nos habíamos encargado de subir por una cuesta de piedras sostenidas entre el mar y la tierra. En tan hercúlea tarea el armador había sido asistido con un inestimable motor hidráulico y la fuerza de nuestros brazos hechos polvo de toda una noche, con su correspondiente mañana, de trabajo.

En esos momentos, no soy nanaky. Ni siquiera nos parecemos de lejos lo suficiente como para que nos confundan por la calle.





Viaje de no retorno al corazón del mundo


Esta última semana he vivido un adelanto de a lo que podrían concluir mis deseos de escapar de toda atadura y emprender un viaje de no retorno hacia el corazón del mundo; en el cual sólo iría acompañado de una guitarra, algo de ropa y un poco de comida. El destino no sería pues un lugar físico, sino algo interior y trascendental, algo que llevo toda mi vida buscando y sigo sin saber que es.

El caso es que, disponía de 20 euros, gasté 15 en el bus, la resta en tabaco y vino; algo de cerveza también, quedándome así a 0, con la intención de tocar en la calle para conseguir el dinero de vuelta.


No Direction Home


The End, The Doors - Videoclip por Cristian P. Ruiz


Este es el vídeo que colgué hace cosa de dos semanas, motivo de un trabajo para audiovisuales que me tomé bastante más en serio de lo que era necesario. Todo empezó este verano, surgieron en mi mente ideas para una especie de corto-película; que sin quererlo, fue cayendo en el olvido a poco a poco; hasta que supe de este trabajo y las rescaté. De la idea original a la llevada a la practica hay bastante diferencia, pero ha acabado quedando quizás mejor de lo que tenía en mente.

Este fue grabado en el primer tramo de semana santa.



A pesar de que el título me atribuya los méritos de este trabajo, el resultado no podría haber sido este sin los conocimientos de Paula Olivé. Yo he aportado una caótica masa de ideas que ella la ha moldeado ordenándolas. Ha ideado la mayoría de planos y ha editado la parte grabada del vídeo.

La escena del Panorama (hotel abandonado), tiene ese gran toque tétrico que aumenta progresivamente gracias a que Jordi Disparaba el flash con su cámara, idea que creo que el mismo tubo. Las escenas iluminadas pudieron ser llevadas a cabo gracias a Nil Estarlí, que trajo el "lot" de su padre.






En la parte de:

 "The killer awoke before dawn, he put his boots on
He took a face from the ancient gallery
And he walked on down the hall

He went into the room where his sister lived, and, then he
Paid a visit to his brother, and then he
He walked on down the hall, and
And he came to a door, and he looked inside
Father, yes son, I want to kill you
Mother, I want to..."


Paula hace de hermana, Borja Pdp de hermano (y padre) y Judit Nin de madre. Está grabado en casa de Borja.

La escena inicial está grabada en la casa de Sant Feliu de Paula, y la tercera en la mía.

Las animaciones ácidas, con fractales; son cortes editados de vídeos de internet; he modificado los colores de estos según me interesaba. En el primer solo, predominan cálidos, el naranja y el rojo, ya que son los colores que me transmite esa parte de la canción, después se vuelven más oscuros para pasar a la escena del hotel abandonado con naturalidad.
Quería evitar poner un vídeo de la guerra del Vietnam, ya que es bastante típico, pero la escena del napalm es tan emblemática y bestia... Encaja a la perfección.

La escena final está grabada en un tramo del camino de ronda entre Sant Feliu y S'Agaró.


Por lo general estoy muy contento con el resultado, aunque hay partes mejorables. Al presentarlo en clase tubo mayor impacto del que esperaba y me hicieron preguntas muy interesantes. ¿Que nota me han puesto? como ya os imaginareis, un 10.

En cuánto al significado del vídeo, mi postura oficial es que no tiene ninguno; pero después de haberlo hecho se me han ocurrido varios, bastante difusos pero; y realmente, cualquiera puede comerse un poco la olla e interpretarlo. He estado comentándolo con Paula, y quizás os llevéis una agradable sorpresa de aquí un tiempo.

Experiencias paranormales durante un viaje de setas mexicanas, sobre la naturaleza del poder de conexión con lo desconocido de los psicodélicos.


Esta historia es sobre un viaje de setas, sucedió en el verano del 2012 y todo lo que contaré sucedió, me ahorraré decir nombres para conservar la privacidad de las personas involucradas, a pesar de que dudo mucho que les importase que aparecieran.

Habían pasado unas semanas de mi primera y suave experiencia con psicodélicos y estaba preparando la siguiente, busqué floristerías y grows cercanas en las que poder comprar LSA, pero no tuve suerte, con una excepción, el encargado de una grow no me dijo que tuviera pero me pareció que me estaba dando a entender que sí, pero el hecho de estar hablando por teléfono le incomodaba ya que no tenía ni idea de quien era yo ni cuales eran mis intenciones, así que esa misma tarde me presenté en su tienda con unos amigos con la intención de comprar esas semillas. Para mi sorpresa me entendió mal, y no las tenía, pero casualmente acababa de cultivar unas setas y ya estaban listas para tomar, creo que eran psilocybe mexicanas; salimos fuera a discutir que hacíamos y nos decidimos por comprarlas. No debo decir el lugar donde las tomemos, pero era un lugar muy adecuado para la situación, disponíamos de un buen equipo de sonido y allí dentro se escuchaba muy bien la música; “disfrutemos” mucho escuchándola.

Tomemos un poco más de la dosis que nos recomendó, e hicimos algún porro de mientras subían, mientras esperábamos y esperábamos escuché el sonido de una flauta lejana que nadie más parecía oír. No sé cuánto tiempo transcurrió, pero al ver que seguían sin subir entramos al lugar que he descrito brevemente antes; puse Echoes de Pink Floyd y apagamos las luces. No tardemos mucho en darnos cuenta de que quizás algo sí que habían subido. Éramos cuatro personas, y cada uno sintió cosas muy distintas, al menos dos de ellos sintieron pánico en algún momento. Aquí mi percepción ya había sido alterada pero no sería nada comparado con el clímax que nos esperaba en breves. Me encargué de poner un abanico de temas apropiados para el momento, de los Doors, Led Zeppelin, Jimi Hendrix y Don’t Forget Me de los Red Hot Chili Peppers. Recuerdo ver muchas caras en frente mío, de animales principalmente, con la excepción de la de un bebé humano; solo la cara, flotando allí, delante de mí, y si no me falla la memoria, de la infante giraba horizontalmente; también vi una mano de un blanco transparente tocándome la rodilla derecha, estuvo así un rato, pero no notaba el tacto y no me transmitía ningún tipo de miedo o mal rollo. También cabe destacar que mientras sonaba una de Hendrix, alcé la cabeza (estábamos sentados en el suelo), y mi mente, por la que fluía libremente la psilocibina, transformó el bafle, que recibía las tenues luces de la tabla de mezclas situada justo debajo de este, en el mismo Jimi, con una Fender Stratocaster colgando de él y sujetando lo que parecía ser un peta.


                                                 Algo así pero sin el micrófono, mirando al frente y con muchos y muy extraños colores,                                                      la boca más cerrada, pero con esa misma sonrisa.




Debió pasar una hora quizás (en realidad no tengo ni idea), y decidimos trasladarnos a casa de uno de nosotros, la cual frecuentábamos ese verano; el camino a pata fue maravilloso, me sentí conectado con mi entorno, con mi ciudad, pueblo más bien, con sus acogedoras calles. Aún era de día pero se acercaba la noche, y del interior de bares y restaurantes emanaba una luz distinta cada una de la anterior; era un cúmulo de tonalidades realmente bello. Para la mitad de nosotros, ese corto camino fue muy distinto a como yo lo percibí, tenían miedo, les acechaba la paranoia, creían que todos los peatones les miraban. Durante este trayecto sucedió algo muy curioso, yo iba delante con un amigo, y los asustadizos detrás; cuando noté como me introducían la mano en el bolsillo y la sacaran muy poco después, entonces comprobé dentro de este y para mi sorpresa encontré dos púas, cuando al salir sólo llevaba una; la otra era del mismo tamaño que suelo usar, 0.5 mm, pero estaba muy gastada, me extrañé mucho, y mi acompañante aseguró no haberme metido nada en el bolsillo, además, el caminaba a mi izquierda, y la púa la encontré en mi bolsillo derecho. No le di demasiada importancia y seguí caminando.


Una vez allí no hicimos nada en concreto, y ya nos empezaban a bajar, si más no, el clímax ya había pasado. Estaba sentado en un sofá, tocando la guitarra clásica del padre del anfitrión, con la misteriosa púa que por lo que a mi refería, había aparecido en mi bolsillo, cuando en un momento de pausa ambos vimos cómo se me deslizaba dentro de la guitarra, algo que nos solía pasar cuando íbamos muy ciegos, pero para nuestro asombro, al agitar la guitarra para sacarla, no se escuchaba a esta rebotar dentro, la agité mucho, la cogió mi amigo y también la agitó, pero nada, nos quedamos flipando. Continué tocando con los dedos, y al cabo de un rato él me dijo que le dejara probar de sacarla, le acerqué la guitarra, y al zarandearla escuchamos la púa rebotar, volvimos a quedarnos flipando; la sacamos, y a día de hoy aún la conservo.


Hasta ahora casi todo es normal, lo de la púa es algo muy bestia, pero podría ponerse la excusa de que estábamos drogados, pude haber tenido siempre dos púas en el bolsillo, y esta pudo haberse quedado atascada dentro de la guitarra; pero lo que viene a continuación demuestra que esto (droga psicodélica) no es una droga más, sino que es una substancia que te lleva a vivir experiencias místicas y que puede conectar esta realidad con otras ya existentes, que no percibimos o con las que no tenemos contacto. En las manos inadecuadas puede ser terrible, pero en las apropiadas puede llevarte a aprender sobre ti mismo y sobre tu entorno, puede marcar un antes y un después en tu vida, y ayudarte a desarrollar con más rapidez la persona que estás destinada a ser, es una especie de hack, un pokesav que puede convertirte en el mejor entrenador, o puede ser tu perdición, y joderte el juego; todo depende de uno mismo y no de la substancia en sí.


Antes del momento al que quiero llegar, cabe recordar la escena en la que, ya totalmente de noche, estábamos en el balcón mirando los fuegos artificiales que tuvimos la suerte de que se lanzaban esa misma noche. Comíamos bacon y huevos, cuando al terminarnos la comida, el anfitrión se disponía a llevar los platos a la cocina, pero en un arrebato de cómica insensatez los arrojó a canto de gritos por el balcón, para el asombro y risa extrema de los demás.
 
Mucho rato después, ya de bajón total, y con un amigo más en la casa, me quedé dormido en el mismo sofá donde horas antes estaba tocando y sucedió la “desaparición y reaparición” de la púa. 

Me despertó un fuerte calor en la parte derecha frontal de mi cadera, y supuse que alguno de ellos me estaba tocando con el mechero precalentado con la intención de dejarme marca, “broma” que algunos hacían por entonces y que nunca llegó a hacerme gracia ni interesarme. Me desvelé del todo y les dije que parasen. No tardé en volver a quedarme dormido, pero volvió a despertarme esa intensa y perpetua calor, al despertarme del todo desaparecía, y ya empezaba a molestarme la broma, les volví a decir que pararán, mostrando cierto enfado en mi tono, a lo que respondieron con total tranquilidad, “a nosotros no nos digas nada, es el F*****” (anonimato de los involucrados). Acepté la situación a regañadientes ya que no veía al supuesto culpable (este es el amigo que había venido más tarde, y que por lo tanto, no había tomado setas). Volví a despertarme notando ese fuego en contacto con mi piel una vez más, creo, quizás fueron varias. En el mismo momento no le me fijé, por mi estado medio onírico medio desvelado, pero ese calor que notaba era muy peculiar, era intenso y perpetuo (muy diferente al de cuando te queman con un mechero precalentado, ya que es fugaz, con unos segundos basta, además, no tarda en enfriarse), y lo notaba bajo mi piel.

 Me despertaron cuando pretendieron irse, y acabé de pasar la noche en mi cama. 


A la mañana siguiente, recordé lo sucedido y miré la zona donde anoche me estaban quemando los simpáticos de mis amigos, y quedé abrumado al ver una E mayúscula grabada en mi piel, con el palito superior muy marcado, el del medio un poco y el inferior muy ligeramente. También parecía una F, así que supuse que el amigo al que culparon, me había marcado con su inicial. Gracias.

 Por la tarde fui a la casa del amigo donde estuvimos la noche anterior, y la primera conversación con él fue muy bestia; sucedió algo así como:
 
(YO)-Que cabrón eh, el F***** anoche, no me dejaba dormir tranquilo

(ÉL)- Hahaha, ya, que cerdo.

(YO)- Mira lo que me hizo: Entonces me levanté la camiseta y le enseñé la marca.

Él estuvo perplejo unos segundos mirándome la cadera y me dijo: Pero.. si el F***** te estaba tirando ceniza en la cabeza, y cuando te despertabas se escondía.

Quedé desconcertado, y le expliqué mi versión de los hechos, su cara se mostraba abrumada y confundida; me prometió que nadie había estado quemándome, no había mentira en sus ojos, y repasando mis recuerdos de lo sucedido, nadie pudo haberme quemado la parte más inferior de la barriga. Cuando los demás lo supieron quedaron igualmente deslumbrados. 


Aquella marca era de una naturaleza muy rara, aunque pasaras el dedo por encima no se notaba nada, la piel estaba completamente suave, aunque la quemadura se veía perfectamente, pero estaba en el interior, formando esa E mayúscula de palitos horizontales ordenados de mayor a menor grosor empezando por arriba que me acompañaría todo el verano, y que más de un amigo vio y escucho la historia. 

Más adelante conocería más sobre lo que sucedió aquella noche, pero es otra historia que quizás algún día me anime a explicar, en la cual el factor principal sobre el que esta gira es el espiritismo.

Hay alguien en mi cabeza, pero no soy yo.


Solo había pasado una semana de mi último viaje con lsa, este nuevo era más potente que los que ya había probado; además, todo fue muy imprevisto. Tardé mucho en masticar y tragar las semillas, más de lo normal, me costaba tragar. No sé cuánto tardó, pero me subió antes que a los demás, mientras mis dos amigos miraban capítulos de una serie que en ese momento me parecía demasiado estúpida, fui a observar las plantas de la terraza, me llamaron la atención un cactus peludo, con unos largos y blancos pelos, y los colores rojizos, verdosos y blancos de otra planta.

No mucho después iríamos dentro de una habitación insonorizada con hueveras, apagaríamos las luces y escucharíamos clásicos psicodélicos de The Doors y Pink Floyd.




Al principio, algunas hueveras eran rojas, otras azules, pero de tonos apagados y oscuros, las otras mantenían su color normal pero variaban en la tonalidad, se distinguían fácilmente unas más oscuras de otras más claras. Tenía a mano mis gafas de sol, y cuando me las ponía, una oleada de oscuridad acechaba mi campo de visión, variando su forma constantemente. No sé bien bien cómo, pero poco a poco mi alrededor se fue cargando de un ambiente pesado, incluso punzante, algo molesto; un fuerte calor invadiría mi brazo izquierdo provocando algo de inquietud dentro de mí, pero en seguida se me pasó. Sin embargo el ambiente estaba cada vez más cargado de lo que me parecía energía negativa, notaba una presencia cerca. Cada vez aumentaba lo que sentía en ese momento, que era diferente a cualquier sensación descriptible, pero podría describirla como una mezcla de miedo, paranoia y ansiedad; esta me llevó hasta el punto de arañar con todas mis fuerzas e incluso morder de manera desesperada algo hecho de madera que tenía muy cerca, pero que no veía. Cuando mi respiración y mis latidos eran cada vez más intensos, y la presencia era notada cada vez más cerca, de repente una inesperada calma y seguridad invadieron mi cuerpo, noté como la expresión de mi cara cambiaba totalmente, pasaba de expresar terror a una segura tranquilidad. Entonces empecé a pensar en “mis cosas” y me di cuenta de que el punto de vista desde el que lo veía no era el mío, sino el de una persona con una extrema confianza y con maldad, mis ideas sobre cómo reaccionar en frente de ciertas situaciones eran muy perjudiciales para los demás, este punto de vista era narcisista y manipulador, al darme cuenta de eso vi mi antiguo comportamiento como el de alguien débil y cobarde; en ese momento empezó una lucha interna con la finalidad de expulsar esa entidad externa que había entrado dentro de mi cabeza, el miedo y los nervios eran notables, pero cuando ya casi había conseguido mi objetivo, decidí dejar de forzar la situación, quería ver que podía ofrecerme o proporcionarme esa otra persona que había entrado dentro de mí, pero su presencia era cada vez más lejana, hasta que desapareció.




Más tarde lo vería con más perspectiva, pero en ese momento, realmente notaba como “alguien” se había metido en mi cabeza, y yo luchaba a muerte por expulsarlo. No es comparable o parecido a cualquier cosa que haya vivido anteriormente. Lo más probable es que simplemente fuera una lucha interna para persuadir a otro “yo”, una parte de mí que acostumbra a mantenerse escondida en la sombra y que aparece ocasionalmente, y la experiencia extrema a la que me llevó esta recurrente droga la despertó como nunca había sido despertada; pero el hecho de notar como una entidad externa se ha acomodado en mi mente y tiene más poder sobre mí que yo mismo, es algo realmente terrorífico y desesperante.




Seguramente debe ser lo que se siente, en parte, en algunos casos de locura; la idea de que esta experiencia se me pudiera volver a repetir, o incluso que me pasase a menudo me deja atónito. El resto del viaje generalmente fue bien, aunque en cierto momento volví a sentir desesperación, ansiedad, miedo; pero sin ninguna presencia en mi cabeza.
Lo más destacable del viaje aparte de esto, fue el estar sentado al lado de un buen amigo, delante de un toca discos reproduciendo “The Celebration of the Lizard” con todas las luces de la casa apagadas, excepto la que emitía una escultura del busto transparente de una mujer, de la cual se podían distinguir sus órganos internos.






Al día siguiente estaba algo cansado, hasta que por la tarde, ya acercándose la noche, mi manera de percibir mi entorno cambió drásticamente, mi capacidad para concentrarme se vio reducida, estaba algo paranoico, y todo era muy raro…

A la mañana siguiente ya estuve recuperado.




Uno de los amigos apenas notó el efecto de la droga, el otro sí, pero tuvo una experiencia suave; ninguno había probado antes un psicodélico, sin embargo yo, un psiconauta experimentado, tuve quizás, el mal viaje más bestia de toda mi vida.


Es muy curioso cómo llegan a influenciar en un viaje psicodélico tus expectativas hacia este, tu estado de ánimo, tu preparación psicológica para la experiencia, la antelación con la que se prepara, el lugar en el que se hace, la compañía con la que se viaja, y lo que haces mientras dura el efecto. Teniendo tanto peso en cómo va a subirte tú mismo como la droga en sí.   


Breve explicación sobre la concepción infinita y circular del tiempo.

La concepción del tiempo que propongo apareció en mis pensamientos durante, como no, un viaje psicodélico, de hecho, en mi primer viaje psicodélico.

Antes de exponerla, quiero remarcar el hecho de que coincida con la visión de otras personas que descubrí posteriormente, cosa que me sorprendió, agradó y apoyó. Empezando por el filósofo Parménides y su teoría del “ser” y el “no ser”, en la que lo que “no es” (algo que no existe) no puede convertirse en “ser” (algo que si existe). También está la visión circular del tiempo que tiene Nietzsche,  en la que todo es un ciclo sin fin ni inicio que va repitiéndose continuamente, por lo tanto lo que estamos viviendo ya ha pasado, y volverá a pasar.

La inspiración me vino mirando a las estrellas y casualmente se deslizó por mis pensamientos la idea de infinidad, al recordar la cita de William Blake, que inspiró el título del libro de Aldous Huxley “Las puertas de la percepción” y el nombre del grupo psicodélico de los sesenta  “The Doors”: “Si las puertas de la percepción fueran depuradas, todo aparecería ante el hombre tal cual es: infinito…”  Y en aquel mismo instante lo entendí todo, tuve una mística sensación de unión con el universo y le encontré el sentido a todo esto. Pensé al respeto, me imagine qué podía haber antes de todo lo que hay ahora, y me di cuenta de que el concepto de “nada” no existe, todo es algo; se puede decir, por ejemplo, que en una caja vacía no hay nada; pero es una estupidez, hay aire, seguramente polvo, y muchas otras cosas. Tenemos un concepto erróneo de la nada en el cual esta es lo que no podemos ver o percibir.



William Blake, místico, poeta, pintor, grabador, visionario e incluso profeta.



Siguiendo esta visión, la nada no puede existir, no existirá y no ha existido ya que como dijo Parménides, “algo” no puede transformarse en “nada”, ni viceversa, solo puede cambiar; así que siempre ha existido algo, y siempre existirá, por lo tanto la búsqueda del inicio del universo es una pérdida total de tiempo. Puede ser totalmente valida la teoría del Big Bang, pero solo explica como ALGO explotó y se expandió.  Intentar buscar un origen del universo o la vida es algo estúpido y además, como argumentaba Nietzsche, este concepto de un inicio, una creación, fue implantado por la iglesia católica, y ahora se niega que Dios lo creara todo, pero se sigue buscando que fue lo que lo creó...

Como conclusión final y simplificando el concepto, podríamos decir que el universo, o la vida, son como un CD que cuando acaba, automáticamente se vuelve a clicar en el play, volviendo a empezar todo.


¿Serás capaz de entender lo que digo?, ¿O quizás los cimientos de tu pensamiento y lo que consideras lógico construidos en ti desde que naciste son demasiado sólidos como para ser derribados?