Mostrando entradas con la etiqueta Recomendaciones Generales. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Recomendaciones Generales. Mostrar todas las entradas

[Recomendaciones] El drama tardolescente




Aún recuerdo la primera vez que lo leí, y vuelvo a él (como con la trilogía del señor de los anillos) una vez al año. El drama tardolescente no es algo que haya escrito yo (mas quisiera) ni una colaboración ni nada parecido, es una recomendación. Como si un amigo se hubiese encontrado un artículo y te pasase el enlace, al mas puro estilo de hace diez años en internet (cuando la gente se comunicaba extensivamente en foros, blogs y esas mierdas que ahora nadie usa) o como si alguien que conoces te recomienda una película que te asegura tienes que ver porque es muy buena; con la diferencia que esto realmente lo vas a hacer.

Este escrito es actual, increíblemente genial y de sorprendente profundidad. En un tiempo en el que la identidad masculina ha llegado al punto en el que Ted Mosby, con sus frases sobre el destino que parecen sacadas de un libro de Pablo Cohelo son el ideal arquetipo masculino (pese a que en la vida real lo único atractivo sobre él seria que tiene pasta) y en el que la sociedad cada vez se interesa menos por las relaciones afectivas reales (aunque el sexo se usa de todas formas para vender todo hasta prácticamente banalizarlo, o quizás por ello mismo) este escrito es un retrato, una perspectiva, de un tipo de hombre moderno que quizás pase desapercibido pero es increíblemente común. De hecho, pese a no encajar exactamente contigo mismo, es muy fácil sentirse identificado en algún lugar. Ofrece un ángulo a los problemas de la guerra de sexos que no se puede entender alimentándose únicamente de oportunista actualidad, sea su fuente la televisión o los nidos de activistas en internet. Y es que generaciones enteras caen en el ostracismo social y abandonan por completo la intención de obtener pareja o sexo con significado; es simplemente demasiado complicado. Intenté hablar de ello en su momento, en The Game, quizás lo deje para un futuro, otra vida u otra ocasión, nunca se sabe.

La cantidad de temas de los que este escrito habla o a los que alude y su naturaleza vagamente alegórica hace imposible decir demasiado de ello sin que sea mejor directamente citar partes enteras, así que eso es exactamente lo que voy a hacer. También podéis ir al enlace original. De hecho, deberías. Vamos allá.





El drama tardolescente


Tiene casi treinta años. Podría tener veinte o cuarenta. En lo esencial nada ha cambiado ni lo hará. En algún momento su carácter y posición en el mundo se detuvieron, como el aire de las cuatro paredes que lo encierran. Son muchos. En realidad demasiados. No se les oye ni ve. Viven ocultos, palpitan en secreto y como perciben la existencia a solas se deslizan como espectros a la intemperie social, que con disgusto deben cruzar a diario. 

Una ramplona perspectiva material los ha venido explicando por el retraso en su independencia. Viven en casa de sus padres como si algo dramático fuese a variar de hacerlo fuera, en el alquiler de una habitación que comparten con otros iguales, donde a lo sumo cambiará el marco pero difícilmente el cuadro, en cuyo tenue interior apenas se ha reparado. 

En el alma de ese eterno joven dormita una vida afectiva que sigue enfermando. Muy temprano asumió que su emoción no era permeable, que del intercambio amoroso universal había sido descartado y que sentimentalmente habría de bastarse a sí mismo. Que mejor le sabría renunciar a la vida social que seguir deambulando por ella y castigar así la conciencia con la privación que mayor tormento le causa.



(...)



Careciendo de vida afectiva afirma la vida culta, motivo por el que su conciencia le recuerda sin piedad qué le lleva a matar su tiempo entre románticos y foreros que como él dieron la espalda a la luz. Y en penumbra encuentra un sordo placer en ignorar el ardor de las pasiones y hasta en masturbar aprisa sus brotes, cuya insistencia maldice. 

La distancia al otro sexo ha tornado ya infranqueable. Lo hizo en el momento de justificarla. No se identifica con el vulgar escaparate de bíceps y berzas. Tampoco con el cargante 15-M, de cuya tribal estética sospecha. Y nada repudia más que el veneno conservador de las niñas bien, de ninguna de las cuales disfrutó jamás una mirada. En esta terrible simplificación del mundo femenino, deformado en molde político, cree así agotada su fauna. Pero no su añoranza. Desea entonces una chica normal pero no sabe dónde encontrarla. Y su orgullo, ese gusano que devora sus entrañas, ha inflamado tanto que descarta entregarse a la red. La solución es, pues, la renuncia. La vuelta al ovillo sin haber dado un paso. 

Pero el tormento vuelve enseguida a la carga. Porque la vida en quietud orbita en un bucle sin meta. Y porque sigue siendo un hombre. Solo que aún no ha tenido oportunidad de comprobarlo.Por eso un encuentro sexual le viene grande. Ve el cielo abierto a su posibilidad. Pero se va nublando a medida que la inseguridad lo posee. No entiende cómo es posible haber deseado tanto lo que ahora le aterra. Así ocurre que la noche en que el azar del destino lo elige descubre con ingrata extrañeza la hediondez de un coño, la torpeza en acertar su diana a oscuras, las reacciones indescifrables de ella, su sospechoso silencio y como un terrible guión cuyo orden ignora de raíz. Habituado a la vida mental, al placer cognitivo, esta violenta sobrecarga de los sentidos dificulta su erección. Descubre entonces que la experiencia in situ nada tiene que ver con el atletismo sexual de que su sobredosis de porno le creyó convencido.



(...)



Ningún fundamento arquetípico ha sido más despreciado por la cultura moderna que la noción clásica de hombre. 

La cultura popular en los Estados Unidos no ha fortalecido tanto la figura femenina como en España, que acomplejada sigue dando saltos sin orden ni concierto. Del destape al porno a una cultura tan hiperfeminizada como para hacer del gay un icono de modernidad. El prototipo saliente de esa huida de la vergüenza presentaba a una mujer firme, poderosa, liberada y autónoma. Pero al mismo tiempo insensible, material y superflua, un ente algo sádico que sobrevolaba al hombre cuando no lo pisaba con saña en su escrotal masculinidad reduciéndolo con moroso deleite a erótico delantal, a primario objeto sexual. Al fervor de la culpa masculina ocurrió que ni siquiera podrían darse mujeres frígidas. Solo falos incapaces. Así toda humillación encajaba para solaz de la nueva mujer, una estúpida caprichosa que ha venido triunfando en el discurso simbólico como preferible a toda mujer anterior.

Por el contrario el hombre no encontró un nuevo molde más allá de la erosión y desguace del anterior. No se repuso el cadáver. Admitir la congénita idiocia masculina y como una etérea superioridad del otro sexo pasó a formar parte del orden natural. La cultura devino así hermafrodita. Y cuanto más elevadas sus presunciones, cuanto más celestes sus metas, más lejos del empedrado masculino.

El peaje de un feminismo activista y una deplorable interpretación del correctismo político vapulearon –en términos de Hayward– al varón, que en adelante sufriría una grave crisis de identidad como impelido a renunciar a lo más sagrado de su ser. 

En medio de la confusa renovación, dominada por represalias en lugar de ideales, admitió el sexo masculino un nuevo tipo de hombre menos superior que deseable. No era nada definido. Solo retales con que ir cubriendo sus vergüenzas cosiendo de paso a flechazos el cuerpo del guerrero, el alma del héroe, el hombre rampante. La solución pasaba por un tipo comprensivo, tierno y sensible. Que llorase si así procedía. Un hombre frágil como al servicio de la maternidad. Nadie tuvo en cambio el valor de advertir a los nuevos jóvenes que la bondad es a ellas la menos erótica de las cualidades. Y que más que deseo inspirará compasión.



(...)



Se apresuró en España un tiempo de engaño donde la primera institución a derribar era el matrimonio. Qué terrible fracaso. Nadie reparó en la gigantesca torpeza de concebir el ensayo al mezquino espíritu español, combativo en lo vulgar y sin mayores ambiciones que las domésticas. Fromm no pensó en la piel de toro como el mejor laboratorio para el miedo a la libertad. Y sin embargo no habría encontrado ejemplo más ideal. 

De estudiarse en profundidad el origen de la mayor parte de matrimonios jóvenes de este país, de cómo se formaron y qué cualidades condujeron al acuerdo, los pilares sobre los que se asienta esa institución tendrían el grosor de un lápiz. Porque apenas se hallarían pruebas más veraces que el miedo a la castración vital de ellos y a la soledad en ellas, privación del mandato biológico. Con deplorable frecuencia el hombre asume la mano del primer coño que toma. Ella, del primer interesado en tomarla. Así cumplen la trampa de Nietzsche de reproducir la especie sin la más remota intención de mejorarla ni divisar un horizonte de común felicidad.

Como hace tiempo que el lenguaje español perdió el mando de su destino, de bautizar a sus nuevos hijos, el nerd, el geeko el freak representan un tipo de inepto social que nutre el tejido en infinito mayor grado del que se presume. Pero a diferencia del idiota doméstico rendido al yugo forzoso este nuevo soltero, que pasó de ideal a denigrado, no entregó su vida a la primera carta y puede seguir jugando en libertad en torno a una pasión, una ambición, un especialismo en sana barbarie.

Es por ello que el tardolescente solitario puede ser el más digno de los infelices. Su alma está herida. Pero sigue siendo suya. No la vendió a la presión de un entorno que en el fondo nunca deseó así.


El drama tardolescente - Gonzalo Vázquez


[RNM] The Hire

- ¿Qué puedes esperar de una serie de solo 8 capítulos de 10 minutos cada uno? 
- 80 minutos de serie. 
- ¿Qué puedes esperar de una serie que fue encargada por la empresa BMW para hacer publicidad de sus coches? 
-Publicidad, pero no de coches, la verdad. 

"Hola, soy un producto, consume-me"

Antes de que os echéis atrás: la seria no es mala, al contrario. Después de lo que se podría pensar viendo esa pequeña introducción, la seria no es, para nada, comercial o al menos no lo es en el sentido de los coches. Pero primero hagamos un resumen de lo que vendría siendo el producto en si:

[RNM] Black Books

Porque es nuestro blog y nos lo follamos como queremos, ahora también recomendamos series. Y películas, y casinos, y furcias, y todo lo que nos venga en gana, nos defina o consideremos que merece merezca formar parte de la cultura popular. Porque sí. Porque estamos hartos de dar razones ya.

Hoy, en Recomendaciones No Musicales:

Black Books


[Critica desoladora] La desolación de Smaug




Esta es una película que empiezas a disfrutar cuando te olvidas del libro, te olvidas del señor de los anillos y te dispones a ver una película de unos enanos que quien mucho oro y viven aventuras con elfos, dragones, hombres-oso y un hobbit. Toda la gente que está leyendo esto ha visto el señor de los anillos. Todos recordáis la épica, todos recordáis el momentum, los grandes ejércitos y las historias trágicas. Pero el hobbit es un cuento, no un tratado sobre la batalla de Stalingrado. El Hobbit es una aventura y su trasfondo y mitología una excusa que se sacó Tolkien de la chistera para contar todo aquello que le viniese en gana. De la misma manera que la historieta de los barriles le sirve de excusa a Peter Jackson para montar una coreografía de elfitos saltando, enanos haciendo malabares y orcos siendo machacados a centenares. Por mucho que luego lo expandiese, diese forma, historia coherente y lo convirtiese en La Tierra Media; en las trincheras de la primera guerra mundial Tolkien escribió sobre bosques encantados, canciones de enanos, reyes altivos y dragones parlanchines, no sobre el destino del mundo ni sobre Illuvatar y Valinor. 


I'm sharing in an adventure! Porque eso en lo que es, una aventura.

Dicho esto, el señor Jackson necesita un vínculo con el señor de los anillos. Está contando otra historia que la de la primera trilogía, pero no quiere despegarse de un modelo de negocio millonario. Se supone que es una precuela, y convierte la anécdota de que fue Bilbo quien se encontró el anillo y se lo pasó a Frodo en un tercio de la película. Hace una película sobre una aventura, pero coge los motivos que le llevan a ella a un discurso épico, patriótico y lo recarga de seriedad y orcos hechos con ordenador. ACLÁRATE. Me parece bien que cojas a Gandalf y lo lleves a una excursión que no está en el libro pero si en otras obras de Tolkien. Pero en algún momento de la excursión, Gandalf se convierte de repente en Dumbledore y puede destruir paredes, hace un par de hechizos para escapar de Azog y convoca un patronus para repeler a los dementores Sauron. Lo de que el iris del ojo de la torre sea la silueta de Sauron me parece una fumada bastante importante. Que durante toda la película sea tan obvio para Gandalf que se trata todo de Sauron y luego hasta a media peli de la comunidad del anillo no se vuelva a acordar más del asunto es bastante turbio.

Se abren apuestas.

Lo que ha ocurrido aquí es que en un intento de ligar el hobbit con el señor de los anillos siendo historias claramente diferentes ha conseguido dos cosas, hacer más oscura y menos divertida el hobbit y más predecible y lenta el señor de los anillos en comparación. Ha usado guiños, en algún caso absurdos y forzados para unir las dos trilogías cayendo en una especie de Efecto Star Wars. Ha creado un romance innecesario en la trampa a costa de, por ejemplo, eliminar escenas geniales como la entrada a la casa de Beor y exagerado toda la historia del pueblo del valle porque así cuenta historias Peter Jackson. Seguir solo la historia de los enanos se le quedaba pequeño y ha dividido en tres ramas la película: Escenas de enanos, escenas del pueblo del valle, escenas de Gandalf. 1 hilo argumentativo en la primer película, 3 en la segunda y habrá 5 en la tercera; porque así es exactamente lo que pasaba también en la trilogía del señor de los anillos; donde hay que decir que ahí si estaba justificado.

¿Habéis visto machete? Machete tiene gracia porque es una parodia de ella misma. Las escenas de acción se comifican para que sea lo más burra, con más explosiones y más estéticamente brutal posible, su intención no es ser realista y quien se lo crea ha visto demasiado Smack Down de pequeño. 

Pues Légolas tiene complejo de Machete, y sobra. No tiene dialogo, no tiene la misma personalidad que en LOTR y se aficiona al surf y a tirar flechas haciendo skate en cosas. Entendido como cosas desde barriles a escudos pasando por orcos enteros. El triángulo de amor bizarro interracial sobra, Légolas no sobra con guiño pero sobra como personaje principal, las escenas oscuras sobran, la familia esa de Bardo sobra. El nido en la cabeza de Radagast sobra, la canción de lo créditos sobra. La gente que critica esta película solo porque no es exactamente como en su jodida imaginación sobra, la gente que critica que no es exactamente como el libro sobra y la gente que critica esta película en general también me sobra bastante; ir a ver cine de Lars von Trier y dejadnos en paz a la gente normal. ¿Que han hecho tres películas de un libro de 200 paginas? Pues leeros el Silmarillion y me lo planeáis en menos de 5. Por mi Peter Jackson se puede tirar grabando escenas de Tolkien y haciendo trilogías de 9 horas hasta que me muera o hasta que Légolas salga en un plano sin usar sus ojos de elfo. (Ahora también disponibles en azul.)

Plano típico de Légolas viendo como llevan hobbits a Isengard.

Coge todo lo que te he dicho, todas las comparaciones con el señor de los anillos y desajustes con el libro, es decir, todo lo que no es de la propia película, y, ¿qué te queda?

Una aventura con tintes épicos con Reyes Altivos, Elfos acrobáticos, un hombre oso al que teme hasta el malo malote, enanos cantando, runas, magos, mazmorras, trineos de conejos, combates y acción constante, Benedict Cumberbach, paisajes increíbles, un bosque encantado, armas magicas, una banda sonora brutal y más y más y más.

Coged a vuestros niños, hermanos pequeños y adolescentes problemáticos y llevadlos a ver esto en V.O. Por favor.



Puntuación: 8'8/10

Lo Mejor:

Las escenas casi psicodélicas del bosque

Las escenas del río son la risa

Sherlock Holmes reencarnado en un dragón que luce increíble dorado.



Lo Peor:

No extender la intervención de Beor y convertirlo en un secundario trágico, aunque sigue siendo mejor que ignorarlo completamente como ocurrió con Tom Bombadil.

El triángulo amoroso en general es horrible, fuera de sitio y todas sus partes ridículas.

Algo lenta o oscura a ratos, cuando le intentan poner épica forzada por ejemplo.

Perdóname, oh gran Smaug, la mas grande de las calamidades, por el titulo del articulo.