[Colaboración] The dark side of meditation





I'll begin with the quote: 

"Buddhism promises nothing, but actually fulfills"

 Nietzsche, The Antichrist 



I want to tell my opinion of what I think is the dark side of meditation. I have been experiencing this: meditation is a way to calm your mind, lowers your desires, resolve personal issues and bad mindsets. This makes me more happy in general and more stable, but there is one thing that we are sacrificing. 

When we avoid suffering and solve the bad habits that form it, we are getting rid of our higher source of energy and pleasure. In other terms: it is insatisfaction with ourselves that makes us grow as people and improve in our abilities. "Pressure creates diamonds" but this pressure is insatisfaction and suffering. In the same way, it is suffering that later creates the greatest pleasures (not only carnal, but intellectual, literary, musical!). As Schopenhauer repeats without end, the world we see is basically a compendium of our desires, ambitions and expectations, insomuch as we notice things mostly in relation to us: one sees a car and he notices all the technical details because he likes race cars, another one sees hardly anything of interest there. Also Buddhism teaches that when we see the world we don't really sense the world but only relate to it through concepts and so we create our own idea of the world. When we grown adults see a chair we are not seeing the chair as with our senses, but rapidly identifying the concept that we have of it. As we go on to reduce our desires and sufferings we keep on reducing the world and the interest that we have in it. It is admittedly that one of the highest goals of meditations is "equanimity" that is, to be indifferent to good or bad, pleasure or pain, beautiful of ugly. 

All of this really, what is but to renounce fully to live? Innocent people know that they don't want this. Is this not a product of being tired of life and not having the energy to endure it so that you accept to reduce it? In Spanish and in other languages they have talked about this view:


"¡Ay! ¡a veces me acuerdo suspirando
del antiguo sufrir!
¡Amargo es el dolor; pero siquiera
padecer es vivir!" 


In fact the first noble truth is in short that life is suffering! 

One might argue that with mindfulness you are more present and more receptive to the world. But this doesn't hit the point in my opinion: with mindfulness you initially may be more aware of pleasure and pain but through acknowledging it you start to reduce them both progressively. 

I am now practicing meditation as a means of controlling myself and being more in control of my life, but being young at least it's not the point for me to go deep in it. Partly because most of the good sources (not few) on meditation and philosophy have shown me this dark side of it that I wrote here. I had to acknowledge this fact: 

With meditation you let go of suffering but at the same time you lose all pleasure. Ultimately, all left is equanimity and nothingness.



by: Napoleó

La vida como RPG




En cierto modo, los esports son la victoria, delante de los ojos de la mainstream media, de la cultura gamer. La demostración de que no todo es tiempo perdido jugando, sino que se trata de una legitima actividad en la vida con objetivos y metas que lograr. La victoria de nerds y marginados denostados a los ojos de la gente guay y las chicas en el instituto, convertidos en vencedores. Así lo vendemos también a nuestros padres, incluso lo he escuchado en series de televisión: "si hay estos chicos que viven en casas todos juntos, juegan a videojuegos ganando cientos de miles de dolares, y los coreanos son los mejores de todos ellos". La celebración de una cultura propia. De lleno en el nuevo milenio, en el que los cómics y películas de superheroes han pasado de ser para una subcultura de frikis y marginados sociales al fenómeno mainstream mas grande de nuestra era.

Pero se trata de una anécdota. De una minoría. Un dorado o un cuento de hadas que existe, pero que sirve mas como símbolo que como opción real.

Es obvio, lo mismo ocurre en los deportes, no todo el mundo puede aspirar a llegar a lo mas alto, a ser profesional. No todo el mundo tiene las capacidades, o la voluntad. Pero de alguna forma en los deportes se ha integrado, dado por hecho, y la propia actividad es vehicular para lograr otros objetivos como mantener un cuerpo saludable, o como escaparate de virtud atlética en la que demostrar valía personal o una identidad agradable al sexo opuesto.

No es así con los videojuegos.

En la cara oscura de los esports, yacen miles de adolescentes y adultos jóvenes encerrados en habitaciones oscuras, acumulando partidas tras partidas sin llegar a nada, rodeados de latas de bebidas energéticas, ego injustificado, rabia contenida y negación de la realidad.

Decía Cristian que el league of legends "se ha llevado a algunos de sus mejores amigos", haciendo una clara referencia a los comentarios sobre la heroína que escuchamos a veces de las generaciones de nuestros padres. Lo dice medio en broma, pero mas importante, lo dice medio en serio.

El motivo por el que este juego es tan absorbente para ciertos tipos de personas (entre las que me incluyo) es porque atrapa a competidores; a personas con el deseo o voluntad de mejorarse a si mismas y superar obstáculos. No tanto a gente que quiere evadirse de su realidad, con problemas de adicción o desestructuradas (la que esperarías normalmente precisamente sumergirse en el mundo de las drogas) sino precisamente las personas sedientas de éxito y reconocimiento que si pudieses manejar una sociedad a tu antojo querrías persiguiendo metas mas "elevadas".

Como tal, la adicción a los videojuegos competitivos es muy diferente al de las drogas. Uno no juega al league of legends una y otra vez porque le vengan temblores si no lo hace, porque tenga mono, o porque hacerlo le provoque un gran placer. Es porque no tiene nada mejor que hacer. Es porque canaliza su voluntad de poder mejor que sacarse una carrera, echarse novia o buscarse un trabajo en el que empezar su camino a la cima. Escuchas a alguien decidiendo que va a poner su vida en orden, comer sano, hacer ejercicio, mantener una higiene de horarios. ¿Crees que va a dejar de jugar a videojuegos y tomarse la vida en serio? ¡No! ¡Es porque quiere subir a diamante! Muchas veces es un gran esfuerzo ponerse a jugar, no es una recompensa ni un alivio: un esfuerzo. ¿Porque lo hacemos, entonces? Pues porque la vida en comparación es aburrida, sin sentido, falta de incentivos, inconexa.






Esto no es una crítica a los videojuegos ni a los deportes electrónicos, como podría parecer, es una crítica al mundo real.

El juego como mínimo, ofrece una dirección, una escalera, una puntuación que mejorar, y puede ser imaginaria y no tener ningún valor, pero es mejor que nada. Está justificado dentro de su propio mundo porque el hecho de que los otros jugadores le den importancia lo hace importante, que lo tomemos como real lo hace real. Jugadores mirando jugadores profesionales y famosos. Espectadores generando ingresos en forma de publicidad. Dinero justificando la existencia de los profesionales en primer lugar. Legiones de jugadores que nunca formarán parte de esa élite jugando al mismo juego sin parar, observando y queriendo son como sus ídolos, persiguiendo ilusorias promesas de éxito y fama.

La burbuja de realidad autocontenida que crea la subcultura es fácil de entender, entretenida y confortable. Un punto de apoyo sobre el que crear el mundo.

Si lo piensas adecuadamente, la estructura de los juegos de rol clásicos y de todos los videojuegos en general, resulta atractiva porque se parece al sistema de recompensas, mejora y esfuerzo que uno esperaría encontrar en la vida real. Según vas avanzando en la historia, esforzándote, pagando un precio, aprendiendo, vas obteniendo recompensas, te vuelves mas fuerte, mas listo, avanzando a través de una sucesión de eventos que transforman la situación inicial. Pero si miramos a la vida real como miraríamos a un rpg encontramos que esta tiene un par de problemas de diseño imperdonables, que se han ido acentuando no solo por el hecho de que existan videojuegos sino porque esta se ha ido volviendo mas dispersa, incomprensible, difusas las lineas entre las consecuencias y causas de las cosas. La irreversibles builds que te haces al principio te condenan el resto de la partida, incluso los stats aleatorios que te son dados al nacer. El sentido de progresión brilla por su ausencia, y la historia parece repetirse en círculos una y otra vez. No hay objetivos reales mas allá de la supervivencia de tus genes. Los gráficos están bien (aunque no tardarán en ser superados) la música está bien y el sexo puede ser entretenido, pero no mucho más. El concepto mapa abierto aleatoriamente generado está muy bien, pero a la hora de la verdad, queda muy vacío. El contenido interesante es virtualmente inaccesible, y encontrarlo es cuestión de azar mas que perspicacia, o se encuentra detrás de un paywall. La única forma que tiene de que la storyline parezca interesante es porque tiene meses y años de aburrimiento anterior para generar expectación, hasta el punto en que tu mente lo hace interesante para justificarte a ti mismo que ha valido la pena el tiempo invertido y que hay que seguir jugando. Sunk cost fallacy.

Aprendes a hacer alguna cosa que antes no sabias, y no obtienes nada al respecto. Incluso si lo recibes, es a menudo demasiado tarde. Estudias para la vaga promesa de un futuro ligeramente mejor y a diez años vista obtienes tu recompensa. En el mejor de los casos. Y entonces hay que seguir trabajando por alguna hipotética recompensa posterior. Eso no crea ninguna conexión neuronal en las vías de dopamina de nuestro cerebro. Nadie en su sano juicio pretendería que un jugador grindease de esa forma en la búsqueda de un futuro mejor. Puedes comprender a nivel consciente que una cosa ha llegado a la otra, pero no engancha por ningún lugar. Le falta ritmo, tensión, variedad.

Aprendes a tocar la guitarra, pero esa virtud se pierde en un mar de gente que hace mas y mejor, como una anécdota que como mucho puedes sacar a relucir para impresionar a alguien impresionable una vez, y que luego se olvida para siempre jamás. Ni siquiera se trata de ser tan bueno como un profesional, pues ser un profesional está mas relacionado hoy en día con la ética de trabajo y una nube densa de títulos y posiciones y oportunidades basadas en la interacción social que en tener mejores o peores habilidades. Sí, puedes aprender a hacer algo solo por el placer de ello, pero ya está. Nos dicen que lo importante es el camino y nada mas. Pero de forma inconsciente aún esperamos que ese detalle sea importante en la historia mas adelante. Que llegue el momento en el que esa magia sea relevante, en el que tengamos que, yo que se, construir una silla de madera para escapar del cementerio de las almas. Pero no ocurre, ni ocurrirá. La vida real es una mierda de rpg. El ratio de recompensas es absurdo, la historia difusa, carece de objetivos claros, los npcs son unos pesados, y el sistema de encuentros aleatorios, curación y monetario es tan terrible que contrario a para lo que debería servir logra convencerte de no salir de casa.

En los juegos, las historias son mas limitadas; mas simples. Una figura oscura se cierne sobre tu aldea natal. A partir de ese momento, toda acción se justifica por si misma. No hay búsqueda de destino existencial, ni duda de si debería o no debería esforzarme un poco mas para conseguir mi objetivo. En oposición a los que constituye una clara maldad que debes combatir. No hay realmente elecciones, toda opción moral en ficción (construyas la tensión que construyas con anterioridad) tiene una respuesta correcta: sacrificarte por el bien común. Ahora eres un héroe. Un falso individualismo escondido tras la locura colectiva, una estrategia de supervivencia común. Eso es lo que queremos, eso es lo que necesitamos para funcionar. Pedimos personajes tridimensionales y claroscuros y pasados trágicos pero en realidad no queremos eso, no es así como vemos los demás ni como los queremos ver. No en vano dos de los mejores villanos de la historia del cine y los videojuegos son básicamente el mismo personaje: un payaso que quiere ver el mundo arder.

La vida intenta imitar esas estructuras narrativas que funcionan, sin demasiado éxito. Creamos sombras oscuras, nacionalismos, simplificamos la realidad a través del velo de normalización que compartimos en las noticias e internet. A pequeña escala, lo hacemos con romances sin sentido y objetivos autoimpuestos. Creando una narración paralela, una versión simplificada de la realidad con la que empatizar, donde las lineas están claras y las personas tienen propósito si tienen el valor de buscarlo o crearlo por ellos mismos. Pero no es suficiente. Quizás funciona para las generaciones anteriores, pero no con esos chicos que llevan la vida delante de una pantalla y aunque no lo sepan han visto todos esos trucos baratos ya; y es que otra ventaja que tienen los videojuegos es que no tienen porque molestarse en pretender que son reales, no lo necesitan. Después de todo, una imitación no es mas que una imitación.

Be Yourself



A veces el uso del lenguaje nos convence de cosas sin que nos demos cuenta. Hay frases y expresiones que por el hecho de que quedan bien, de que tienen sentido gramatical y las estructuras que lo forman nos son útiles y nos permiten referirnos a cosas y comunicarnos, nos convencen de cosas por contexto. Un ejemplo obvio es la propaganda, otro el hecho de que demos por sentado que algo existe o que es de una forma en particular (o que es plausible que exista) solo por el hecho de que tengamos una palabra para referirnos a él. 

Este último caso es el que me interesa. En concreto aplicado a la concepción de "uno mismo", el "yourself". 

Normalmente se utiliza esta expresión cuando alguien te dice algo parecido a "sé tú mismo", dejado con entredicho que el "yo" que presentamos en ese momento o en general no es el "auténtico".

Comparto toda la idea de una visión del "yo" mas amplia de que estamos acostumbrados, que quizás debamos mas a series de televisión malas en las que los personajes son estereotipos y no personas completamente desarrolladas (porque así es mas fácil generar historias y conflictos) que no a problemas intrínsecos a la comunicación. Comparto la idea fundamental de que actuamos en muchas ocasiones detrás de un velo de identidad, ya sea ocultando intenciones, forzando comportamientos, teniendo vergüenza, lo que sea. Lo que no comparto es que detrás de eso exista verdaderamente algo a lo que llamar "yo verdadero", esa especie de esencia de la personalidad que existe mas allá e independientemente de todo contexto. Creo que eso no existe. Un chico que no dice nada porque se pone nervioso con una chica esta siendo él mismo. Uno es uno y su situación: si la situación es esa y él es él, él esta siendo él mismo en ese momento. Las limitaciones a como actuamos o nos expresamos forman parte también de nuestra toma de decisiones y de como o quien somos en un determinado momento. Ni existe ni es deseable una situación en la que las personas actúen siempre sin limitaciones, el hecho mismo de llamarles "limitaciones" induce a engaño, porque constituyen parte de la situación. Ni nuestra mente, ni nuestra linea de consciencia carece de ellos; ni siquiera comunicarla directamente y actuar "sin pensar" seria ser nosotros mismos, ni aunque fuésemos capaces de realmente hacer tal cosa. Quizás lo que se ha querido decir con lo de que el chico "no estaba siendo él mismo" es que habitualmente o en situaciones similares no se comporta de forma igual, pero eso es otra cosa muy distinta; las palabras son importantes, unas implican la existencia de algo mas profundo (y de muchas y estúpidas frases motivacionales) y las otras no.

Como queda mejor decir "se tu mismo" que "se como habitualmente eres en situaciones similares" pues decimos lo primero, porque entre tu y yo, ya nos entendemos. Pero poco a poco, el uso de la expresión nos convence de todo lo que implica, aunque no seamos conscientes de ello ni lo entendamos en su totalidad.






Creo que si nos comportamos normalmente de una forma no es porque haya un yo verdadero detrás, sino porque a lo largo de nuestra vida, desarrollado nuestra personalidad, nos hemos expuesto a una cantidad inmensa de estímulos y recompensas positivas y negativas a cada una de las cosas que hemos hecho, y que el condicionamiento resultante nos ha ido desarrollando una serie de respuestas programas o automáticas a situaciones futuras que ahora denominamos como "nuestra personalidad".

No soy, obviamente un partidario de ninguna teoría de tabla rasa. Toda mente humana, por el hecho de ser humana, viene con sus propias conexiones ya hechas, pero la nube de posibilidades que salen de ella sigue siendo vasta. Esa nube de posibilidades, su totalidad, no un punto brillante en el centro, es lo que constituye a mis ojos el verdadero "si mismo".

Siempre hemos tenido la concepción de átomo como un núcleo con electrones girando alrededor, porque esa es la concepción que entendemos, la fácil de explicar, la que se corresponde al mundo de las cosas materiales en tres dimensiones con las que estamos acostumbrados a manosear desde que eramos amebas. El lenguaje que utilizamos, aunque no nos demos cuenta, esta diseñado para trabar en esa realidad macroscópica, por lo que muy rápidamente deja de tener sentido y deja de ser útil para sacar conclusiones válidas cuando lo aplicas en el mundo cuántico. No es sorprendente pues que su uso nos convenza de la realidad para el que esta diseñado funcionar. En todo caso, el átomo no es un núcleo con electrones girando. Una representación mas adecuada seria decir que es un núcleo con una función (o una nube, que queda mas bonito) de probabilidad alrededor. En un momento dado, si buscamos la posición de un electrón en esa nube, estaremos interfiriendo con el sistema, haciendo que la función "colapse" y finalmente esté fijado en una posición. Similarmente nuestro yo es esa nube de posibilidades, y cuando nos encontramos en una situación concreta, un contexto, un momento en el tiempo con una vida de experiencias detrás, estamos en una única posición. Pero el electrón, el yo verdadero, es la nube. Es todo lo que podría ser. No un punto secreto y oculto. La nube de probabilidad no significa que el electrón esté en alguna parte pero no sepamos donde, y que al colapsar lo "encontremos"; está en un lugar porque lo determinamos, debido a la interacción con ese mundo real. En el vacío, sin contexto, es la nube en su totalidad.

La volatilidad con la que reaccionamos a cambios de contexto, fuera de nuestras respuestas programadas sociales, y como cambiamos sin ni siquiera darnos cuenta nuestros patrones de pensamiento y actividad resultante de ello es algo que he comprobado de primera mano. Por algo la gente viaja para conocerse. Pero ni siquiera hace falta cambiar de país, prueba con gente nueva, pero mantén una actitud inicial y apariencia completamente diferente; la gente reaccionara diferente a ti, se acomodaran alrededor dejando espacios nuevos que no conocías en las estructuras de jerarquía grupal y descubrirás hasta que punto (tu, que te presumen tan racional) las decisiones que tomas y como te comportas dependía de ello. De la percepción que los otros tienen de ti, que te vuelve como un boomerang. De las microaprovaciones y microdesaprovaciones. De la inercia social y cultural que, irónica respecto a tu esfuerzo de buscar una identidad propia dentro de esta, te conduce a colecciones prefabricadas de gustos, influencias y comportamientos; como sacadas de un stock de comportamientos aceptables.

Por todo esto, no puedo sino avergonzarme y lanzar la mirada al cielo cada vez que veo en algún lugar la expresión ser uno mismo y reconocerla como lo que es: filosofía barata. A lo sumo, autoayuda para adolescentes, incapaces aún de soportar la verdad de que gran parte de la vida realmente sí depende de como somos percibidos por otros además, tanto porque ello influye en como nos percibimos a nosotros mismos como porque la apariencia y personalidad son las únicas pistas que tienen para predecir nuestro comportamiento.

No porque les importemos realmente, sino por su propio beneficio y por como refleja en ellos mismos la asociación con nosotros a su propia identidad.

Siempre he buscado ponerme en distintas situaciones, vestir de diferentes modos, condicionarme y sugestionarme para percibirme a mi mismo y ser percibido por otros (porque así me percibo diferente yo de vuelta) de distintas formas. Porque sí. Por explorar. Con el tiempo nos acostumbramos a esa expresión que encaja con nuestro entorno y somos una persona en particular no porque esa persona seamos nosotros, sino porque somos terribles siendo nadie más, sin energía para descubrir otras proyecciones del ego. Pero siempre estas a tiempo de volver a las reacciones y patrones aprendidos que tienes desde el instituto o desde mucho tiempo atrás, que con demasiada frecuencia aceptamos como inamovibles. Descubriremos con el tiempo que aquello que asumimos como nuestra personalidad cambia con la edad, alimentación, tiempo atmosférico o variaciones en nuestra recepción de neurotransmisores debido a una enfermedad. Salir de ellas no es disfrazarse, ni pasar una fase, ni imitar otras personas, sean ficticias o reales; es vivir una nueva vida, también es ser uno mismo, también es viajar.

Todo es uno, Uno es todo




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La idea de que formamos parte de una misma entidad y de que todo esta conectado no es nueva ni es rompedora. Se encuentra presente en mitos, leyendas y filosofías a todo lo largo y ancho del globo en muy diferentes momentos de la historia en muchas y variadas formas. Una conciencia cósmica, un dios supremo, una teoría de la Madre Gaia... Los budistas han hablado de ello, divulgadores científicos han hablado de ello, los hippies han hablado de ello. Quizás mediante estos últimos y las experiencias con las drogas psicodélicas (y la filosofía new age) la idea se ha impregnado en nuestros tiempos en el tejido social, hasta el punto en el que a mi alrededor, la mayoría lo consideran algo inamovible.⁣
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Algunos aseguran haber experimentado por sí mismos ese estado de unidad o sensación de pertenecer a un todo y algunos no, pero en general la existencia de ello no se discute, como si por el hecho de ponerlo en palabras y expresiones mas "terrenales" fuese a echar a perder el recuerdo de la experiencia en la que se basa o el misticismo y profundidad de la que se rodea la idea. Eso lo hace a efectos prácticos en cierto por definición, en un axioma fundamental a partir del cual construir todas las demás opiniones y creencias.⁣
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Pero...⁣

He consumido drogas psicodélicas en el pasado. No tantas y con tanta frecuencia como otros, pero no creo que ello sea necesario para ser capaz de hablar del tema con propiedad. 

No vengo a decir que las experiencias con esas sustancias (y las ideas que vengan con ellas) sean simplemente inválidas desde un punto de vista racional porque las drogas nos provocan una percepción distorsionada de la realidad. Aún si fuese así, no vivo mi tiempo en la tierra como si el punto de vista racional fuese todo cuanto importa en la vida de una consciencia no racional experimentando el universo desde una mente humana.

En el imaginario psiconauta, influenciado en gran parte por William Blake y Aldous Huxley, ciertos tipos de drogas lo que hacen no es hacernos ver cosas que no están ahí sino eliminar algunos filtros de nuestra percepción habitual (abrir las puertas) y transcender las conceptualizaciones que establecemos para poder funcionar en nuestra vida diaria, y ello de cierto modo nos permite ver la realidad tal y como es. Luego nuestra mente hace cosas muy creativas intentando retomar el control o averiguar que está pasando, y un par de estudios parecen apoyar esos puntos de vista. A mis estándares, desde el punto de vista de una mente, aquello que percibe como la realidad en un cierto momento en el tiempo eso es lo que la realidad es.

Si infinita o no, ya no lo se. Mas de esto otro dia, tal vez.




Lo que cada uno experimente en esos estados alterados es bastante personal, pero tiene una tendencia a converger a esa idea de unidad con un todo (del mismo modo en que el consumo de DMT se corresponde con experiencias extra-corporales) sobretodo cuando sugestionado en esa dirección. También lo experimenté así, aunque no ha sido la única vez que lo he hecho, otras sin ningún tipo de sustancia en mi interior (y esos eventos los considero de los mas relevantes de mi vida). Existe sin duda alguna una sensación de estar conectado con un todo, y las vías a ellas son múltiples y diversas a lo largo de la literatura. Si ello constituye o no la realidad y las consecuencias que se sacan durante o tras ese estado son por lo tanto verdades es para mi un problema de lingüística mas que de ninguna otra cosa, pero sin ninguna duda en ese estado la sensación de totalidad y unidad simultanea es percibida como tal.

Ahora bien.

Si bien no vengo a debatir sobre la existencia de un todo, me llama mucho la atención que las interpretaciones que salen de su supuesta existencia, las ideas que siguen la idea principal, sean monocromáticas. Probablemente es porque todas esas experiencias han tenido lugar al lado de sensaciones de plenitud, de exploración, de paz, comunión y comunidad, parece que todas las consecuencias de la existencia de "un todo" tienen que ir vestidas también de toda esa emoción. Una idea base para decidir que debemos amarnos unos a otros, trabajar juntos, hacer el amor y no comer carne. Viajar a la India, escuchar a Pink Floyd, yo que se. No digo que todo eso sean malas ideas, solo digo que si bien son placenteras emocionalmente en ese estado y encajan culturalmente con la idea idea, intelectualmente (y ante cualquier análisis racional) no necesariamente tienen que ir ligadas con formar parte de una consciencia cósmica de la que todos y todo formamos parte que se esta experimentando a sí misma.

Aceptemos por un instante que ese es el caso. Que de alguna forma estamos completamente seguros de ello. Que el bien y el mal es solo uno, que todo existe en equilibrio, que la única magnitud que importa es esa consciencia, lo que sea. ¿No seria parte también de esa experiencia infinita y conjunta, los conflictos inherentes de su propia creación? ¿Creación y destrucción? ¿Muerte y supervivencia? ¿No podría ser una comunidad de seres vivos cada uno buscando su propio beneficio de forma egoísta, algo también destinado a vivir y ser experimentado? ¿Porque ese tipo de cultos o asociaciones místicas son mas incompatibles con la idea de una consciencia global que el mithos hippie, si también puede surgir de ahí? ¿No estaría por encima de nuestras visiones de justicia herederas de mecanismos de supervivencia tribal? Puede ser la excusa para cualquier tipo de acción o comportamiento, igual que la idea de Dios lo ha sido a lo largo de la historia de la humanidad, una idea en blanco adaptada a los moldes sociales en los que ha encontrado lugar. Un perfecto ejemplo de argumento circular. Imaginad una consciencia de esa naturaleza cuyo único "objetivo" fuese su propia existencia y su experiencia interna. Uno podría fácilmente ver eso como una consciencia malvada para nuestros estándares morales. ¿En que seria diferente a los ojos de esta una vida humana, o un animal, de los átomos de una roca? También estos están conectados entre sí.

No hay motivo, tras saber la existencia de tal conexión universal, para no continuar tu vida exactamente de la misma forma en la que lo habías hecho siempre. Quizás mas enriquecido por la experiencia y la realización (que no es poco) pero nada mas.

Además, al definir consciencia, uno tiene serios problemas. No hay una parte o pieza que encontrar con la que podamos decir que algo es o no es una consciencia, solo podemos tener una visión holística de ella. Al final, solo podemos asegurar que, dentro de lo observable, algo se comporta como una o tiene signos de comportarse como tal. Una ciudad podría ser entendida por un observador alienígenia como una, o una máquina de turin, quizás hasta un ordenador, el conjunto de ellos o llegarían a la conclusión de que solo existe un ser vivo inteligente en este planeta y su nombre es Internet. El hecho mismo de que decidimos o no que "exista" no implica nada y es mas una curiosidad teórica o una convención del lenguaje que ninguna otra cosa; y desde luego no implica ningún tipo de fuerza benevolente ni ninguna buena razón para la que yo me sienta mas conectado con el vecino de abajo que hace unos minutos antes de conocer esta información. Las neuronas forman parte de una consciencia mayor, y esta en si misma emerge y existe gracias a que a las neuronas eso les importa un pimiento. ¿Cambiaría de forma significante la ecuación si las neuronas fuesen en si mismas también conscientes? No lo creo. Estar conectado a algo o formar parte de un mismo sistema no es garantía de cooperación. En el ejemplo de la madre tierra, en el que la competencia por los recursos es parte del ciclo natural esta consciencia global no obedece a ninguna intención mas profunda ni esencialmente benevolente, si acaso todo lo contrario; tal y como entendemos la naturaleza es producto de ese conflicto inherente a la supervivencia entre los miembros que la forman. Todo ello es un concepto interesante, sí, pero intelectualmente es una calle sin salida. No conduce a nada de por sí.

No creo en ello, pero tampoco dejo de creer. Forma parte de mi imaginación mística y del imaginario colectivo, se ha instalado en mi inconsciente como la idea poderosa que es, pero no forma parte activa de mi proceso de decisiones ni argumento para mis discusiones. 

El motivo por el que, al final, se asocia la idea de la consciencia global a ciertas formas de pensar, es por afinidades culturales. Encaja con pertenecer a una comunidad (y por lo tanto ver su beneficio individual ligado al de esa estructura a través de la empatía), con la idea de una naturaleza benevolente y mágica, condicionada irónicamente por el hecho de que a nuestro alrededor la naturaleza aparece así por la transformación sistemática de esta hecha por nuestros propios intereses. Va asociado a eliminar la rigidez de la vida, a eliminar preconcepciones de la realidad. Así que hacemos esfuerzos para racionalizar la idea de un todo con ideas afines a tales sensaciones. Quién se adentra en este mundo, ya sea por el camino de la vida o por curiosidad intelectual, ve en él y experimenta ideas y estados que no se encuentran en ningún otro lugar, y se sienten, con razón, seducidos por ellas y el clima de inclusión y fraternidad que a veces los acompañan. Eventualmente, como en cualquier otro grupo social, quién es mas extremo en las bases que generan la identidad del grupo, termina arriba de su jerarquía, y al final siempre es menos seductor quién te dice que no hay para tanto que quién te da una pastilla, se las da de iluminado, y te invita all down the rabbit hole.