Sobre Los Escritores




Sobre Los Escritores



He trobat l'arxiu original del que havia de ser aquesta serie de escrits fa tres o quatre anys.

Una desbandada agressiva sense gaire sentit, propia de qui no te idea del que està fent o diguent exactament però que d'alguna forma sembla que te alguna cosa important a dir. Crec que va sobre què escriure, i sobre els escriptors en general, i sobre de què coi parlen tant. Un document únic ara lleugerament restaurat per fer mínimament intel·ligible. S'ha d'entendre llavors que no necessàriament estic d'acord amb tot el mencionat allà (sobretot amb el to d'entusiasme sobretot del final), però tot i així crec que la idea general era una bona idea. 

Si això fos una serie de televisió, aquest seria el capítol en color de filtre sèpia, una barreja de flashbacks que donen més sentit i profunditat a certs actes del temps actual de formes sorprenents que l'audiència no havia esperat, alhora odiat per el públic mes casual i aclamat com a capítol de culte per la prensa especialitzada un parell d'anys després.

L'Art És Comunicació (part anterior)




JVG - 05/07/2015

(...)

¿Pero tengo yo en realidad algo que decir? No tengo ni idea. Es como que sí, pero en realidad no. Siento que si, pero la verdad es que estas permanentemente delante de un papel en blanco, con virtualmente mas libertad y capacidad para hablar y ser escuchado que la mayoría de las personas en la historia de la humanidad, y no estás diciendo nada en concreto, si acaso nada en absoluto. Si tuviese algo que decir, y tener algo que decir es algo tan clave, tan importante, tan esencial, yo debería saberlo, ¿no? y creo que lo se, ¿pero lo se normal, o lo se, se, como cuando uno va a casarse y se supone que lo tiene que saber seguro en el fondo de su corazón? 

la mierda, lo he decidido, quiero escribir. Aparten a la criaturas, voy a empezar ahora mismo mi carrera como artista, a forjar mi legado como escritor y pensador. Agarro un papel y bolígrafo, o me siento delante del ordenador, con dos cojones. ¿Qué podría decir, exactamente? ¿Por donde empiezo? Esto que escriba va a quedar aquí, no es como decir algo y ya está, es lo que la gente va a interpretar de mí, se va a quedar escrito, así que debería ser increíble, debería ser el núcleo propio de mi existencia ¿y quien soy yo? ¿me presento, digo hola? No tengo ni idea de qué hacer. Justo se acaba de hacer la luz, y ya estoy completamente en blanco. Si escribo de actualidad, en dos semanas la actualidad va a ser otra y mis eternos esfuerzos van a caducar, si escribo sobre el atemporal sentido de la vida probablemente van a pensar que se me ha ido la cabeza (aparte de que va a ser un caos sin sentido) y no voy a tener un publico concreto a quien interesar (y con razón). De acuerdo, dejemos las obras magnas para los historiadores de aquí dos siglos y para mas adelante, escribamos como algo para salir del paso, para ir practicando y pillar carrerilla. Una suerte de escritura provisional, bajo seudónimo si hace falta para no casarnos con nuestra ineptitud provisional. ¿Qué podría decir? ¿En qué idioma? ¿Primera persona? ¿Ficción? ¿Realismo mágico sud-americano? En el colegio me decían que escribía bien, pero nunca me enseñaron los mecanismos que llevaban de tener algo que decir a decirlo; el qué, y el porqué. Ellos me decían: haz un texto argumentativo, y yo lo hacia. Eso era fácil. ¿Pero esto? Esto es imposible. Han pasado ya dos horas desde que me senté en esta silla, y no solo no hay una sola palabra escrita, sino que estoy sudando como un gorrino. ¿De qué cojones escriben las personas que escriben, y cómo? (¿y porqué?)







En cuanto al cómo, las formas exactas y las formalidades, nunca han importado demasiado (como mínimo a mi); de hecho prácticamente siempre he repudiado su importancia, producto quizás de la obsesión académica de hacértelas aprender de memoria. Aunque recientemente me estoy reconciliando ligeramente con la estructura y las limitaciones, que nunca debe confundirse con el qué, pero que se puede usar (aunque recomiendo a recién llegados no obsesionarse con ello). Uno podría sentirse tentado en apoyarse solo en esas cosas, en lo aprendido y cierto de lo aprendido en el mundo académico de lo que escribir es o deja de ser, esa colección de estilos encorsetados, contar sílabas y recursos verbales, pero probablemente nunca llegaría demasiado lejos (o sí, pero aléjate de mí). Las formas y la "técnica" son buenas, pero poco mas que un recurso estético que tiene tendencia aparecer igualmente con el tiempo, por lo que tampoco me preocuparía demasiado, sobretodo si tienes tendencia a aprender estas cosas de forma natural. A veces, en contradicción con lo que acabo de decir (acostumbrense a ello) lo realmente importante está en el cómo, y todo el acto de escribir puede verse como la suma de las técnicas parciales que la componen; pero para aprender a transmitir en el cómo, primero tienes que desacostumbrarte no de decir nada, y aprender a decir el qué.

¿Cómo escriben las personas que escriben, o cómo escribir? Si con el cómo nos referimos a "en qué condiciones"; es decir, dónde escribir, durante qué fase lunar, con cafeína, sin cafeína, en tu silla favorita o dentro de una mina de carbón; la respuesta es que no tengo ni idea. Algunos parecen que unas cosas, a veces, unos otras. Dicen que los escritores antiguos acostumbraban a pasear por los jardines con sorprendente regularidad, si eso te sirve de algo. Además, la importancia de la respuesta tiende a estar depende de a quién preguntes entre "completamente esencial" y "completamente irrelevante", y ello depende completamente de la persona. Buena suerte averiguándolo.¿Cómo escriben las personas que escriben, o cómo escribir? Si con el cómo te refieres al modo o la manera,o a ¡cómo es posible! es decir, a que te da miedo, a que no tienes ganas, a que crees no saber como hacerlo, etc yo recomendaría callarse la boca cuanto antes y empezar a escribir. Ponte a ello. Acostúmbrate al peso, tacto y resistencia al viento de tus herramientas; de la misma forma que harías con una cámara de fotos, o con una espada medieval. A rachas y luego editas, o permanentemente leyendo y escribiendo, como te venga mejor. Prueba diferentes formas, funcionarán siempre que a la larga mantengas alguna forma de revisionismo. Lee lo que escribes de cuando en cuando, y si eres incapaz de ver nada malo en ello, consigue que alguien que sepa leer lo haga por ti. Te van a decir que es muy bonito y que está muy bien, así que recomendaría que no sea alguien que se sienta sexualmente atraído por ti, ni un familiar, o amenazarles con un palo o en su defecto un cucharón bien grande para sacarles a golpes la verdad antes de que te des a bruces tu mismo eventualmente con ella. En algún momento vas a ofender también a alguien, o vas a decir algo de lo que en realidad tampoco sabes lo suficiente, porque en general te vas a exponer a que ocurra algo así; de no ser de este modo, no estarías diciendo nada, y por lo tanto no arriesgándote a ser nada más. La violencia horizontal existe, y escribir y crear en general requiere a veces cantidades inherentes de ego, sino de directo y necesario narcisismo existencial. 

Como artista, y como escritor en particular, eres un flautista guiando las personas a través de este viaje narrativo lineal a través de la mente, donde en realidad el pensamiento seria mas parecido a una telaraña infinita de ideas y conceptos y relaciones en tres o cuatro dimensiones; mas vale entonces, ya que estamos, que seas alguien a quien seguir, aunque sea a destinos inciertos o lugares detestables.

¿De qué escriben los escritores, de qué puedes escribir? Hay tantas palabras... En cuanto al "qué" que se refiere a "sobre qué tema" quieres escribir, te recomiendo que sea sobre algo que te importe o como mínimo sobre algo que te interese. No como cuando te dijeron que hicieses un trabajo de instituto sobre algo que te interesase y terminaste haciéndolo sobre alguna mierda edulcorada que quedaba bien como tema de trabajo, o con algo relacionado con la empresa donde trabajan tus padres; esta vez es de verdad, esto lo haces por ti mismo, esto va en serio, hacer eso ya no vale. Las estrellas y los centauros, la revolución obrera, física nuclear... eso da lo mismo (no confundir escribir con intentar montar un negocio, si lo que intentas es por ejemplo escribir en una revista de moda, o ser youtuber de pokémon, pues obviamente que va a importar si te pones a hablar de la revolución industrial). Pero te tiene que interesar. Porque si lo que dices ni siquiera te interesa a ti, si no es real, lo mas probable es que tampoco a nadie mas le vaya a hacer efecto. Algo con lo que te sientas invertido, algo con lo que no puedas pasar con errores menores, dejando una palabras que podría ser mas perfecta. Si no lo haces, te vas a aburrir de ti mismo, vas a aburrir a todos los demás y te lo vas a tomar a la larga y a la no tan larga como si escribir solo fuesen simples deberes. No hay nada mas frustrante que hablar con alguien de aquello que le supone le interesa (porque esta cursando una carrera de ello, o porque es su maldita profesión) solo para descubrir que no solo no les entusiasma, sino que les aburre. Quizás sean entes superiores, que han transcendido y aprendido y dictaminado como solucionado el tema en cuestión, pero mucho mas probablemente es que escuchar lo que tengan luego que decir (ahora si) en un estrado sea una enorme perdida de tiempo y esfuerzo. Quizás simplemente estén hartos de hablar de lo mismo siempre, o hayan desarrollado con el tiempo una patina de asqueo existencial con el tema; no es que no quieran hablar del tema, sino que hablar contigo de ello, o en tus términos, es de alguna forma degradante a su propia concepción de ello. Pero aquí, uno no tiene demasiado excusa. Uno no puede subirse al estrado y tras agarrar el microfono decir: "nah, da igual", o empezar a cantar y bailar con asco y desgana. Escribe de cosas que te interesen. No intentes guardarte los temas importantes de verdad para tu futura obra maestra, chapotea en ellas para aprender a nadar y luego ya tendrás tiempo de limpiar el estropicio cuando las retomes años después (véase la (des)educación). 

En todo caso, al final tampoco es tan y tan importante ese qué; escoger un buen tema para escribir acostumbra a ser mas importante para ti que para tus lectores, sobretodo al principio; y no tiene porque tener lo que realmente tienes que decir, (sino lee a orwell y descubrirás que se puede hablar de la revolución comunista en un libro acerca de una granja de animales, y ese es el ejemplo claro, puede ser mucho mas inconsciente, subjetivo, sutil) ni tampoco realmente tienes porque tener claro qué es lo que quieres. Si es que quieres decir algo, puedes salir adelante como una estampida, sin freno y sin cuidado, sobretodo si acabas de empezar, o lo que quieres es alzarte como genio atemporal y no tienes prisa. A veces incluso, haga uno ensayos en un blog o guiones de vídeos para youtubers, los temas sobre los que escribe, a través de los que se comunica, son expuestos sin aparentemente tomar demasiada parte (sin pretender mancharse) diferentes temas, y el qué lo dices escogiendolos. 

Lo que es un problema, donde verdaderamente reside el quid de la cuestión es ese mucho mas complejo y etéreo qué.

El que parece se filtra a través de la tinta y del tacto de las páginas. De las formas de las palabras, de la luz, de la música de fondo que sonaba en ese momento en el estudio de su creador. En cuanto a ese qué, mucho mas abstracto, mucho mas sutil, y si me preguntas, la verdadera razón de todo esto; la cosa acostumbra a ser muy variada, íntimamente ligada a la identidad de cada escritor, que con el tiempo termina siendo también parte del cómo, o del quién. La norma general es que, en este exacto orden, escribas lo que decidas (generalmente lo planeado para conseguir lo que escribiendo sea quieras conseguir), si no, lo que quieras, y si no, lo que puedas. Si no lo tienes demasiado claro, escribe literalmente sobre cualquier cosa en cualquier formato; momento en el que la libertad absoluta, presuntamente otorgadora de alas a la inspiración del artista, te va a dar tu primera crisis de identidad. Aquello que escribas va a dictar quién eres, que cosas son importantes para ti, que cosas son importantes para el mundo. ¿De qué escriben los escritores, sino de ellos mismos, de quiénes son, en trasfondo a un mundo, sea interpretado o de su creación? 







Algunas veces, cuando volvemos a escribir (porque de escribir siempre se vuelve) aún no infatuados de transcendencia, lo hacemos recordando nuestra las historias de nuestra infancia, como nos decian que estaban muy bien, e intentamos, ligeros como una pluma, ser otra vez esos pequeños creadores de mundos. Ficción e historias, cuentos, hadas y traición. Intentamos escribir cosas sencillas, pero siendo como somos, no podemos huir de la épica, y pronto nuestra ligereza se hace densa y pesada como una densa niebla, o tan ligera y tan nada que sale directamente volando hacia el más allá. Alguna veces aún queda inocencia en nosotros que rescatar y guardar como un precioso tesoro, pero eventualmente la que quedaba decae y ahora necesitamos mas y mas. Poemas y palabras de amor, enrevesados pequeños ensayos sobre la soledad. Cuanto camino queda por recorrer.

Momento en el que si a alguien se le ocurre decirte otra vez que lo que has hecho esta muy bien, probablemente estés perdido para siempre; y conociendo a la gente, sé que tarde o temprano ocurrirá.

Estaríamos bien escribiendo en el mismo modo en el que hablamos, o en el que creemos que hablamos, pero la verdad es que se necesita mucho tiempo y trabajo para poder aprender a escribir con esa simplicidad casi casual que tenemos cuando somos niños (si es que has tenido la suerte de no haber crecido nunca y a la vez lograr ser un adulto funcional). Pero al volver lo que hacemos en realidad, intentando añadir complejidad a las historias, es tratar de imitar el estilo recargado y absurdo que tenemos como "escribir" que solo existe en nuestra imaginación. Igual que Trump es la visión de como son los ricos de un hombre pobre, la visión de como son los listos de un hombre estúpido, escribimos la visión de gran escritura de quien no sabe escribir. Con sospechosos, horribles y predecibles resultados (momento, totalmente comprensible en el que te suelo describir como un escritor del renaixament sense talent y casi dejas de escribir del susto). Las lineas se vuelven recargadas, todo apesta a simbólico, pero los mundos están huecos o completamente faltos de coherencia y cohesión. No puedes avanzar una linea, los parrafos son como las trincheras de la primera guerra mundial, todo lo que escribes es tan autoreferente y evidentemente falso y superficial que no puedes más. Descubrimos que en realidad la fantasía es más que pura inspiración y cabezas en las nubes, y como la diferencia trae esfuerzo y trabajo, perdemos interés (pues no era eso lo que buscabamos desde un primer momento). Descubrimos que no somos nada.

De sobrevivir, los caminos del joven escritor son multiples y variados.

Acostumbra a ser aquí es donde, quizás no puedes escribir ni ser nadie ni ser nada, pero puedes encontrar cosas que no quieres decir (con mas o menos gracia). Cosas que no quieres ser, con las que no quieres identificarte. Eso es mucho mas fácil que dibujar sobre un papel en blanco y al primer intento la silueta del mismísimo dios. Sabes de cosas que sabes que no son ciertas. De mentiras que se han contado siempre, de injusticias en el mundo a tu alrededor. Cosas que no quieres ser, cosas que no son o que no quieres ser parte de. No solo dices "no" una vez a algo muy en concreto, sino que lo dices con mayúsculas, y un montón, y parece de nuevo la adolescencia. Es una identidad, eres el que dice no. Niegas el mundo porque nada parece lo suficientemente bueno, porque nadie está haciendo su trabajo. Lo peor es que a veces tienes razón, y te das coraje a la vez que descubres el sonido de tu propia voz alta y clara. La oposición es aún mas gasolina para este poderoso motor, pues niegas el mundo establecido, la realidad creada para satisfacer las necesidades de una socidad industrial canalizada a través de las enseñanzas y normas de tus padres y tus profesores y la norma social establecida, que no son nada al lado de tu racionalidad, de tu pensamiento revolucionario, de tu evidente virtud y capacidad para comprender el mundo alrededor, de tu ego alzandose por encima de las colinas. Si lo que tuvieses que decir del universo es que todo funciona mas o menos bien, igualmente no estarías escribiendo ya para empezar, así que es un paso lógico. ¡No! No quiero ser poeta porque aún tengo en la cabeza que eso de mostrar sentimientos es sinonimo de debilidad. No quiero ser un filósofo porque no me gusta la filosofía. No quiero ser un músico porque la música, yo que se, no existe y son los padres. Esto no es bueno, es mas, esto es una mierda; y así podría continuar, días y días y hasta negar la misma existencia si de ello dependiera. Dices no a grandes sistemas filosóficos, dices no a tu pequeño mundo alrededor, dices no a otros escritores, no importa; dices no, no y no. 

Ha nacido un critico.

El caso es que ser crítico es fácil, sobretodo cuando llevas razón en las cosas individuales que criticas, aunque al hacerlo dejes de tener el cuenta the big picture, el equilibrio existencial de los mayores conflictos subyacentes que hacen aflorar la injusticia o cosa a criticar en particular. Es fácil porque es sencillo encontrar cosas así, y porque es sencillo encontrar gente que también se haya fijado en ellas y esté mosqueada, o también despertando, como a tí probablemente escribir te está despertando también (escribir puede ser a hell of a trip). En nuestra pésima vida cotidiana nos encontramos situaciones increíblemente complejas como que nuestra última foto no tiene suficientes me gustas, que no tengo dinero para una camiseta de (inserte aquí marca o música con la que te quieras identificar) o que quizás, después de todo, no vamos a ser ricos y famosos y por lo tanto nuestra vida sea una gran depresión existencial. Así que ya sea para sobrecompensar, o como resultado de ir desgranando ese problema en causas y efectos y raíz; raudos y veloces y épicos (y a veces con razón), buscamos culpables, o enemigos, o lo que sea, para convencernos de que nuestro vacío existencial inherente tiene algún responsable directo ¡y el mundo debe saber del culpable! (aún cuando el culpable lo decidimos arbitrariamente, ya que incapaces de identificar la raíz de nuestra situación buscamos culpables directos, que obviamente ni existen ni se les espera, su encarnación es mas deseada por la confirmación de nuestra farándula montada que temida por sus efectos que, en realidad, nunca son en realidad gran cosa ni tan profundos y severos como habíamos anticipado) 

De cada problema encontramos, quizás no una solución, pero sí una motivación; después de todo, no es tu faena encontrar ni le debes soluciones al mundo como precio para exponer sus fallos, tu haces tu parte de la función, como todas las demás incógnitas hacen la suya. A veces hasta confundimos el silencio o a que nadie le interese lo que decimos con nuestra confirmación, porque a los grandes medios "no interesa que se sepa." A más desconocimiento, más grande buscamos nuestro dragón. ¿Que hoy tengo una ligera sensación de malestar? ¡La culpa debe ser de la conspiración mundial de las ondas electromagnéticas malignas del wifi! ¿La mente humana y sus problemas son increíblemente complejos e irracionales? ¡Las vacunas causan autismo! Hay algo mal en el mundo, en la naturaleza humana, en nosotros mismos, en la raíz misma de nuestra sociedad que se va a ir al carajo si no arreglamos, o simplemente alguien equivocado en internet, y eso requiere de nuestra intervención. Algo podrido en el fondo, ante lo que adoptar una vigilancia permanente, una duda constante, un escepticismo existencial. Es bajo ese tipo de presunción, bajo esa motivación o alguna de sus variantes cuando y sobre lo que nos ponemos muchas veces a escribir; sea de facto acerca de cómics de superheroes, politica internacional o en una carta abierta a alguien llamandolo hijo de puta.

En este caso, el medio da igual.






(un problema, s'ha de dir, es que si penses totes aquestes coses directament mentre escrius i no després, entres en perpetua autoreferencia, i això no es bo, et paralitzes, incapaç tant de recular com d'avançar. tot te massa pes, i es tant evidentment fals sota les teves paraules, que no es pot avançar una sola linea més, que si existeix es riu de sí mateixa) 
(perquè un no pot viure ni escriure en perpetua contradicció, a no ser que escrigui teatre, sigui un còmic, o es digui Joan)



Resulta que escribir, decir cosas en sí mismo, es algo que ya hacemos constantemente. 

No necesitas empezar un blog, ni publicar un libro, ni empezar a hacerlo de forma oficial. Publicas un estado en facebook, y estás diciendo cosas. Igual que eres lo que comes, también eres aquello que dices; tus acciones, tus palabras. Pones una descripción en instagram, en alguna de las fotos, en todas las fotos, y con ello estas diciendo cosas (aunque a veces no sepas exactamente qué). Te tiras el dia en el whatsapp tirado en el sofá, estás diciendo cosas. En esto lo que importa es el cómo sino el qué. Decir coses es algo que puedes hacer cómodamente desde la butaca del salón. todos somos, de facto, en ese sentido, algunos mas pretenciosos que otros, escritores y juntador de palabras. ¿Pero, y qué cosas estás diciendo, exactamente? ¿Estás diciendo realmente algo, o permanentemente mareando la perdiz para llevarte tu correspondiente dosis de atención? ¿Quizás imitando el estilo de poetas y canciones, buscando durante horas la mejor forma de que toda parezca muy sencillo y muy casual? Que nadie te engañe, eso es lo que ocurre, y esas personas son escritores de facto, igual que nosotros, algunos hasta llaman "blogs" a sus perfiles en plataformas sociales que solo usan para ensalzarse, y quizás en el fondo no seamos tan distintos. La única diferencia es el medio. La única diferencia es el qué. Hecha un vistazo a tus interacciones con otras personas, a tus conversaciones. No solo a través de la red, sino también en persona. ¿De qué estás hablando? ¿Es algo realmente importante, o son solo quejas, cosas pequeñas de tu trabajo, tu dia a dia, buenos dias y buenas noches, tus problemas con el sexo opuesto, los cubatas del fin de semana anterior, lo fumados que ibais tal dia? ¿Contribuyen mis días y palabras individuales a lo que quiero conseguir en el esquema general de las cosas y como quiero que me perciba la gente, o solo tengo de ella una ilusoria imagen general que obviamente nunca se va a cumplir? ¿Me podría distinguir, en una sala llena de gente, si no conociese mi aspecto o el sonido de mi voz? Pues eso es lo que soy a ojos de otros, un previsible npc que ocupa su lugar (sea el que sea, los hay importantes). Un día me fijé en ello por primera vez, y no me gustó nada lo que vi, fue como mirarme a los ojos profundamente en un espejo. Eso era todo lo que estaba ofreciendo al mundo, eso era lo que era. Quizás la mayoría no nota la diferencia entre ser eso y ser una persona de verdad, pero si alguien lo hace, definitivamente eres tu.

¡Hay que solucionar eso! ¡Hay que pasar a la acción! Piensas ajetreadamente, y como capullo que nunca ha salido del agua crees que ello en sí mismo es una gran gesta, y buscamos para decir cosas o para que parezca que las decimos apelar a escritos y frases estúpidas de superación. Nos apuntamos al carro de la popularidad de los individuos o de las tendencias que representan, y la gente parece gustarle porque es como agradable y porque en realidad, sin contexto, es lo mismo que decir nada. Cuando empiezas a hablar, a en ese sentido "pasarte de listo" y salirte de tu contexto social, entonces vas a contemplar que en realidad, pese a rodearte a veces de multitudes, estas en casi absoluta soledad. Un par de amigas de tu madre y tu hermana te van a poner un par de me gustas; el cementerio de todo creador. Pero eso no quiere decir que estés retrocediendo, pues si a esas alturas empezases a postear escritos de grandes escritores sin decir a nadie que no son suyos, probablemente la respuesta seria la misma, que simplemente nadie estaba escuchando en primer lugar. Hay excepciones, obviamente, como cuando sales especialmente guapa en una foto. Pero a no ser que sea algún cambio increíblemente en tu vida como que te vas a casar, que por fin vas a cumplir tu sueño de infancia de escalar el everest o algo parecido, la realidad es que a nadie le importa demasiado lo que tengas que decir; porque en realidad tampoco es que digas gran cosa cuando lo haces, refuerzas la imagen que ya tenían de ti, lo que les hace contentos y retribuyen con aprobación. 

Quizás algún dia intentes romper con algo, y escribas alguna mierda sensacionalista afirmando que debemos superar las ataduras de nuestra sociedad y ser almas libres, que ahora estamos despiertos y nadie nos va a parar. Los procesos de feedback creciente de implicarse en luchas ideológicas son atrayentes a los jóvenes por alguna razón (aunque la lucha en sí no lo sea en absoluto). Quizás lo que dirás es que las chicas son unas fáciles cuando tu no estas ahí, o que los sueños son la verdad o que amas a tu madre o yo que se. Quizás eres un reciente psiconauta y tienes que llevar la verdad al mundo y estamos todos conectados.  Quizás creas que eres un espíritu del viento, o capricornio, o te hagas algún pequeño tatuaje relacionado y después afirmes que "estoy loco, pero las mejores personas lo están." “He tropezado muchas veces con la misma piedra y he aprendido a levantarme.” "Frase de canción porque me gusta y porque super sutilmente a la vez alude a algo de mi vida real aunque lo niegue (muy estilo subnick de messenger a los doce años)" "La Costa Brava es muy bonita" "Critica pasivo-agresiva acerca de unas personas que quien lo sea ya saben quien son."

Sabéis de lo que hablo, vosotros ya lo habéis visto todo, sois culpables de ello, yo también soy culpable, mensajes ya conocidos, prepopulares, a los que te adhieres.

“¡Así se dice!”, “Eres el/la mejor”, “¡Tu vales mucho!”

Eventualmente te vas a hartar y soltar algo así por algún lado, y a la gente le va a faltar tiempo para aplaudirte porque es como fácil de entender y dices verdades y faltas de ortografía y quizás palabrotas. Una vez, bastante ebrio llame cocainomana a una profesora de filosofia en facebook hace como ocho años, y es hasta la fecha (y mira que ha llovido y he escrito) la publicación con más éxito que he hecho jamás.

También le puedes añadir alguna queja concreta, como que el sistema educativo nos ha enseñado a ser obedientes como hago yo, o si eres chica di que no vas a hacer lo que se supone que hacen las chicas mencionando alguna película de Disney, y si eres gay vas a reivindicar que eres completamente igual de idiota que cualquier otro hetero de la sala luchando contra estereotipos que apenas ya nadie tiene y desaparecerán con el tiempo y con una lucha a la que llegas ya tarde pero ahora es fácil sumarse al lado vencedor; eres gay o vegetariano o reptiliano, de acuerdo, y yo compro flores los sábados de luna llena, y de pequeño una vez me caí en un barril lleno de una poción que ahora me hace invencible. A nadie le importa. Creer que a alguien le importa y que tu eres un adalid de esa lucha es un mecanismo para ocultar que en realidad a (prácticamente) nada de eso le importa a nadie. 


“Bien dicho”, “Tienes razón, la sociedad es una mierda”, “Has dicho lo que todos pensamos”

No, no, y no. Es decir, si, pero no. Sobretodo no. Quéjate todo lo que quieras, que no sirve de nada. La superficialidad de la música comercial, el capitalismo, la gente pegada a las redes sociales... No importa. Tu lucha contra el mundo no tiene sentido porque al mundo le importa una mierda quien eres, y tu complacencia en particular no era precisamente el motor sin el que no puede funcionar en primer lugar. La gente que ya de antes pensaba o estaba condicionada para pensar como tu da palmas con las orejas a lo que dices y te ignoran en todos los demás, es de libro. Nadie te quiere parar y nadie “te juzga” por nada de lo que haces porque apenas a nadie le importa lo mas mínimo lo que hagas (y probablemente hagan bien). La verdadera revelación de la adolescencia no es que no importa lo que los demás piensan de ti, sino que eso es algo que te repites para protegerte de la idea mas profunda de que en realidad apenas lo hacen. Tu sabes que lo que dices es tontería, tienes que escarbar mas fondo, llegar mas allá.

Pero la grandeza de alguien se mide por la grandeza de su oposición, antagonizar es mas viejo que las piedras, una oportunidad que no puedes dejar escapar. El Che no sería nadie si su enemigo no fuesen los Estados Unidos sino las cuatro viejas de su pueblo que lo miran mal por las pintas de hippie que lleva en la plaza. Adolescentes otra vez, ante la falta de identidad, la buscamos en nuestros enemigos.

La mayor parte de las quejas y luchas contra los dragones de este siglo son inexistentes. Espejismos y repeticiones de las mismas y mismas cuestiones ancestrales de tribalismo y estatus social manifestadas a través de aparentemente nuevas (pero no tan nuevas) perspectivas tecnológicas. Solo sirven para tener más claro que absolutamente nadie tiene ya nada nuevo que decir que no se haya dicho, a no ser que sea porque tiene algo que vender (y muchas veces ese algo son ellos mismos). Ni nada importante que decir, ni nada nuevo que proponer; ningún gran esquema, ninguna nueva revelación. La decadencia de las civilizaciones occidentales es la falta de espíritu. Incluso cuando hay ideas, hay una falta de fuerza, de intención inherente; únicamente funcionan a nivel de identidad. Degeneran a través del aparato capitalista y de renormalización de los medios en productos de consumo para el ego dejando apenas rastro de su intención inicial, eso es obvio a todo el que lo quiera ver. La gente se motiva sin causa, o busca las causas más impersonales, etéreas y non-commital que encuentra, como una religión, un sindicato, una ligera ideología política, deportiva, o de identidad nacional para sumergirse en la catarsis colectiva, tan útil en sustituir la realidad. Los escritores hacemos lo mismo, y o creamos nuestra propia, o somos adoptados por alguna, en la que como buscando la luz, terminamos atrapados por su circulo de autoaprobación. Pero explícame, chico con camiseta del che, ahora que tus amigos se han marchado, como planeas romper los pilares básicos de tres-mil años de civilización para instaurar una anarquía total y el mundo será feliz después. ¿Cuál es tu plan exactamente? ¿Cual es tu papel en ello? ¿Que vas a hacer tu con tu vida, para conseguirlo? ¿Una vez conseguido? ¿Estas seguro de haber pensado todo bien? ¡Explícame en profundidad! 

Aunque en la creación de tus textos motivacionales tengas muy buenas intenciones, ellos funcionan en ambas direcciones; y no hay nada peor que un tonto motivado. Por eso no tiene tampoco ningún sentido intentar animar a todo el mundo a crear indiscriminadamente. Busca la gente más estúpida que tengas en el Facebook, observa sus publicaciones y las más ilustres serán del rollo: vale la pena luchar, tú puedes si crees que puedes, lo importarse no es caerse es saber levantarse y antes de criticarme intenta superarme. Esos son ahora los líderes culturales de nuestra generación y lo sabes, quienes tienen voz y quienes son escuchados, aunque sea por simple sobreexposición. Escritos de superación personal y de follow your dreams que no llevan a absolutamente nada (básicamente porque lo que denominas tus sueños son simples idealizaciones que has hecho durante tu juventud). ¿A quién estás motivando a hacer que, exactamente? La motivación es un recurso mas, un recurso emocional que nos ayuda a tomar mejores decisiones partiendo de unos recursos y tiempo necesario. ¿Seria mejor un mundo con, en general, mas motivación? No lo creo. Quizás si hubiese mas motivación en momentos concretos, en las personas específicas, pero no universal; eso seria hacer caer la balanza al suelo. ¿A quien motivar exactamente? ¿A quién elevar socialmente? ¿Quién nos beneficiariamos de tener creando, comunicandose a través del arte? ¿Que van a hacer con el éxito si nunca lo llegan a conseguir? ¿Cual va a ser el impacto en ellos mismos y en la sociedad? ¿Estás seguro de haber pensado todo bien? ¿Seguro que no vas a convertir a la gente simplemente en consumidores de mas y mas autoayuda? ¡Explícame en profundidad!

No puedes. Porque no sabes de lo que estás hablando. Espejos en frente de espejos. Laberintos y emperadores desnudos a cada final.

Claro que puedes levantarte y luchar y ser lo que quieras y seguir tus sueños. Claro que si. Pero esto debería venir con sus correspondientes contraindicaciones farmacéuticas. Si se toma este sobre usted puede seguir sus sueños de una a dos veces en su vida (tres en caso de infantes); puede provocar efectos secundarios como desatender todas tus otras obligaciones y posibilidades de felicidad, ser la vergüenza de la familia, un brutal coste de oportunidad, perder otros sueños mas modernos y realistas, a tu pareja sentimental, trabajar durante años para nada y sacrificar su vida personal, emocional y sentimental por una mínima oportunidad de conseguir éxito en algo que desde el principio no era mas que un delirio absurdo alimentado por escritos motivacionales de gente que parece muy feliz y exitosa pero que desayuna diazepam en cuencos de cereales. 

Efectos secundarios no son reembolsables, uno de dos comprimidos máximos al día, no llevar maquinaria pesada.


(el problema de tota la historia d'acceptarse a si mateix es que hauria de esser no un consell general, sino un consell de supervivencia per cuan no pots ser ni treballar en una trajectoria per ser res millor. podriem dir que millor no fa falta si realment interioritzes ser suficient, pero es en aquesta carrera constant, en aquest caminar lliure per on abans nomes hi havia barreres, on moltes persones troben el cam´i. i som capaços de suportar molt mes dolor, autoimprovement i gana del que ens creiem capaços de en el nostre llit, la gran barrera n'es la por, i la comoditat, la por a perdre aquesta comoditat que ens fa no valorarla igualment en ultima instancia. sens dubte en certs tipus de persones tenir els anims i aquesta confiança inicial de "celebrar" el fet de que comencin a escriure en sí, els pots ajudar a continuar fent-ho, pero no en totes, i molt ràpidament es converteix en algo pandémic, en un reconeixement que no hauries d'estar rebent perque no estàs fent res en sí, en algo al que et podries acostumar, del tipus de reconeixement que reben les noies boniques cuan fan cualsevol cosa tambe bonica. has de tenir confiança, i aquesta confiança ha de estar basada en fets i capacitats reals. tampoc es tracta de ser un desgraciat, constantment arrossegantse per escriure coses, pero en un moment o altre l'exigencia ha de existir, sino es cau irremediablement en la indulgencia. de totes formes tampoc es tracta de un absolut ei hem de trebcar les nostres zones de confort yupie. les zones de confort estan be, tenir un referent, un lloc segur, pot estar perfecte (si es que no necessites una caiguda sense paracaigudes total), hi ha persones que ho necessiten, jo ho necessito; pero se lha dentendre, i aprendre a fer servir, moldejar, com amb totes les coses que un apr´en al llarg de la vida. de forma semblant el work hard i improve yourself es igualment limitat, narrativa a la que la gent es troba atrapada en loops de feedback pero que no porten a enlloc, només a consumir i de vegades intentar vendre, mes self improvement.)
(tampoc es tracta llavors de enamorarse daquesta narrativa i sortir en desbandada, a escriure i fer art i prendre responsabilitat de l'entorn i influenciar-lo i tot aixo. un pren responsabilitat cuan n'es capaç de suportar el pes, perque sino, potser a travès d'una increible voluntat i motivació un serà capaç de escriure alguna cosa, o pintar un parell de girasols, i tot i que potser l'acte de constant millor que ofereix per exemple aprendre a pintar el pot ajudar, pero si vas massa ràpid en una situació no només de inactivitat sino de problemes condicionants inicials com pot ser una depressió and you discover two weeks into depressin is still in and you have the incredible daunting task of forever put effort and will into not only yourself survive but also into taking responsability for others and to create, you will eventually crash and burn. and thats no good. escriu per aconseguir alló que vulguis aconseguir, si aixo no es possible escriu alló que tinguis ganes d'escriure, si aixo no existeix escriu el que necessitis per sobreviure, si escriure no ajuda a sobreviure sino que es un esforç que no et pots permetre ara mateix, simplement no ho facis. conquereixte primer a tu mateix abans del món si no pots fer les dues coses alhora. ja tornaràs.)





¿De qué coño va a servir tanto rollo de seguir nuestros sueños? ¿Que constituyen esos sueños, para empezar? ¿Las idealizaciones tempranas que hicimos en nuestra juventud? ¿Cosas que nos hacen gracia por alguna razón pero no sabemos explicar y nos han seducido con el tiempo y la publicidad pero en el fondo no son mas que rebuscadas formas de cumplir instintos reproductivos, de estatus, o de supervivencia y lo seguimos porque literalmente todas las otras grandes ideas que podrían aportar algo a nuestra vida nos han fallado ya? Porque si es eso, quizás lo ultimo que deberíamos hacer es ser complacientes con la máxima idealizada de perseguir nuestros sueños. 

Vamos a mirar de cerca esa frase en particular. ¿Quienes deberían exactamente seguir sus sueños? ¿Todos? ¿Porque esos sueños y no otros? Quizás son reminiscencias de esos ídolos falsos que creamos a base de los héroes de antes que luchaban dragones y tomamos como mentes geniales adelantadas a su época porque de pura casualidad las épocas futuras coincidieron vagamente con sus delirios. Músicos, poetas, famosos, actores, artistas. ¿Debemos abandonar completamente la idea de una sociedad funcional, se supone que no sabemos perfectamente que se va a autorregular de forma en que ciertamente la mayoría de la gente no podrá seguir sus sueños? ¿Que habrá una jerarquía producto de ello? ¿Que una economía productiva paralela a la gente siguiendo sus sueños se va a desarrollar y que la gente va a seguir sus sueños en medida de lo que se lo puede permitir y no en una idealista escapada adolescente? Porque eso es exactamente el punto de partida. Quizás hay gente que quiera seguir sus sueños, pero que también quiere otras cosas. Follow your dreams... ¿Quiénes son realmente esos ídolos, en los que nos vemos y seducen las ideas de parecernos a ellos y en ello ponemos la etiqueta de dream? ¿Son simplemente símbolos de estatus? ¿Quien decide que lo son? ¿Serán los supuestos críticos y expertos de los que hablamos antes, que se supone saben de lo que hablan dentro de los mundos particulares, pero son una versión academizada de la desconexión "del buen arte" con el mundo real? ¿Seguiremos entonces indirectamente a esos, dictando el zeitgesit del futuro, una victoria ideológica con autócratas del arte y las ideas, otras figuras de autoridad? ¿Quien decide a los críticos? Quizás no son más que una regurgitación de antiguos prejuicios y de haberse sobrealimentado demasiado de aquello sobre lo que tiene que opinar, y se montan sus historias y análisis absurdos en su mundo artístico elitista. Podría parecer la respuesta destruir toda jerarquía, toda resistencia a la idea de artista, democratizar la verdad. Total orgánico, nada de resistencia, totalmente libre y buenrollista, y que sea lo que tenga que ser. Aunque probablemente lo que será en realidad no te va a gustar, ya sabemos a quien elevan las masas dada la oportunidad. Motivar a todo el mundo para hacer arte y que consigan hacer cosas, y convencernos de que valemos mucho, hacer ejercicio y sentirnos bien. ¿Era eso el mensaje subyacente de follow your dreams? ¿Estar menos pendiente de las cosas materiales, salir a correr más, hacer menos el lemming? Luego qué. Has construido toda esta estructura de buen comportamiento, autoestima y actitudes ganadoras ¿y luego qué? ¿qué vas a hacer con ello? ¿Era realmente todo ese esfuerzo para algo, o únicamente algún tipo de placebo transcendental? Porque tras toda esa expectación solo escucho ahora silencio.

La realidad es que las personas sueltan esas frases porque quedan bien y parecen tener sentido, y no los verás nunca aclarar qué es exactamente lo que han querido decir, ni sus implicaciones, ni el porqué. Suficiente para crearte una identidad de escritor delante de lectores, probablemente una vergüenza delante de versiones mas experimentadas de los dos. Esas frases mas que argumentos son eslóganes, ni siquiera llegan a aforismos; son "impactos" singulares, sin real conexión entre sí, sin contenido, que pueden estar bien para vender una marca de ropa, para ponerte en el subnick del messenger, para convencer a la población de que te voten durante una campaña electoral, pero que como un tatuaje en el tobillo o la muñeca en ningún caso deberían ser el sustituto a un discurso racional, ni a una narrativa, ni a una personalidad. Un collage de ellas debería ser interpretada como una letra de canción, lo que por desgracia, como todo lo demás ocurre con demasiada frecuencia; señal de que al publico o bien no le importa o bien no sabe distingir la diferencia y, sinceramente, no se cual de las dos es peor. No importa que la frase sea exactamente el "follow your dreams", de esos los hay a patadas uno puede hacer colección; wild hearths can't be broken, believe in yourself, be yourself, make good art, what doesnt kill you makes you stronger, no hay mañana, not all who wander are lost, o alguna cita de bukowski o into the wild. No es que sean malas frases o malos conceptos (pueden encerrar mucho significado, ser poderosas herramientas), pero aún si coincidimos finalmente en que repetir o inventar esas cosas es a todos los efectos escribir, no debes conformarte con escribir eso, aunque te aplaudan por ello. Ni tampoco a pequeñas frases de amor o despedida. ¿Es eso todo lo que eres? ¿Un pequeño animal herido que solo se escucha cuando es abandonado o preparado para la reproducción? De vez en cuando hecho de menos algo de ambición en estos escritores, en estas descripciones que hacemos de nosotros mismos con las cosas que decimos y las que escogemos no decir, que son indistinguibles al exterior del silencio. 

En la mayoría de los casos, solo te estas comunicando con aquellos incapaces de entender un mensaje mas profundo, y si lo que pretendías era motivar, estas motivando personas estúpidas a hacer vete tu a saber que; porque las frases motivacionales funcionan en los dos sentidos (igual lo que dudaban en hacer era tirar una botella de cristal a la cabeza del vecino). Como mucho, los usuarios de estas frases aludirán a la narrativa del "no lo se, me ha gustado la frase y la he puesto", o la ligereza de quien no se ve en necesidad de explicar su obra, con la diferencia de que no hay otra alguna, y de que ellos no son creadores ni artistas y por lo tanto no deberían beneficiarse de eso. Simplemente quieren adherirse sin pagar el precio. Como si fuese un movimiento. Es por lo tanto un movimiento. Una marca comercial con el que asociar el de su persona. Porque eso es lo que es. Instintivamente, como conjunto, comprenden el concepto de eres lo que escribes mejor que cualquiera de nosotros.

Quizás eso podría parecer un camino agradable para muchos que quieres escribir, escupir frases bonitas y no tener que rendir cuenta tampoco de tus palabras (y puede ser también un arte el que no lo parezcan, el pretender sugerir, la pretensión de profundidad únicamente porque lo dicho es confuso), de la misma forma de cuando un monologuista puede decir lo que le de la gana bajo la excusa de ser en el fondo un acto para hacer reír, también un escritor podría escribir cosas solo para crear un impacto sin tener que comprender (ni querer defender ni ser responsable de) lo que dice y sin ni siquiera sugerir sutilmente a los ojos de un lector mínimamente crítico un significado mas profundo en sus palabras, (que convenientemente habrá escrito en alguna especie de ya mítica pura inspiración) y llamarlo "licencia literaria". Quizás en el fondo escribir es eso, y si es así, el problema entonces de tanta tontería, de tanto hablar constantemente y no decir nada, y de tanta superficialidad, no es puramente de la calidad de los escritores sino de la calidad de ambos interlocutores. Uno podría sentirse tentado de abandonar en este punto; de decir "la palabra escrita y el razonamiento complejo están acabados". Pero si dejamos de motivarnos y hacer nosotros mismos las cosas, desproveernos de esa carga, actuar como el artista silencioso que no se mancha y empezar a pretender no tener criterio, hablar con relativismos infinitos, y pretender que todo es arte de verdad; si en definitiva dejamos de decir nada, no va a imperar el silencio general, solo el nuestro. Pues el criterio a la masa desprovista de ídolos llena rápidamente ese vacío de poder con otros mucho peores. Van a ensalzar a Belén Esteban, Pablos Cohelos, Marios Benedettis y re-interpretar y destruir en un par de décadas todo lo bueno de siglos y milenios de cultura. La falsa democratización de las ideas y la libertad de expresión no significa que las ideas y opiniones de una persona valgan lo mismo que las de otra, y menos a nivel cultural. Si dejamos el resultado fluir libremente y que las masas decidan sobre la cultura, eso es lo que vamos a tener. No práctica libertad y reconocimiento para aquellos que trabajan duro, sino desigualdad imperante decantada hacia el lado capaz de dar a las masas de personas lo que quieren, productos blandos, preparados, alimentados por una maquina propagandística propulsada por dinero. La primera la van a ensalzar como justificación metafísica de su propia gilipollez y los otros dos porque es todo muy bonito. Exaltando cosas que parecen profundas por un cierto uso del lenguaje y que no quiere decir nada realmente, ese es el destino de toda cultura dominada por el público (en contraste a la igualmente ineficiente cultura dominada por el mundo académico y alta sociedad de la que ya hablamos, en intelectuales y conceptuales torres de marfil , desconectados de la realidad). Esas frases sencillas, atractivas y bonitas caen por su propio peso, ya no ante un análisis profundo, sino al leerse simplemente palabra por palabras y preguntándose qué quieren decir y buscando un obvio contraejemplo. 

Uno podría decir que la poesía, igual que la pintura, no debe mirarse con lupa cada trazo, sino apreciar el conjunto; pero ni siquiera es eso, un simple vistazo por encima revela en estos casos exactamente lo que es. Una mierda recubierta de un halo de identificación y de celebridad. Huele a la distancia. No se trata de que tengan que dar explicaciones por ellas, pero tienen que entender que si ello es todo cuanto ofrecen al mundo, eso es todo lo que serán. Hasta en las frases que realmente son buenas y profundas, escritas por gente poderosa de sus bocas o de las de sus personajes, se pierde el significado y la cohesión; porque no nombrar el contexto en el que fueron dichas dentro de una obra no es únicamente un descuido o un acto de vagancia o de conformidad al no citar las fuentes o no colgar el texto completo, sino que hacerlo nunca fue la intención en primer lugar. Hacerlo se ve como un gesto a la galería, una minucia sin importancia, igual que la autoría real, que de nombrarse se hace o bien por compasión o bien por avaricia. Desposeer de todo lo que tiene valor o contenido para tener un bonito cuatro colgado en la pared es exactamente (por malicia o por automatización) lo que se pretendía con ello desde el principio.






"Qué pasa cuando se abrazan el amor y la muerte? ¿Se muere el amor? ¿O se enamora la muerte? Tal vez la muerte moriría enamorada y el amor amaría hasta la muerte.

Anónimo



¿Ven esa mierda de cita? ¿Ven esa puta mierda? La imagen no tiene nada que ver con la frase, era solo un experimento. Si has leído la mierda esta, al lado de la imagen como ayuda a falacia de autoridad, y has pensado que era una buena frase, sal inmediatamente de aquí a que te de el aire. Me da vergüenza ajena colgar algo así, me da cáncer escribirlo, me da vergüenza leerlo y mencionarlo aunque sea solo para exponerlo o reírme de ello. Originalmente era un texto sobre fondo blanco, una imagen que me encontré en facebook con casi mas de mil me gusta y decenas de veces compartido, probablemente muchas mas de las que yo he recibido en todo lo que he escrito en mi corta vida (que no es poco). 

Pues eso es lo que quiere tu público, si querías alguna razón mas para no escribir para él.

Esa mierda, esa puta mierda, al lado de trozos de algunos de los mejores escritos y escritores de la historia de la humanidad, resulta indistinguible de estos a la mayoría de la población. Creo que incluso les gusta más, les suena mejor. No les importa la diferencia, es como si no estuviese ahí, y quizás si no aparece como tal a quienes escuchan, es porque no lo la hay. ¿Hace ruido al caer un árbol si no hay nadie para escucharlo? ¿Es la música de Bach más bonita o mejor que el ruido de fondo de microondas, o si el arte es comunicación, toda información e interpretación de esta depende a partes iguales del mensaje, código, y receptor? Quizás llevamos siglos engañándonos a nosotros mismos y la literatura es en realidad una conspiración, un stunt publicitario para que unos cuantos listos se repartan y peguen la gran vida del artista. Quizás solo un juego que solo entienden y valoran los que realmente están en ello, que deben ser los críticos de arte, y que de espaldas a lo que disfrutan las masas, deben tener toda la razón. Llegados a este punto, yo solo sé que no sé nada. La frase citada arriba la saqué de una página de esas de amo la literatura y la poesía, seguida por miles de personas que de alguna forma quieren que ello forme parte de su identificación personal pero que por alguna razón no parecen saber distinguir con los ojos vendados en una cata de vinos un rosado de un vaso de colacao. 

Me hierve la sangre solo de pensar en ello.

Podrías decir: "que importa, que hagan lo que quieran, no influye en lo que tu hagas o dejes de hacer" y ello ilustraría el problema de falta de identidad como artista del que llevo tanto hablando, la depreciación. Vuelve a imaginarlo, ahora como un problema de clase y repartimiento de recursos. Influye en la percepción del publico, que a su vez, si la moneda de cambio a crear en parte es el reconocimiento o la atención, en que esta se diluya sin mas por un universo de subnormales, corrompiendo la misma base de acción-recompensa en la que se basa la sociedad y sus vías de comunicación cultural, con impredecibles y profundas consecuencias.

Al final gana la mierda fácil de digerir. Alguien junta las palabras abrazar, amor y muerte y monta una mezcla sin sentido de esas palabras y nos falta aplaudir con las orejas igual que cuando la gente rica se pega cruceros y cuelga el resultado en instagram, en lugar de esperarlos en su casa con antorchas. Pero como parece que alude a alguna simbología y usa palabras hiper-poetizadas y tiene algo así como estructura de verso porque el texto está en el centro en vez de justificado, pues es algo así como la cumbre de la poesía del siglo XXI. Lo que dice muchas cosas del siglo XXI y poco realmente de lo que yo entiendo debería ser la poesía. “Pero queda muy bonito”, "Ay nose, m'ha agradat la frase i l'he penjat". Hay que tener muy poco amor propio. Hasta dentro del reino del narcisismo que son las redes sociales, hay que tener un narcisismo de pacotilla, un narcisismo increíblemente poco ambicioso y superficial para que esa sea todo el reflejo en el que te veas bello e interesante. Pero no es nada nuevo, Kurt Cobain hace una canción sobre que él no es un héroe, y sobre que los fans sean ellos mismos y dejan de buscar ídolos en multimillonarios egocéntricos que hacen canciones y estos le vitorean y cantan la canción al unisono después de pedirle un autógrafo; la verdad siempre hemos sido así. Puedes culpar las selfies, pero los castillos de los miembros de la alta cultura victoriana están llenos de fotos de sí mismos. Todo es una mierda y lo ha sido siempre y cada vez.


(...)


¿Veis viendo el problema, poco a poco? ¿Veis como se ha perdido el rumbo, y este escrito descarrila en una persecución sin fin de banderas rojas, alimentada por su propio sentimiento de odio y rabia a los demás? Así es la vida del crítico, a eso es lo que conduce. Siempre en contra de algo. Nada nunca esta bien. Nada está siquiera cerca de ser aceptable. En el noble arte de tener razón, te indignas contra alguna injusticia que has visto (aunque tengas mas razón que un santo), transformas el caso particular, generalizándolo a un problema casi existencial, y clamas contra el cielo. Insultas a la sociedad como acabo de hacer un párrafo mas arriba, a la raíz del alma humana, a cualquier cosa que tengas a mano y lo declaras tu teórico enemigo; te abalanzas contra el dragón más grande que puedas encontrar o imaginar, guiado por parte heroica que conservas que aun quiere salvar el mundo de sí mismo.

Porque en tu tarea hercúlea de la supervivencia, (que es todo lo que vas a hacer en la vida, sobrevivir), tú debes ser el héroe que tire para adelante cuando todo esté perdido. Ese eres tú. ¿Quién es el héroe sin un villano, sin alguien a quien detener? Háblame ahora de tópicos literarios corrompiendo la vida de sus propios escritores. El héroe no tiene objetivo alguno más que actuar por el nombre del bien. Pero bien y mal son conceptos demasiado anacrónicos para que importen ya un pimiento a estas alturas, y lo sabes. Poco a poco lo vas entendiendo también, y esa narrativa fantástica empieza a caerse delante de tus ojos. Al principio haces como que no lo ves, y sigues escribiendo. Pero todo en esta vida tiene un final, y las armaduras y espadas retumban contra las rocas cuando arrojadas desde la altura del arrecife, y aquí yace un antiguo guerrero ahora vulnerable, no solo a enemigos sino al viento y al sol. 

Allá tú con tu bien y con tu mal, con tus izquierdas y derechas y con la gente piadosa y la gente justa y la gente solidaria y tu realidad alternativa. Me gustaría ver quien es el capitán américa si descubriera la de sangre que hay detrás de esa bandera de estrellas y barritas de colores. Entraría en una crisis existencial tan profunda, incurable y vulgar que pediría la nacionalidad española.

Porque ahora sí, esos son los verdaderos enemigos, ¿verdad? La sociedad. España. El capitalismo. La iglesia. La (des)educación. El heteropatriarcado. Nos agarran de pequeños y nos quitan nuestros sueños, nuestra energía, nuestra genialidad, nuestras drogas y son el motivo del porqué me tiro los sábados tirado en el sofá y siento que mi vida no tiene sentido. Porque en realidad esos entes no son reflejo de nuestra naturaleza, no, que va; ni tampoco los problemas del mundo contra los que nos revelamos son casi ancestrales problemas con raíces tan variables, tan profundas, tan interconectadas, que mientras escribimos nos damos cuenta de la simplificación que estamos haciendo del mundo, que se nos escapa de las manos como arena entre los dedos cuando intentamos hablar de ello, hasta caer en la absoluta autoreferencia, en un bucle de pensamientos y palabras y definiciones en forma circular. Tenemos que hacerlo, tenemos que seguir adelante a pesar de ello, superar la disonancia cognitiva de todo ello escribiendo y viviendo las ideas, porque sino se pararían nuestras manos a mitad de las frases; aun siendo conscientes de ello tenemos que ser capaces de decir cosas, aunque sea para ponerlas a prueba, aunque sea para empezar a desgranar el problema, atomatizar la realidad. Pero todo esto es muy complicado, es mas fácil asumir que el problema es de otros, simplificar. Señores en butacas negras dirigiendo el mundo, que nosotros somos algo así como una mezcla de amor y sabiduría constante cuya mente artística e imaginaria se encuentra limitada por oscuros poderes de acomodación. Es decir, a veces si, y sin duda todo importa, pero otra vez, no se trata de ello. Raramente tenemos tanta suerte como para afrontar directa y justa oposición. ¿Cuánto tiempo lleva el hombre buscando enemigos imaginarios y ataduras inexistentes? Que los encontremos de vez en cuando no significa necesariamente que estén ahí, sino que somos sospechosamente buenos buscando. Llevamos miles de años inventado dragones, enfrentando humanos con dioses, humanos con sociedades, humanos con otros humanos; escribiendo a través de milenios y continentes y diferentes culturas esencialmente las mismas historias, y es porque en su interior encierran los mismos conceptos básicos de naturaleza animal y comportamiento social. En concreto, el ídolo tiene un origen guerrero y otro chamánico: es en el fondo otra forma de adaptación de grupo a la necesidad de supervivencia de la comunidad. Esas son el tipo de cosas que realmente tiran, arraigadas profundamente en nuestro subconsciente, brotando en nuevas formas que nos parecen nuevas y sofisticadas; y son las únicas justificaciones para luchar o hablar de algo que no sea completamente banal. No hay mártires ni los debe haber, y los enemigos normalmente pertenecen a la ficción o a tiempos mas simples; así que cuídate de los héroes en tiempos de paz. Los valientes suicidas que muy supuestamente entregarían su vida a causas, por muy míticas que sean y por muy grande que sea el dragón que quieren matar, desean algo a cambio de ello (conscientemente o por defecto profesional). El culto al héroe con su adherido culto al antihéroe y narrativa del bien contra el mal no es la respuesta al vacío existencial, sino la solución a un problema que no existe en realidad (y que algunos crearán de ser necesario). 



(com de vegades diu un amic a qui per alguna raó acostumo a referirme com a napoleó, en realitat en aquesta vida no hi ha gaire res interessant per fer, ni tampoc res massa interessant sobre el que parlar. el sexe està guai. la música es interessant, potser. pero poc més en realitat. prácticament tota la resta es innecessari. 
potser per aixo sempre acabem parlant de les mateixes coses, potser es l'excusa per a carreres senceres en el món de la música construides soles sobre la idea del desengany amorós. (tot i que no crec) pero tant jo com l'orwell coincidim (cosa extranya) que en l'escriptura tot el que no es completament necessari, acostuma a sobrar. 
es un home sabi, en napoleó)






Como podéis ver, en el fondo yo siempre he sido un critico.

Mirad atrás, y decidme si toda esa diatriba, todo este texto de clamar al cielo, esa ultima decena de párrafos sirve para algo (aparte de para tener razón). Eso que acaban de ver, y el silencio que lo sigue, es el problema del ensayista. No importa la agresividad de la critica, el espíritu que le pongas a ella, no hace nada de nada. Encerrado criticando sin ser capaz de proponer ni afirmar nada y sostenerlo con tu propia fuerza (y no es que tengas, la verdad). De hecho, gastas palabras y palabras y voz, en intentar tumbar a aquella cosa a la que estas, para mas inri, dando publicidad gratis. Deshilando el tema que intentas criticar, empiezas por la punta del iceberg, y conforme vas deshilando vas también profundizando, y si no eres estúpido o si no te sabes mentir a ti mismo, vas sacando contraargumentos, y contraejemplos, y contraargumentos de los contraargumentos, y más y más y mas; atomizando la realidad hasta que no queda nada de ella; y la única victima de ello eres tu, sentado con la pluma, mirando de frente al nihilista vacío existencial que existe entre las palabras. Asombrado con tu irrelevancia; sintiéndote encerrado en una naturaleza que solo puede existir en oposición a otra, o en una ciclo autoreferente de verdades y mentiras que tienen su raíz en la propia concepción arbitraria del lenguaje. Cansado en el alma de aplicar todo lo que afuera criticas, en una crítica a tu propia razón. De someterte a ti mismo, a alma, al ridículo estándar con el que sometes las acciones de todos los demás. Quizás te puedas desahogar, convencer a alguien puntualmente de algo, tener un par de buenos argumentos a lo largo de tu vida; pero si lo que quieres es cambiar el mundo, crear una realidad, o salvarte a ti mismo, eventualmente ser un critico va a romperte el corazón.

Alguien puede hacer carrera de ello; no te quepa duda. Se pueden escribir y crear grandes cosas desde la oposición, o cobrar un buen sueldo, pero eventualmente sus formas te arrastran hasta el fondo. El tener que mantener en un estándar permanente de exigencia surrealista y absoluta, no solo a lo que criticas, sino por lo tanto al mundo entero, que te incluye a ti. Esa presión puede destruir una persona. Alguien puede hacer carrera de ello, igual que de poeta, o de fantasma, o filosofo o de cowboy o de ficción escritor, incluso de académico; pero eventualmente por sus distintas razones, uno va a querer terminar, así que hay que seguir fluyendo. Quizás, aunque de lo que seamos o hagamos critica sea de algo como películas de los sesenta, o miniaturas fantásticas, en algún punto central o difuso de toda esa critica hay una visión subyacente de cómo deberían ser las cosas e intentemos sacar eso de dentro. Una que empieza a asomar, que te empieza a seducir, contraria a tu tendencia habitual. Quizás la respuesta a los elementos no son las gruesas armaduras, sino en retener la luz interior. Empezar a sentir, a llevar las ideas a batallas, a tomar sediente bocanadas de aire limpio y puro. Entonces, lo ves claro, tienes que empezar a crear, a afirmar, sacar esa luz verdadera. Ser un niño; ahora sí. Esa es la verdadera identidad del escritor, el verdadero creador; un autentico creador de vida, la causa de todas las cosas, un dios y a la vez un obrero, condenado y agraciado a construir palacios para la humanidad.

Así es como nacen filósofos e idealistas. 

Duran a veces una tarde de inspiración, a veces toda una eternidad. 

Atomizar el conocimiento hasta una pura y única verdad o idea por la que te convences vale la pena luchar (y aquí viene la parte importante) y hacerlo. Sistemas e ideologías. Lees clásicos y los clásicos te leen a ti. Construir no solo muros, no solo delicadas estructuras, sino enteros castillos y reinados si es necesario; traer en ellos orden y equilibrio al éter y al caos mundial. Pero la realidad es que si una generación de filósofos realmente construyese castillos, las siguientes cuatro o cinco tendrían que dedicarse a limpiarlos. Caen y se vuelven a erigir, y siempre hay que seguir girando, alrededor de esas imperfectas construcciones, solo formulables al ignorar las variabilidades de la naturaleza humana, y eventualmente también derruidas por ellas o peor, estancadas en palacios milenarios. Esa luz que querías extraer casi quirúrgicamente de tu interior como la fuente de todas las cosas que son bellas y situar en medio de tu palacio resulta un monstruo a extirpar de características inesperadas bajo el sol; y al único al que te sorprende es a ti.

Eventualmente estos escritores también se quedan sin nada que decir, o se retiran cansados de no ser escuchados, o mueren como mártires o ídolos defendiendo sus ideas, o se dan cuenta de sus naturalezas reales; pero en realidad es lo mejor que les podría pasar, antes que ver caer sus estructuras y canciones como las presuntuosas y emmiralladas nubes de agua que son.

Sin la esperanza de tener realmente enemigos, ni de ser capaz de crear, hastiado de significado y herido de muerte en su idealismo, y quizás de que nadie le haga caso, el escritor solo puede ya hablar de sí mismo y con rabia encarnar en ello todo su odio y desprecio a la humanidad; y el único refugio donde puedes ser escribir de y contra ti mismo es el cinismo. El cínico, parecido en sus formas pero esencialmente diferente al critico, ha crecido de este o, mas frecuentemente, ha intentado crear el mundo y sido herido de muerte por la realidad. Niegan su luz, hablan de sí mismos con un toque de desesperanza, de tristeza y de intentar parecerse a Bukowski sin haber pasado nunca una noche al raso hartos de vino, no para saber que se siente ni porque beber mola y desmayarse muy transgresor, sino por querer morir. 

Para ser critico uno a veces tiene que tener ego suficiente como para callar la voz interior de introvertido que resuena mientras bombardeas palabras. 

- who cares? who cares? youre just a piece of shit - 

Esa voz. El escritor de ficción almendros puede pensar en que nadie le va a leer si no se le obliga a ello. Pone el peso existencial en el lector, no en sí mismo, en que lo que escriba tenga que justificarse existir. Que quién lea lo hará bajo su propia elección, (aunque un libro tenga la promesa inherente de entretenimiento, y por lo tanto no sea completamente así) que en el fondo es solo una historia, y si a alguien le gusta él va a seguir escribiendo; en favor no necesariamente de la utilidad de sus palabras, sino de la sed del consumidor. El critico lucha contra esa voz haciendo algo parecido y también dice: sí importa, a mi me importa, al mundo importa, y por lo tanto yo que influyo al mundo, también. Pero el cínico no. Él se ha rendido, sabe que nada de eso es cierto, que nada nos separa a los escritores de las niñas tontas que quieren lo mismo que queremos todos desde que somos niños y lloramos por nuestros padres; ser vistos, ser reconocidos, tener la atención. ¿Como sino sabríamos que existimos? No se pone encima de ello, sino que abandona todo, y a través de sí mismo es como critica la humanidad; como un prisma malvado, a través del cual todas las cosas son oscuras. Convencidos, conocedores, de que en realidad nada lo que digan va a ser nunca verdadero, temerosos de que alguien descubra la falsedad inherente de su estética, y aterrados de que les arrebaten la personalidad que tanto les ha costado construir y con la que se escudan de todo lo demás. Llegado el momento, o bien escribimos mierda eternamente, o entramos demasiado en el personaje, terminando por creer lo que decimos, lo que nos lleva a un estado depresivo que quizás tratemos de sobrecompensar con actitudes vitalistas obviamente faltas de contenido, que son confundidas por dogmas y que caen por su propio peso, y nos quedamos sin nada que decir. 







Nace entonces de sus cenizas el poeta. Quien en una gota de rocío puede contemplar toda la eternidad. Del cínico renacido, que solo puede ya soportar la ligereza y está demasiado curtido para ser seducido por las grandes ideas. Del joven que asciende, y consigue ser aún niño y acariciar la creación. Del sabio desatado, que ha comprendido ahora que no puede hacer entender nada de forma racional a un público, cimienta en la fantasía ancestral su ideal, y se pierde en ella. El poeta hace de chamán y de flautista, en lo que parece guiando, convidado; sugiriendo su creación no como tal sino como el acceso a algo que estaba ahí en primer lugar, en el fondo del corazón o al otro lado de las puertas de la realidad. Creación que se asoma ahora tan real (para él, y para los demás si es bello y cercano a la sensación de verdad), tan ligero el cristal desde el que se ofrece mirar, que puede bien ser así. Nacidos poetas, convertidos poetas, renacido poetas, da igual. Crea mundos, pero a contrario que el filosofo, no intenta sostener su creación como atlas con sus brazos, ni retener ninguna luz en particular; sabe que más están por llegar. Se limita a mostrar lo que aparentemente ya está ahí, pues sus mundos son burbujas dóciles, danzantes burbujas de jabón que bailan con la música. Huye de la pesadez, de la propiedad por la que caen todas las cosas. Pero incluso la mas ligera de las burbujas existe por alguna razón, y eventualmente caen, el significado corrompe desde dentro, o su total ligereza le hace salir volando hacia la nada, como nada que son (y quizás, aunque nos duela, como tenía que ser). Su creador, si aún con vida, se queda entonces sin aire, sin creación y sin ideas. 

No hay nada que escribir. Otra vez. 

Las que quedan. 

Escribes historias, hasta que las historias no son suficientes. Escribes teatro, hasta que los títeres se ríen de ti. Escribes manuales para la paz, hasta que solo puedes pensar ya en la guerra. Nunca puedes ver la realidad a través de los ojos limpios de un niño, pues eres ahora un escritor. Ficción para escapar de la vida; la vives sospechando, temiendo, sabiendo, que eventualmente la vas a escribir. Te vas a escribir, como un personaje mas, en todos tus personajes mas, en la vida o en papel, demasiado consciente de ello. La vas a dramatizar, incluso lo mas común y sin significado va a ser de alguna forma románticamente transcendente; pues toda tu vida de escritor no has hecho mas que entrenarte para ello. Hasta que buscando inspiración, hasta el aire se vuelve demasiado pesado. Lo que fueron en su momento sutiles fuentes de emoción y sensación se te aparecen ahora como trompetistas escandalosos, fuerzas extrañas compitiendo para arrancarte lo poco que te queda de emoción; y toda música, por sutil que sea, es entonces un ruido insoportable. Tu mente aún bombea ideas, llenas de transcendencia y significados incluso en las cosas mas sencillas; narrativas, epifanias e iluminaciones, que sabes te hubiesen podido seducir en el pasado y que no te dejan en paz.

Huyes, y huyes con razón. Al resguardo y al aislamiento. Estás cansado en el alma, desearías descansar. Durante meses; años si hace falta. 

Hasta que tener que volver es mas fuerte que querer dormir.

Un pez que se muerde la cola, un ciclo sin fin de crisis existenciales, de nuevo una variante del mito de sísifo; sea con camus o sin él. Eso es escribir, un nivel del infierno de dante de quienes viven en alguna realidad superior. Estos pasos que he descrito (de nada a critico, de critico a filosofo, de filosofo a poeta, etc) no son escalones sacados de mi evolución personal que uno asciende hasta un estatus último de escritor, ni una narrativa linear: son fases que uno va atravesando una y otra vez, dándose cuenta eventualmente en cada una de ellas de cuan ridículo y absurdo es todo cuanto, cómo y porque ha estado diciendo hasta entonces. La rueda sigue girando, a su propio ritmo, sin detenerse nunca, sin poderse apagar: creación, destrucción, renacimiento; clasicismo, época oscura y recuperación de valores clásicos particular. No hay forma, o punto de vista correcto desde el que escribir. No hay orden en esos pasos, ni son obligatorios, ni llevan en ultima instancia a nada, ni a la iluminación, ni tampoco la vida es un puta camino, ni una metáfora de nada mas que sí mismo. No hay solución a esa voz interna. No hay destino final. Tienes que escribir a oscuras, como siempre se ha hecho. Todo escritor es un pionero en su propio ciclo, no hay certezas sino simples y circunstanciales indicaciones; esa es su belleza, esa su maldición. Escribes una linea, una violenta pincelada en el tapiz blanco del horizonte, y nada te impide dejarlo así, irte a casa y callarte la boca, pero no puedes. Nunca nada esta mal. Nada está nunca bien. La respuesta siempre son mas y mas palabras. Llega el momento autoreferente, abro los ojos, levanto la cabeza del escritorio, me doy cuenta de que estoy a cincuenta lineas de profundidad, y que ni siquiera sé de qué estoy hablando ni para qué.

¿Porque no paramos de escribir y ya está, si es tanto problema? ¿Porque hurgamos los humanos la herida, de donde tanto inconformismo, sobretodo los críticos, porque no lo podemos evitar? ¿Porque escribe un escritor? Quién sabe. Desde luego, no él, uno solo puede elucubrar al respecto. No traigo mas respuestas. Quizás deberíamos primero vivir y luego, ya vividos, escribir, como epitafio, y renunciar a las palabras en vida y encontraríamos que escribimos como legado. Hay gente que sin duda piensa así, que escribir es para viejos, que escritor viene de cripta, que su naturaleza es immobilista. Mejor aún, escribiremos solo de cosas útiles. Manuales de uso. La Wikipedia. Libros de cocina. Instrucciones de uso y documentos legales formales. Crearemos un mínimo mundo posible, donde solo usaremos las palabras de forma y espíritu utilitario, lejos de las perdidas divagaciones, quizás con historias simples sin significados ocultos con los que entretener a los niños, y dejaremos que nuestra vida misma hable por nosotros en nuestro lugar, y rezar para que no empiece a decir mentiras. Dejaremos el arte a las formas abstractas y la belleza visual y nunca hablaremos de ello, ni intentaremos trazar palabras en significados fuera de lo que para exactamente la función que cumplen las dejamos existir. Lo dejaremos a otros, o lo prohibiremos a nivel mundial, y todo escriba, poeta, cantante, será borrado a sangre fría de la faz de la tierra, y así quizás por fin podremos escapar del peso asociado a palabras.

Te deshaces un poco de ti en cada una de tus palabras. A medida que aprendes poco a poco a hablar sinceramente y de cosas que antes nunca confesarías y nadie, y mientras lo haces, te das cuenta de que de no decirlos se habrían quedado ahí estancados bajo un aura de profundidad, y que ahora no son nada, y que todo aquello en lo que te creías tan especial es tan común como el mas común de los humanos.

¿Qué es de todos modos escribir, si escribir es todo? No parece nada en especial, pero entonces, ¿quienes son esas personas que se empeñan en seguir haciéndolo sin cesar, hablando sin cesar, aún después de admitir no sacar nada de ello, ni proporcionarles ningún placer? ¿Porque es como que a veces (o para algunos) engancha, pero a veces (o para otros) es un deber? ¿Es una lucha contra la mortalidad? ¿Es un sacrificio, una cruz que llevas? ¿Es el prototipo un sacrificado hombre que de jugar fútbol sería portero, y que afirma que es desde ahí donde ha aprendido todo sobre la vida? Ciertamente creo que esa es una mitología mas cercana al escritor en comparación a los creadores de otras formas de arte, pero no tiene porque ser la realidad. No tengo respuestas claras a nada de ello, todo el mundo debe buscarse sus propios motivos tanto para deshacerse en una sopa de letras como para sacarse el título de juntador de palabras. 
No existe la identidad del escritor (ni debería). No existe una de sola, ni tampoco existe en general. Tratar de hacerlo por estilos seria un error aún mayor que hacerlo por carácter. Introvertidos, extrovertidos, alegres, tristes, feos y ligeramente menos feos. Conspiracionistas, creadores de blogs personales, periodistas, escritores de sofá del salón; tratar de hacer una clasificación de los tipos de escritores que pueblan la tierra es absurdo por definición; sus características comunes parezcan emerger no del hecho de que sean escritores sino de, o bien deque son artistas, o bien de que son "usuarios del oficio" y de las características físicas de la actividad física de escribir en sí. ¿Pero como de forma justa define la pluma y el pergamino el alma de una persona, de la misma forma que sus pies y sus brazos, sino a través de lo que traza con ellos? Es cuando estoy escribiendo que yo soy un escritor, pero el juntar de palabras no es un detalle de edición respecto al pensar; ni tampoco una actividad de técnica pura que aprender diferenciada de la identidad, están relacionados. Los que suben en sus estados de facebook son en cierta forma escritores, los que hablan en los grupos de whatsapp de veinte personas son de una forma u otra escritores. Quizás no todos artistas, pero todos escritores, lo que les diferencia, muy obviamente, lo que es obvio y debería importar mas de lo que hace (y por alguna razón parece que ya no) es el qué. 

Todos los intentos de crear una separación definitiva o totalitaria (es decir, una identidad) entre buenos y malos artistas, buen y mal arte, buenos y malos estilos o formas de él, han estado destinados al fracaso y a la policía de la moral. Este hecho ha creado un vacío en una forma de identificación positiva del artista en general, que se ha llenado de farándula, cuentos de hadas, bohemios, y casos únicos, extremos y particulares. Un vacío que hemos ido llenando con la identidad de ídolos (por propias y quizás legítimas razones de adherencia al virtuoso, o a la virtud) y con la separación de los artistas en estilos y oficios perfeccionados, de algo que debería volver a ser un todo. Este hecho ha ido comiendo terreno al arte en sí. A las palabras en sí. He intentado yo siempre también huir de una identificación, de las barbas largas y los grandes nombres, y siempre me he imaginado los filósofos buenos (potentes) del pasado no como genios, ni autoridades del pensamiento, sino simplemente como gente interesante y fuerte como para ir a tomar un par de cervezas; y algo parecido me ocurre con aquellos que escriben. De hecho, si de mi dependiese, y de mi depende, diría que esos filósofos son en realidad mas escritores que catedráticos, se ha descrito en algún momento la filosofía como el arte de escribir sobre el escribir. De indudable importancia lo que garabatean en sí, ocurre con los escritores que lo que escriben es lo que son, y lo que eran desde un principio: ellos mismos. Imposible de escribir realmente ficción, imposible hacer periodismo objetivo, imposible hacer critica sin revelar fondo contra forma, imposible de escribir realmente sobre nada mas. La suma de todas sus palabras e interacciones en la vida. No una segunda personalidad oculta; sino la persona misma detrás, donde casi en crudo, escribir es existir.


(...)






No importa tampoco tener razón en lo que se diga (en cierto sentido). No importa equivocarte o no saber exactamente qué es lo que decir. No importa sobre qué escribir ni desde qué ángulo ni identidad; porque no hay uno correcto en ese sentido, sino que lo correcto es por definición aquello que te permite cumplir tus objetivos (no quiero sonar tampoco demasiado libre en el sentido de que no importa nada de lo que hagas ni de si es una mierda, desde luego que importa, pero desde el lado del resultado; desde el lado del arte en sí y lo conseguido en la medida de su voluntad y espíritu comunicativo). Dios te da un lápiz y un papel y lo demás son tus propias limitaciones. Esa es a la vez la libertad y la maldición. En una pintura, si los elementos no están en su lugar, si son feos independientemente, si no funcionan, se ve enseguida; el propio pintor lo puede ver sin demasiada preocupación. Cuando escribes, es diferente. Porque todo el mundo debería ser capaz de escribir, en la misma medida que uno es capaz de hablar, o de pensar. La única barrera, entre la mayor epopeya de todos los tiempos y una diatriba sin sentido, eres tu. Quizás esa es la libertad absoluta de la que huyen los artistas que no escriben, quizás lo mismo de lo que hablaba fromm en su miedo, o yo mismo, a la libertad. Todo lo que he dicho, todas esas fases en orden, no llevan a nada, a llevan a una idea de lo que debe ser un perfecto escritor, solo al siguiente estrado donde seguir bombeando o juntando palabras. Ni siquiera a veces existen como tal, aunque sientas que te he destruido describiéndote en alguna de ellas, ni tampoco tienen porque tener ese orden ni en ninguno en particular. Uno siempre puede tener la certeza, incluso quizás la esperanza, de estar en todo, cuerpo fondo y luz y ángulo completamente equivocado. Después de todo el problema de la identidad se traslada del artista al escritor, fundamentalmente equivocado desde un principio en su planteamiento requiere no de una identidad única, un modelo o ideal único alrededor del que congregarse y mirarse a través, sino de un crisol, un panteón de posibilidades y medios, bajo la identidad unificadora de ser de mundos un creador.

En un ciclo sin fin, estancado, sin orden, con estructura o sin ella, con formas tradicionales o sin ellas, no importa; siempre va a haber razones para no escribir, para no decir nada y volver al cómodo silencio, razones para pensar que lo que haces es completamente inútil (y probablemente tengas razón), razones para  limitarse a si mismo y no decir nunca nada mas. Porque probablemente de querer tener absoluta razón, por precaución y haciendo uso de una terrible sinceridad, todo hombre sabio caería en el silencio o a responder no lo se cada vez que es preguntado. Pero en un mundo donde el público es el que es, los ídolos sociales son a consecuencia de ello los que son, y el intelectualismo esta aislado donde esta; el silencio es algo que las personas fuertes no se pueden permitir, quienes a nadie a quien seguir aparte de a si mismos, tienen que crear.

Esta bien no saber al principio, que hay que seguir buscando tu forma, tu voz, el método de expresión exacto a tu mente para hacerlo, y llegado el momento buscar otra vez; cada vez y cada vez aprender a subir la escalera una vez mas. Poner esfuerzo en ello y a veces ir forzando, pues en realidad cualquier persona inteligente que haya aprendido a aprender puede adoptar una forma de arte y usarla, quizás no como un guante hecho a medida como por la voluntad del cielo pero si como una herramienta alrededor de la que es posible cerrar el puño y empezar a golpear. La de la identidad es una batalla sin final que no solventaras ahora ni vas a solventar jamás. Ni siquiera importa que yo tenga razón, (quizás piensas que sí hay que perseguir el ideal, que si que vale la pena) ni que estés de acuerdo con nada de lo que acabo de decir, ni tampoco tendría sentido que yo te dijese como o de qué tienes que escribir ni para qué. Porque si ese fuese el caso, si creyeses que no tengo razón, tienes que escribir para decirlo; tienes que entrar en el juego, de eso se trata. De lo contrario tus pensamientos se van a perder o bien en la niebla o bien en el olvido. No esperes a que se interpreten tus acciones, o de que de alguna forma se sobreentiendan por alguna razón a través de tu virtud inmaterial. No esperes a que un par de amigos te den la razón para que les dejes hablar y creas que has ganado porque a ellos les has convencido y ahora ya te sientes mejor. Escribe. Eres capaz de pensar y de hablar, estás alfabetizado ergo no tienes excusa para no ser capaz de expresarte en palabras escritas. Si no eres capaz, quizás no es porque tus ideas son demasiado avanzadas dentro de tu mente para ser expresadas en una cárcel de palabras, sino porque tienen problemas bastante mas básicos de coherencia. Porque requiere un esfuerzo y exponerse a si mismo, no únicamente el de mover un làpiz sobre el papel. Escribir te obliga a ser consecuente contigo mismo, a ser exigente con tus pensamientos, a no perderte en delirios, a no hablar de mil cosas y nunca decir nada. Si no lo haces, si no escribes (breve recordatorio de lo de "escribir" es en realidad un término general que utilizo muchas veces para decir "crear") la realidad sera escrita y descrita a largo plazo por la gente que sí que haga; por gente que diga cosas y se comunique de forma efectiva entre sí. No solo como una identidad pasajera, sino en un formato accesible, variable, sencillo, potente y profundo como es la palabra escrita. De eso se trata. No necesariamente de aplaudir bellas melodías, sino con pelear con sangre y fuego con ellas. Convence a alguien de los peligros del capitalismo, escribe alguna burrada inmensa sobre lo que crees que significa la física cuántica for all i care. Cantando o bajo la luna llena, pero hazlo. Si consigue moverte, para bien o para mal, hazlo. Si te mueve el corazón, ve a combatir absurdos dragones, con o sin nosotros. Correr el riesgo. Emprender el viaje, abrir los ojos, las puertas y el corazón y ser un crítico, un poeta, un cínico, un filosofo; estúpido, demasiado joven, demasiado viejo, hippie, hipster, presuntuoso hijo de puta, mujeriego y seductor. Deprimido, hipo-maníaco, enamorado, vengativo, profeta, poeta, escéptico, místico, bufón de la corte y un puto animal. Los he sido todos, juntos, por separado, y alguno mas de una vez, cada una peor que la anterior; lo reconozco, pues esas cosas he sido en mi vida también, y no tengo en ella ya nada que esconder. Escribiremos sobre paisajes que no hemos visto, crearemos mundos y quizás encontremos en ellos algo de belleza o algo de verdad. Lloraremos a la luz de la luna, creyéndonos por ello místicos o poetas. Reiremos y cantaremos como vagabundos hartos de vino en la acera de algún bar. Escalaremos cumbres solo al alcance de los hijos de los dioses, dispuestos a perder todo, y luego volveremos a las humildes casas de nuestros padres a dormir. Criticaremos a sociedades que son en realidad un reflejo de nosotros mismos, con el peso de mil mundo en nuestros puños; o quizás alguien salga volando y se ponga a contarnos acerca de colores que no hemos visto, sobre que ocurre cuando las luces se apagan, el sonido del silencio, o de la vida qué hay al final.

Quién sabe.







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