Alejarse del rebaño o permanecer en él. Nihilismo accidentado.

Todos tenemos miedo al fracaso, y eso puede impedirnos sacar lo que llevamos dentro, el preocuparse por el ¿Qué dirán? O la posible burla…  Muchos grupos sociales, sobretodo de adolescentes recién entrados en esta etapa, tienen unos propios ideales y modelos de comportamiento que se basan prácticamente en imitar a los dos o tres más populares; los que se salgan de esos parámetros serán objeto de burla o rechazo.

Hay personas que nunca sacarán todo lo que podrían dar de ellos mismos, porque saben o creen que su padre, amigas, amigos, compañeros de clase, o quien sea dentro del circulo de personas cercanas a esta, no van a aprobarlo. Alguien que sucumbe ante este negativo poder, nunca podrá ser feliz, tendrá dentro su deseo, moribundo, recordándole lo que no se atrevió a hacer y dejando constancia en lo más profundo de su ser de que cada vez es más tarde, y de que la esperanza es ya la llama de una vela bajo una intensa lluvia.


¿Cual debe ser nuestro objetivo si no lo es el placer, la felicidad y la satisfacción?, ¿Por qué conformarse con buscar un trabajo estable, que mantenga a una pareja estable, y a unos futuros hijos, dentro de una casa situada allí mismo, donde tú creciste, cumpliendo los objetivos de una simple vida predeterminada? ¿Por qué conformarse con obedecer a la autoridad, escuchar la música que ponen en la radio, ver los programas que ponen en la televisión, y porque creerte todo lo que dicen en los telediarios?


¿Por qué pudiendo ser diferente, y pudiendo salir del rebaño ibas a quedarte dentro?



La presión social juega un papel muy importante dentro de esto, los humanos somos seres sociales, necesitamos interactuar entre nosotros; realmente valoramos los vínculos que se crean al compartir experiencias y sentimientos con otras personas. Anhelar, o querer conservar estos vínculos puede llevarnos no comportarnos como queremos, a mentir, y en el peor de los casos, a dejar de ser nosotros.





“Un amigo de verdad es aquel que sabe todo sobre ti, y aun así sigue siendo tu amigo”
-Kurt Cobain.

"Un amigo es aquel que te da la libertad de ser tu mismo"
-Jim Morrison.


Otro ejemplo de no atreverse a salir del camino prediseñado suele tener lugar en la rebelión contra los padres, un joven que nunca se ha revelado contra sus padres es una persona débil y conformista (o tiene unos padres idílicos), es alguien que no se atreve a juzgar por si mismo si no que necesita que le digan que pensar o cómo comportarse. La cobardía también es un elemento que cuenta a la hora de enfrentarnos a la que es nuestra mayor figura autoritaria desde el día en que nacemos hasta el día que queremos; ya que llega un momento en el que los padres ven que ya no tienen poder sobre su hijo o hija, y la llegada de ese día depende más del retoño que del progenitor.

Porque si quieres lograr tu objetivo, debes hacer algo al respecto en vez de esperar sentado a que llegue, y por muy típicas y sobreutilizadas que sean esas palabras, aguardan un principio básico. No esperar sino buscar.


·         "¿Dejar que la gente os diga que hacer? ¿Dejar que la gente os maneje? ¿Cuánto tiempo pensáis que va a durar esto? ¿Cuánto tiempo más vais a dejar pasar antes de hartaros? ¿Por cuánto tiempo más vais a permitir que os controlen?... A lo mejor amáis que os metan la cara en la mierda... Sois todos un puñado de esclavos. Un puñado de esclavos que dejan que todos siempre los controlen... ¿Qué vais a hacer al respecto?... Decidme, ¿qué vais a hacer vosotros al respecto?"

-Jim Morrison.
 Miami, 1 de Marzo del  1969.




Un niño que está en clase y se distrae con una mosca, se le considera un despistado, alguien sin capacidad para concentrarse, con una problemática falta de atención. En nuestro modelo de comportamiento está escrito que cuando se nos acerca una mosca la espantemos o matemos, porque nos molesta, ¿pero qué pasaría si en vez de asustarla o acabar con su vida nos acercáramos a ella y la observáramos? Realmente es un extraño y curioso ser la mosca; la forma de su cuerpo, sus ojos, sus movimientos…


Estas convicciones sociales han traído también, quizás un cambio, quizás la continuidad, de un absurdo y patético punto de vista en cuanto a lo “sobrenatural” del cual me avergonzaría formar parte. Esta manera de ver las cosas, la cual aún no he explicado, ha sido influenciada por los empiristas; ellos decían que la base de todo conocimiento está en la información que recibimos de los sentidos, y de aquí ha derivado el ignorante: “Si no lo veo no lo creo”; dicho tan solo por personas nada conscientes, ya que pretender que el ojo humano sea capaz de captar todo lo que pasa en este conjunto de realidades interpretables es tema de risa.


“Aquellos que eran vistos bailando, eran considerados locos por quienes no podían escuchar la música”
-Friedrich Nietzsche

Hay gente que se da cuenta de mucho más que los demás, que escucha la música y que baja del monte bailando, pero como Zarathustra, serán considerados locos si no filtran a quien expresar sus conocimientos, o mejor dicho, sus descubrimientos.

Los sentidos tienen limitaciones, y su función es interpretar, así que lo que nos llega de estos son puntos de vista, realidades individuales.

El conocimiento verdadero y puro emana de lo más profundo del alma.



[Semana I] Barcos y putas.


En una especie de continuación de la aclamada serie poco seria de artículos algo parecidos a:

Día 296 a la Vila Universitaria.
Hoy los nazis han entrado en el bunker de los elfos y se han llevado todo el mithril, ya no podemos fabricar cuchillos para nutella, repito, ya no podemos comer nutella sin que se nos llenen los dedos de deliciosa crema de chocolate fundida.
Cambio y corto. Paz.


Llega una dramatización de como se vive en primera persona una vida universitaria común y corriente como la mía. Si algunos de los personajes de esta serie totalmente de fantasía encuentras que se parece a ti o a alguno de tus amigos en el nombre o en las cosas que ha hecho, guarda el numero de tu abogado que todo parecido con la realidad es pura coincidencia. Te lo prometo. En serio. Confía en mi.

Vida universitaria.
Semana 1
Barcos y putas

En realidad ha sido solo un fin de semana y un intenso día de reencuentros constantes e inesperados. Pero lo mismo es ir al salón del manga y también se hace laaargo.

La vida en la gran ciudad es bastante rara. La ciudad te arrastra y hace contigo lo que quiere; ir y venir de situaciones. Si a la ciudad le da la gana que estés contento, te va a encontrar con alguien inesperado, si te quiere jodido ese alguien será una ex, y te vas a tropezar en el metro y te van a robar el móvil y te va a joder más lo de la ex y su nuevo novio. 

Yo venía con intención de dejar reposar mi Espíritu de Verano 2013 que tantas cosas geniales me ha hecho pasar, pero, lamentablemente, en un fin de semana, me he encontrado en un piso genial con vinilos de Pink Floyd, me he mudado a Barcelona sin llaves ni nadie en el piso ni forma de demostrar que vivía allí, ni haber visto el piso antes, nos han estafado en el Burger King, hemos encontrado un bar donde nos dejan tocar el piano, me he cruzado dos veces con Loulogio, me he colado en el metro, y hasta ayer tenía la espalda llena de arañazos. 

Otros días es como un poble de mala mort y llueve, te quita el entusiasmo, compras 20 euros en fideos instantáneos y haces galletitas de chocolate en tu casa. Que bueno, tampoco esta tan mal.

Recomiendo el del dibujo de la gamba.

No puedes sino dejarte llevar; a nadie le importa una mierda que vayas disfrazado por la calle, que ames mucho a tu novia ni que tengas 100 seguidores en Twitter ni que haya una tienda de ropa para lolitas góticas con Panic! at the Disco de fondo cerca del Norma Comics. Es genial, libertario e preocupante a la vez. En mi pueblo cuando alguien se tiñe el pelo casi sale en el diario. La única cosa que viaja más rápido que la luz que este universo son los falsos rumores.



 



Luego vas a la universidad y el ambiente campus te saca totalmente de sitio otra vez. Lo que antes era no ahora es si, chiquillas de primero aprovechando los últimos atisbos de calor veraniego para mostrar lo morenas que se han puesto este verano y la poca ropa que pueden llegar a llevar sin sentirse mal consigo mismas; gente con planes que se bebe cubatas el fin de semana igual que se come el mundo silenciosamente días más grises, gente haciendo chistes matemáticos a plena luz del día entre cervezas en la cafetería. 

Mola repetir asignaturas el primer año porque el primer año vas como un cerdito al matadero, y el segundo como Máximo Decimo Meridio en Gladiator (bueno, el principio, dos semanas después la cosa cambia). Alguien entra tarde en clase el primer día y llama a la puerta y pide disculpas. N00b. Se entra con auriculares y Coca-Cola, media hora tarde, no 5 minutos. Y si llegas 5 minutos tardes, te esperas lo suficiente a que parezca que te ha pasado algo realmente interesante. Ensaya tu entrada triunfal, sonríe con picardía, saluda a tu público y giña el ojo al profesor. Lleva siempre en el metro la carpeta de la UAB y ve con pose de superioridad intelectual y desparpajo. Pregunta en clase de laboratorio si hay que llevar toalla o ya te la dan en la entrada. Hazte satánico y pasea con botas góticas de plataforma aunque midas metro noventa. A no ser que vayas a la universidad a estudiar, entonces estudia. Y deja lo de molar a los profesionales.

La (des)educacion. Parte II






Parte I, Como funciona la escuela primaria.
Parte II: Estudiantes Secundarios Oprimidos

Venimos del paraíso de la primaria. Comparado con secundaria, por supuesto. Lo que antes era domesticación ahora es solo inocente lavado de cerebro.


Empieza poco a poco, se mezcla con algo de rebeldía, de independencia intelectual. Un día no haces lo deberes y es lo más rebelde del mundo. Un día no te lees ese libro, un día no haces ese trabajo, un día no escuchas en clase. Pero no tiene efecto alguno sobre tu rendimiento. Dejas de hacer los deberes repetitivos de siempre y te encuentras que sabes lo mismo y de sobra de antes. Sencillamente, pierdes el miedo que te cegaba. El refuerzo negativo empieza a fallar. La autoridad a mostrarse tal y como es. Empiezas a notar el viento en la cara.


Lo explico para que veas que no es ninguna revelación explosiva. No se le aparece satanás al estudiante modélico y le obliga a dejarse el pelo largo y revelarse contra el sistema. Todo lo que digo yo lo sospechaba entonces, pero hay una diferencia muy importante entre sospechar e actuar contra esa sospecha. Y mas cuando todo referente anterior en tu vida te dice lo contrario de lo que ven tus propios ojos.


Todos los institutos se jactan de ser centros formativos y educativos. 


Dentro de unos límites, no nos pasemos de libertad. Y con buenas intenciones todo.


Se supone que aprendes a comportante en público además de aprender matemáticas. A relacionarte con la gente además de conocer mejor la poesía del siglo XVII. A tomar decisiones y acarrear responsabilidades, además de aprender inglés. 


No te aprendes a comportar en público, aprendes a callar y no llamar la atención. 
No aprendes matemáticas, aprendes a memorizar formulas y problemas. 
Te relacionas solo con gente de tu misma edad y condición social, además de contar silabas de poesía que eres incapaz de sentir. Es como vivir versión light. Sin entrar nunca en lo realmente importante.
Toman por ti todas las decisiones de “lo que deberías hacer” y todo lejos de ello, es malo, o irresponsable, o algo que dices solo porque tú eres adolescente: y, por lo tanto, no tienes razón.


Todos los institutos se jactan de ser centros formativos y educativos.
Templos del saber y las buenas maneras. 

Edificios blancos que contrastan con el paisaje, acceso a los baños restringidos, cámaras en los pasillos, guardias de profesores patrullando, ventanas que dan a rejas de hierro colado, pedir permiso para hablar, para levantarte. Asistencia obligatoria, código de vestimenta, lectura la misma para todo el mundo y obligatoria, comportamiento en clase reglado al absurdo; y en caso de algún problema, no te preocupes, en vez de decírtelo a ti, vamos a llamar a tu casa y contarte lo terrible que es para el futuro que a tu hijo no le interese lo más mínimo el álgebra para que le des unos azotes.



IES Sant Feliu


¿Y qué es lo importante para el futuro? ¡Lo importante para tu futuro es estudiar mucho y hacer caso a los profesores! Eso es lo que quieres, pero como aun eres un crio pues no sabes nada de la vida.


Continúan mis andanzas por la vida educativa, donde el instituto, ese gran templo del saber que anunciaban en la primaria abría sus puertas; para, ahora de verdad, hacer coses importantes. Pobre de mí. La verdad es que me interesaban mucho más las chicas y Magic the Gathering que cualquier tipo de futuro maravilloso, pero yo era alguien responsable, destinado a grandes cosas. Motivado y con confianza. O eso me hubiese gustado.

El primer año de eso no tiene mucho misterio, nuevos profesores, nuevos imbéciles en el patio, nuevos idiotas juzgando tus movimientos. Yo no podía defraudar con malas notas: llegados a ese punto, ya no es responsabilidad, es adicción, dependencia. Yo necesitaba reconocimiento de los profesores y de todo el mundo igual que Miley Cyrus necesita que se hagan pajas pensando en ella. Y así, por inercia más que por voluntad, iba haciendo las cosas que otros esperan que haga, convirtiéndome en uno de esos niños ejemplares otra vez sacando excelentes, pese a no tener realmente ningún éxito que me importase de per se, así que iba recortando esfuerzos sin resentir mis importantes notas; los deberes se falsean, se da alguna excusa mala, de copia con el pulso tembloroso en algún examen. Recuerdo que en esa época me llamaban desde empollón a superdotado, precisamente gente con más habilidades sociales de las que yo podía soñar en aquel momento. En algún lugar de mis elevados pensamientos sobre Hawkings y Nietszche, yo tenía más como ídolo intelectual a cualquier random chico que se liaba con esa random chica en la playa que a ningún profesor de secundaria. Uno siempre esta a tiempo de aprender a ser un perdedor, pero las chicas son ahora, el presente, la vida misma explota a los 13 al dar tu primer beso cerca del mar.



¿Se supone que debería tener los profesores como ídolos del conocimiento? ¡Si todo lo que consiguen es ser amargados profesores de secundaria sin ninguna pasión por su trabajo!

¿Se supone que realmente estudiar 3 años seguidos lo mismo, una y otra vez las guerras púnicas sirve para mi futuro?

¿Se supone que debo considerar normal encerrar niños en aulas para que personajes patéticos los controlen y les metan ideas en la cabeza?

¿Se supone realmente que alguien que vive en ese sistema debe dejar pasar el chaparrón y no quejarse nunca?


Es imposible pretender que todas esas personas en el aula tengan los mismos intereses, mismo nivel, mismo momento emocional para que se le enseñe lo mismo al mismo tiempo. Es el equivalente a ir toda una vez al día al baño al mismo tiempo.

Si los niños no salieran del sistema educativo conforme crecen o molestan, habría una revolución mundial estudiantil mañana mismo. Ninguna mente adulta no adulterada aceptaría eso.

Pero no se hecho a nadie, no directamente. Cuando te alejas un poco del dogma central, tú mismo quieres salir. Yo aguanté porque tenía un objetivo muy claro, y el mundo tiende a apartarse cuando ve a alguien que sabe dónde va.


En segundo, un buen día, después de meses de media rebeldía contra el sistema con mi infatigable friki de Matrix, Alex Zarza; decidí que no volvería a hacer deberes nunca más.
En lo teoría, son para consolidar los conocimientos que se adquieren en clase.

El sistema ya demasiado enfermo es incapaz de enseñar al estudiante a solucionar problemas de la vida real, así que suple sus incapacidades con alargadas horas de estudio, con énfasis en temas considerados centrales, que alejan al estudiante de nada que le pueda interesar. Se vuelve un sistema rígido, donde lejos ya de comprender nada, se busca la memorización, y para ello se necesita más tiempo del que están dispuestos a darles a ciertos profesores. Si durante todo un curso, a cuatro horas semanales, eres incapaz de hacer aprender el 20% de un libro de texto a una mente sana, no vales como profesor o tu sistema es ineficiente. Y como es ineficiente, pues vamos a, absurdamente, aplicar el número de horas que dediquen a mi asignatura. Más deberes, más leña, más horas.

Así se aprueba.

Poco a poco, uno va asociando el aprender, el escuchar y hasta el leer a esos deberes infernales, clases aburridas e pupitres insulsos. Consiguiendo que la mayoría de gente que pasa por el sistema educativo no vuelva a coger un libro en su vida al salir de él. Al final da igual lo que diga el profesor delante la pizarra, si has empezado a dudar del sistema, te va a parecer mierda pura, porque lo vas a asociar a aquello que no te gusta. Psicología de parvulario. Pero claro, da la sensación de que la gente se lo trabaja más cuanto más jodidos están. Más deberes, más trabajos, más agachar la cabeza, más ladrillos en el muro.


Los resultados, obviamente, no se acaban de corresponder siempre a lo que querrían los profesores, para su desgracia, no pueden cambiar la realidad, y están estableciendo con los exámenes la sanísima costumbre de pensar y tomar decisiones, que es precisamente lo que no enseñan en sus clases y deberes, así que las notas no se basan en algo tan trivial. Ahora las notas importa mucho más el volumen de deberes que has hecho, las faltas de ortografía de tu absolutamente genial redacción, de las veces que has ido a hablar de lo bien que te cae el profesor. Factores, que, obviamente, corresponden con lo que el profesor quiere, tiempo dedicado más que esfuerzo real e imaginación. Tiempo que aportan el prototipo de personas obedientes que no cuestionen su autoridad intelectual y van a hacer lo que se espera que ellas aunque no les guste, sin cuestionar gran cosa. En los exámenes también hay un sesgo de notas, pero no puede convertir el 10 del rebelde en un 4 ni el 0 del estudiante en un 5. Aun.


Yo había visto un sistema alternativo a todo el rollo de la memorización, hacía años que me molestaba en comprender las cosas a mi manera. Los exámenes no solían perfectos, porque obviamente palabras memorizadas puntúan más que palabras propias, pero pese a eso, combinado con que nadie se había dado cuenta de cómo odiaba a mis profesores ni de que no hacia los deberes, saque una media de un 9 en mi segundo año de secundaria. 

¿Cómo no apuntarse a la ola de rebeldía e independencia intelectual que me daba buenos resultados, no solo académicos, sino en mi vida personal? Era tomando el tipo de decisiones que se supone no debía tomar el que me hacía conseguir lo que quería, crecer como persona y encontrar retos y aventuras. Una nota es solo un numero en un papel, que nada puede decirme quien soy yo.



La (des)educación. Parte I


La historia de mi vida se puede resumir en dos apartados distintos, por un lado la historia de mis problemas con las mujeres, y por otro mi fantabulosa vida académica.

Después de sospesar largamente cuál de las dos os interesa menos, he llegado a la conclusión de que nadie se leería 900 apocalípticas páginas sin ilustrar sobre tetas y culos, pero que un par de páginas sacando vísceras y sangre sobre profesores y rebaños pueden tener su sentido.

Considero que alguien que se no haya revelado nunca contra nada en su vida carece de credibilidad. Porque no ha sabido identificar cuando estaba siento manipulado u oprimido.


                                   


Quizás me hayas conocido demasiado tarde como para ello, pero no siempre he bebido, fumado, follado y sido, en general, un paria de la sociedad. Tiempo atrás era ese niño repelente que se creía el más listo del mundo, sacaba excelentes a docenas, jugaba a ajedrez con gente que me sacaba 20, 30 o 40 años y hacia matemáticas por diversión. Hasta hacía los deberes, trabajos y estudiaba para exámenes que me importaban una mierda. Que tiempos. Que modélico. Que asco.

Esta es una serie de artículos que cuentan mis andanzas por los diversos centros especializados en detectar y destruir creatividad y talento durante la infancia de miles de niños.



Parte I, Como funciona la escuela primaria.

De hecho, del principio de primaria no recuerdo nada más que tomarme el ir a clase como un juego con el que competir con otros niños y sacar puntuaciones altas. Y si sigo siendo tremendamente competitivo, antes lo era el doble. Pon un chico curioso delante de un sistema reglado de puntuación que le interese minimamente y espera a que vaya a por la puntuación mas alta.

Pero algo más crudo y dantesco pasa cuando las típicas profesoras buenazas acabadas de salir del instituto y que se meten a esto no por tener talento alguno sino porque “le gustan los niños”. De pronto empiezan las calificaciones. Los buenos y malos comportamientos. Y las tendencias en los niños. ¿Nadie se ha percatado de la casualidad de que las notas sean casi siempre muy homogéneas? Quien saca notables saca notables en casi todo, quien saca aprobados, saca aprobados en casi todo. Son más tendencias que realmente “niveles de conocimiento”, que es lo que se supone que deben medir las superimparciales calificaciones.

¿Cómo se forman esas tendencias? Pues muy fácil, de alguna manera en la mente del profesor uno va adoptando diferentes roles. Y así como yo era el que se suponía que era listo, había los que se suponían que eran tontos. Y una vez en la mente de la profesora inútil de turno, se nota en su comportamiento, y en sus notas, y en todo. No digo que sea necesariamente un proceso consciente, digo que surgen diferencias entre los niños que nos apresamos en catalogar y clasificar, con números y notecillas al borde del cuaderno, cuando la realidad es mucho más compleja. En algún momento se nos fue la cabeza al asociar inteligencia a un numero de ese cuaderno de notas. ¿Que coño dice ese numero de ti? Nada, tu grado de obediencia como mucho.

Así, los niños también entran es sus roles. Los talentos e intereses no importan una mierda, te vamos a decir si vales o no a los 8 años por si sabes escribir correctamente un jodido dictado. O por si sabes las suficientes matemáticas. ¿Quien coño ha decido que eso lo importante en tu vida? Nadie, simplemente les parece solido, es mas fácil puntuar un dictado o una suma que, por ejemplo, valorar la creatividad. Aceptas tu rol igual que casillas el lugar de suplente. Lentamente, te vas haciendo a la idea de cuál es tu sitio.


                                         



 Y luego, se supone que se empiezan a poner las cosas serias. Es quinto de primaria y se supone que deben prepararte porque primero de ESO es durísimo.

Yo sigo con lo mío, se supone que es lo que debo hacer. Se supone que debo sacar buenas notas. Sin pararme a pensar para que sirven. Realmente me interesan algunas de las cosas que hacemos, pero todo se basa en patrones altamente repetitivos: cada año se dan exactamente los mismos temas, algunos los empiezas a dar en primaria y 6 años después sigues dando los ríos de España, que ni me importan ni me acuerdo ni me quiero acordar. Vas a clase, te “explican” dos páginas del libro de texto, luego te hacen subrayar lo importante (rollo el 70%), te hacen copiarlo en una libreta y te mandan a hacer los ejercicios, cuyas respuestas están siempre y literalmente en la parte subrayada.

¿En serio no hay en el mundo otra manera de aprender nada que no sea por repetición? Se hacen exámenes en las que te dan antes la preguntas y respuestas que tú tienes que memorizar, escupir y olvidar en dos días. Los deberes no son para aprender nada ni consolidar conocimiento alguno, son para mantenerte ocupado, que tus padres vean como que haces algo y para poder ver quien hace lo que le digan sin rechistar demasiado.

Eh, pero no os penséis que yo me daba cuenta de nada de eso. Yo intentaba hacer lo mínimo posible, pero no cabía en mi cabeza posibilidad alguna de no sacar mínimo 7 u 8 excelentes por trimestre. De alguna manera a esa edad no tienes muchos objetivos propios, sigues refuerzos positivos y negativos. Tus padres y profesores, acostumbrados a tus resultados, esperan que los mantengas. Tu familia te felicita cuando le dices tus notas. Te alaban si lo consigues y te castigan si no. Refuerzo negativo, refuerzo positivo. Muy sutil todo.

Y ya está. Así sigue hasta que terminas de estudiar.

En serio.

No mejora, nunca.

Solo adopta otras formas, otras caras. Empeora, no solo polariza, hecha gente fuera del sistema. Convence genios de su mediocridad y convierte aduladores en modelos a seguir.

Memorizar, refuerzos positivos, roles en las mente del profesor, obedecer y no salirte de tu papel.

Durante ciertos años es una locura juntar muchos niños en una clase y pretender que todos hagan lo mismo al mismo tiempo. De hecho es una enorme tontería el no dejar que hagan lo que les plazca y motive. Pero como se empeñan en que aprendamos a leer y hacer sumas antes de que a pensar, la clave para que los niños te hagan caso es tener la clase controlada. No buscan que los escuchen activamente, solo que se detecte el profesor como autoridad y este cree que está tendiendo éxito al enseñar si todo el mundo está sentado haciendo como que le escucha. Pero de hecho es muy normal. El profesor la mayoria de los casos no es un demonio, solo alguien bastante mediocre con un ego que alimentar. Eres un recién salido de la carrera con un par de ideas absurdas sobre lo que le debes enseñar a los niños, pero lo que te encuentras es una clase de 20 personitas a las que le importas una mierda. ¿Cómo van a saber quién está aprendiendo nada? La clave para que el profesor sienta que está haciendo su papel es hacer lo que le hicieron a él cuando era pequeño; controlar. Algunos gritan, otros castigan, otros cuentan cosas interesantes, otros dejan estar el temario para hacer tonterías, otros humillan, otros intimidan, otros dan una cantidad de faena exagerada para sentir que están haciendo que trabajas muy duro. ¿Os va sonando? ¿Vais asociando comportamientos a caras de profesores? Yo los he tenido todos.


                                  


Pacíficamente y mientras piensas en otras cosas que te importan bastante más, van guiando tu forma de comportarte en sociedad. No un señor malvado dirigiendo el mundo. Las propias personas que quieren lo mejor para ti, se supone, en un intento inconsciente de salvar su ego.

Y no estoy siendo exagerado, ni tengo ningún trauma infantil con mis profesores, ni creo haber ido a escuelas e institutos especialmente malos, simplemente uno acaba viendo en perspectiva y se da cuenta del impacto que tienen esas sutilezas, ese marco de pensamiento, en la vida. Son efectos secundarios que tienen los sistemas educativos fragmentados y creados mas por apaños para enjaular mas alumnos por aula por ideologías absurdas de comportamiento social. Aceptar ese modo de enseñanza y ese modo de vida como el único bueno, negar que nos marque de por vida, aceptar la autoridad de una persona que esta pues allí por causas externas, asociar buenas notas a buena inteligencia y aceptar y callar porque lo dice el profesor, son los primeros signos de que vas a ser alguien especialmente mediocre en el rebaño formado por nuestro sistema educativo. Quizás lo suficiente como para ser profesor.

Es curioso que en los países que teóricamente son democráticos, se enseñe a los niños dentro de un sistema altamente autoritario y fascista. Uno acaba aceptando que hay gente por encima de ti. Y no porque el profesor sepa más, que quizás sí, sino porque tiene el título de profesor.

Y lo siento, si no lo habías pensado nunca, quizás es demasiado tarde ya.

Elaborado ensayo sobre el arte y la creatividad

Esta es una respuesta a la entrada publicada por Cristian anteriormente.


Todas las opiniones vertidas aquí son verdades científicas universales aunque tu psicólogo no vaya a estar de acuerdo.


                                         


La música no solo existe para ser contemplada. No somos cortesanos esperando nuestra dosis de ruido. La música existe para ser hecha, para ser vivida, para expresar algo que ya forma parte de nosotros.

Si existe magia en este mundo, las canciones son hechizos.

Una canción puede transmitir un estado de ánimo, momento, sensación, pensamiento, pero no es ninguna de estas cosas ni tampoco su objetivo primario. El artista no piensa: voy a hacer sentir triste a quien escuche esto. El artista se imbuye en un estado de tristeza y lo expresa. No tiene objetivo concreto, y por muy inspiradora que sea inspirar no significa que inspirar sea su objetivo. De aquí entiendo que mucha gente, al no poder describir lo que la música es/significa/transmite (pues pocas veces es algo tan concreto que pueda ser contado con palabras) piense que no es de este mundo, de esta tierra, de esta dimensión, de este plano de existencia. El lugar concreto da lo mismo, lo importante es no admitir que las luces inesperadas en el cielo son en realidad bastante frecuentes, lo importante es no admitir que pueda salir música mágica capaz de llegarte a lo más hondo donde también salen las palabras de mentira, opresión y miedo que nos hieren. Pero las personas somos así.

La música que sale de nuestra mente es extraordinaria porque nosotros lo somos, no porque dioses la hayan puesto ahí.

El paso de adorar la música al de hacer música es una liberación. Es como cuando ves un héroe de infancia y compruebas que también puede sangrar. Caen mitos y también caen barreras. Comprendes que tu podrías ser él. No existe una diferencia tan grande entre ese genio y tú cantando en la ducha. Mayores ídolos se crean y caen con menos.


                                        



Lo que cambia es la predisposición.

Hay que imprimir en tu mente la idea de que produces cosas de valor. Hay que estar dispuesto a apuntarlo, tocarlo, pintarlo cuando esa abrumadora idea y necesidad de comunicarla se presente.

¿Cuándo es ese momento? ¿Cuándo creamos cosas dignas de ser vistas? Cuando es realmente intenso, puro y cristalino en tu mente. No hay conexión con el mas allá ni con un hipotético 90% dormido de tu mente. No hay mundo de las ideas, tu mascota no se ha ido al cielo de los perros y los reyes magos murieron de sífilis hace muuucho tiempo.

¿Qué es lo que pasa? Que nuestra mente normalmente es un desastre armonioso caótico. Una sinfonía a partes, troceada, dictada por un inconsciente, modelada con la experiencia de tus decisiones, distorsionada por los sentimientos a medio reprimir. El escribir, el pintar, el crear te obliga a lentamente ordenar cosas, o simplemente airearlas. No entiendes lo que ocurre en tu propia mente pero va cobrando un "sentido". Como si siempre hubiese estado "ahí". Se corresponde con algo cristalino que había en el fondo y lo sabes. Como si unas cuantas notas aparentemente aleatorias estuvieran en posesión de la verdad absoluta.

Escuchas la canción, no entiendes la letra, no has visto nunca una guitarra ni sabes la diferencia entre cadencia y ritmo, y, pese a todo, lo sabes. Sabes de lo que habla. Lo sabes tan bien que parece que la canción se haya escrito expresamente para ti. La letra puede ser de power metal si quiere, que algo, el compás, el ritmo, la melodía, la mezcla abstracta de sinfonía y timbre de voz conecta con tu también abstracto sistema receptivo neuronal.


                                           



Una inteligencia extraterrestre podría comprender más de nuestra mente monitorizando el mejunje de reacciones inconscientes que tenemos escuchando música que si leyera todos los libros que nos dan en el instituto.

Igualmente, la música consigue proyectar una parte de nuestra mente de una forma tan sublime que es un halago que se le considere de otro mundo. Obviamente es casi pero no decir totalmente imposible que nuestra consciencia semiracional (ya he hablado de ello) comprenda algo tan complejo.

No es tarea de la mente consciente; una mente enferma, incapaz de construir recuerdos, de mantener un estado mental coherente o de simplemente expresarse con claridad y valentía puede ser en realidad una mente creadora prodigiosa, brillante como un diamante loco.

Roky Erickson tuvo una infancia difícil, solía refugiarse en casa a escuchar música altísima como único método para acallar las voces que sentía en su cabeza.


                                         

Resumidamente, era el cantante de 13th Floors, padres del rock psicodélico, y entre viaje de ácido y viaje de ácido le detuvieron por fumarse un porro y un abogado le recomendó declararse enfermo mental para evitar la cárcel.

Allí, entre periplos legales y demás mierda, le elecrochutearon el cerebro tantas veces que no podía tener recuerdos duraderos, hacer nada con un mínimo de sentido ni mantener una conversación.

Enviaría años más tarde una declaración jurada al gobierno declarando ser un extraterrestre un fantasma y un vampiro todo escrito perfectamente y muy formal.

Pero aun podía hacer música. Pues, pese a haber perdido el raciocinio consciente, su mente seguía expresándose y componiendo canciones, expresando emociones que su mente maltrecha ya no podía siquiera concebir.

Vas a poder crear cojo, ciego, medio tuerto medio muerto, con las neuronas fritas, loco de rabia de pena tengas la voz de Freddie Mercury o tengas la voz que solo se atreve a salir en la ducha. Pero no intentes creer que las cosas maravillosas no pueden ser creadas por el hombre, hecho, pese a su complejidad, de simples materiales de entre el cielo y la tierra.



                                         


Escuchad este ultimo vídeo, no os vais a arrepentir.