Todo es uno, Uno es todo





La idea de que formamos parte de una misma entidad y de que todo esta conectado no es nueva ni es rompedora. Se encuentra presente en mitos, leyendas y filosofías a todo lo largo y ancho del globo en muy diferentes momentos de la historia en muchas y variadas formas. Una conciencia cósmica, un dios supremo, una teoría de la Madre Gaia... Los budistas han hablado de ello, divulgadores científicos han hablado de ello, los hippies han hablado de ello. Quizás mediante estos últimos y las experiencias con las drogas psicodélicas (y la filosofía new age) la idea se ha impregnado en nuestros tiempos en el tejido social, hasta el punto en el que a mi alrededor, la mayoría lo consideran algo inamovible.⁣

Algunos aseguran haber experimentado por sí mismos ese estado de unidad o sensación de pertenecer a un todo y algunos no, pero en general la existencia de ello no se discute, como si por el hecho de ponerlo en palabras y expresiones mas "terrenales" fuese a echar a perder el recuerdo de la experiencia en la que se basa o el misticismo y profundidad de la que se rodea la idea. Eso lo hace a efectos prácticos en cierto por definición, en un axioma fundamental a partir del cual construir todas las demás opiniones y creencias.⁣

Pero...⁣

He consumido drogas psicodélicas en el pasado. No tantas y con tanta frecuencia como otros, pero no creo que ello sea necesario para ser capaz de hablar del tema con propiedad. 

No vengo a decir que las experiencias con esas sustancias (y las ideas que vengan con ellas) sean simplemente inválidas desde un punto de vista racional porque las drogas nos provocan una percepción distorsionada de la realidad. Aún si fuese así, no vivo mi tiempo en la tierra como si el punto de vista racional fuese todo cuanto importa en la vida de una consciencia no racional experimentando el universo desde una mente humana.

En el imaginario psiconauta, influenciado en gran parte por William Blake y Aldous Huxley, ciertos tipos de drogas lo que hacen no es hacernos ver cosas que no están ahí sino eliminar algunos filtros de nuestra percepción habitual (abrir las puertas) y transcender las conceptualizaciones que establecemos para poder funcionar en nuestra vida diaria, y ello de cierto modo nos permite ver la realidad tal y como es. Luego nuestra mente hace cosas muy creativas intentando retomar el control o averiguar que está pasando, y un par de estudios parecen apoyar esos puntos de vista. A mis estándares, desde el punto de vista de una mente, aquello que percibe como la realidad en un cierto momento en el tiempo eso es lo que la realidad es.

Si infinita o no, ya no lo se. Mas de esto otro dia, tal vez.




Lo que cada uno experimente en esos estados alterados es bastante personal, pero tiene una tendencia a converger a esa idea de unidad con un todo (del mismo modo en que el consumo de DMT se corresponde con experiencias extra-corporales) sobretodo cuando sugestionado en esa dirección. También lo experimenté así, aunque no ha sido la única vez que lo he hecho, otras sin ningún tipo de sustancia en mi interior (y esos eventos los considero de los mas relevantes de mi vida). Existe sin duda alguna una sensación de estar conectado con un todo, y las vías a ellas son múltiples y diversas a lo largo de la literatura. Si ello constituye o no la realidad y las consecuencias que se sacan durante o tras ese estado son por lo tanto verdades es para mi un problema de lingüística mas que de ninguna otra cosa, pero sin ninguna duda en ese estado la sensación de totalidad y unidad simultanea es percibida como tal.

Ahora bien.

Si bien no vengo a debatir sobre la existencia de un todo, me llama mucho la atención que las interpretaciones que salen de su supuesta existencia, las ideas que siguen la idea principal, sean monocromáticas. Probablemente es porque todas esas experiencias han tenido lugar al lado de sensaciones de plenitud, de exploración, de paz, comunión y comunidad, parece que todas las consecuencias de la existencia de "un todo" tienen que ir vestidas también de toda esa emoción. Una idea base para decidir que debemos amarnos unos a otros, trabajar juntos, hacer el amor y no comer carne. Viajar a la India, escuchar a Pink Floyd, yo que se. No digo que todo eso sean malas ideas, solo digo que si bien son placenteras emocionalmente en ese estado y encajan culturalmente con la idea idea, intelectualmente (y ante cualquier análisis racional) no necesariamente tienen que ir ligadas con formar parte de una consciencia cósmica de la que todos y todo formamos parte que se esta experimentando a sí misma.

Aceptemos por un instante que ese es el caso. Que de alguna forma estamos completamente seguros de ello. Que el bien y el mal es solo uno, que todo existe en equilibrio, que la única magnitud que importa es esa consciencia, lo que sea. ¿No seria parte también de esa experiencia infinita y conjunta, los conflictos inherentes de su propia creación? ¿Creación y destrucción? ¿Muerte y supervivencia? ¿No podría ser una comunidad de seres vivos cada uno buscando su propio beneficio de forma egoísta, algo también destinado a vivir y ser experimentado? ¿Porque ese tipo de cultos o asociaciones místicas son mas incompatibles con la idea de una consciencia global que el mithos hippie, si también puede surgir de ahí? ¿No estaría por encima de nuestras visiones de justicia herederas de mecanismos de supervivencia tribal? Puede ser la excusa para cualquier tipo de acción o comportamiento, igual que la idea de Dios lo ha sido a lo largo de la historia de la humanidad, una idea en blanco adaptada a los moldes sociales en los que ha encontrado lugar. Un perfecto ejemplo de argumento circular. Imaginad una consciencia de esa naturaleza cuyo único "objetivo" fuese su propia existencia y su experiencia interna. Uno podría fácilmente ver eso como una consciencia malvada para nuestros estándares morales. ¿En que seria diferente a los ojos de esta una vida humana, o un animal, de los átomos de una roca? También estos están conectados entre sí.

No hay motivo, tras saber la existencia de tal conexión universal, para no continuar tu vida exactamente de la misma forma en la que lo habías hecho siempre. Quizás mas enriquecido por la experiencia y la realización (que no es poco) pero nada mas.

Además, al definir consciencia, uno tiene serios problemas. No hay una parte o pieza que encontrar con la que podamos decir que algo es o no es una consciencia, solo podemos tener una visión holística de ella. Al final, solo podemos asegurar que, dentro de lo observable, algo se comporta como una o tiene signos de comportarse como tal. Una ciudad podría ser entendida por un observador alienígenia como una, o una máquina de turin, quizás hasta un ordenador, el conjunto de ellos o llegarían a la conclusión de que solo existe un ser vivo inteligente en este planeta y su nombre es Internet. El hecho mismo de que decidimos o no que "exista" no implica nada y es mas una curiosidad teórica o una convención del lenguaje que ninguna otra cosa; y desde luego no implica ningún tipo de fuerza benevolente ni ninguna buena razón para la que yo me sienta mas conectado con el vecino de abajo que hace unos minutos antes de conocer esta información. Las neuronas forman parte de una consciencia mayor, y esta en si misma emerge y existe gracias a que a las neuronas eso les importa un pimiento. ¿Cambiaría de forma significante la ecuación si las neuronas fuesen en si mismas también conscientes? No lo creo. Estar conectado a algo o formar parte de un mismo sistema no es garantía de cooperación. En el ejemplo de la madre tierra, en el que la competencia por los recursos es parte del ciclo natural esta consciencia global no obedece a ninguna intención mas profunda ni esencialmente benevolente, si acaso todo lo contrario; tal y como entendemos la naturaleza es producto de ese conflicto inherente a la supervivencia entre los miembros que la forman. Todo ello es un concepto interesante, sí, pero intelectualmente es una calle sin salida. No conduce a nada de por sí.

No creo en ello, pero tampoco dejo de creer. Forma parte de mi imaginación mística y del imaginario colectivo, se ha instalado en mi inconsciente como la idea poderosa que es, pero no forma parte activa de mi proceso de decisiones ni argumento para mis discusiones. 

El motivo por el que, al final, se asocia la idea de la consciencia global a ciertas formas de pensar, es por afinidades culturales. Encaja con pertenecer a una comunidad (y por lo tanto ver su beneficio individual ligado al de esa estructura a través de la empatía), con la idea de una naturaleza benevolente y mágica, condicionada irónicamente por el hecho de que a nuestro alrededor la naturaleza aparece así por la transformación sistemática de esta hecha por nuestros propios intereses. Va asociado a eliminar la rigidez de la vida, a eliminar preconcepciones de la realidad. Así que hacemos esfuerzos para racionalizar la idea de un todo con ideas afines a tales sensaciones. Quién se adentra en este mundo, ya sea por el camino de la vida o por curiosidad intelectual, ve en él y experimenta ideas y estados que no se encuentran en ningún otro lugar, y se sienten, con razón, seducidos por ellas y el clima de inclusión y fraternidad que a veces los acompañan. Eventualmente, como en cualquier otro grupo social, quién es mas extremo en las bases que generan la identidad del grupo, termina arriba de su jerarquía, y al final siempre es menos seductor quién te dice que no hay para tanto que quién te da una pastilla, se las da de iluminado, y te invita all down the rabbit hole.

[Música] Saint Feliu





Mis amigos y yo crecimos en Sant Feliu de Guíxols, un pueblo de costa perdido de la costa brava, en un local que frecuentábamos llamado Montclar en el que jugábamos a videojuegos, hablábamos de temas y destruíamos cosas. Entonces escuchábamos bastantes tipos de música, en oleadas según pedían los tiempos. Rock clásico cuando llegó el guitar hero y jugar es todo lo que hacíamos, música de barrakas cuando estábamos en barrakas y nos apetecía hacer el capullo, metal cuando empezamos a salir por bares e ir a conciertos y festivales, extremoduro y música mesetaria cuando nos apetecía, música de fiesta y bailar cuando procedía así, vas pillando la idea. Hasta creo que hubiésemos escuchado música electrónica si no la asociásemos entonces a la música maquina con la que los quillos (nuestro enemigo natural) contaminaban el aire a todas horas. Escuchábamos punk, rock y punk rock antes y después de todo eso, ya fuese llegando de lo que era popular cuando recién íbamos al instituto y venían pósters de green day en revistas pop y como influencia de las escenas surferas que aún estaban vivas y profesaban cual religión todos aquellos que frecuentaban skateparks y las tiendas de freeboard años después.

Tantas influencias no resultaban en ninguna identidad concreta, pero no nos preocupaba demasiado, tampoco fuimos nunca puristas de nada, nos limitábamos a existir.

Es decir, si que cada uno de nosotros basaba en parte su identidad personal en la música que escuchaba, como en tantas cosas, pero no una de grupal.

Cinco años tardamos en enterarnos de que aquí se hacía música también, y bastante buena. Punk parecido al que nos gustaba y canciones de rock que tras escuchar un par de veces podíamos cantar. Introduciéndonos poco a poco en el mundo al ver a nuestros amigos en conciertillos que hacían con sus bandas, nos fuimos enterando y habituándonos a esas bandas de las que ellos hablaban y nosotros no teníamos ni idea de que existían.⁣

Nos enteramos de que vivíamos en el aftermatch de una escena musical llamada hardcore en la que nuestro pueblo había sido protagonista.⁣ ⁣Aquello fue una sorpresa mayor. Cuando uno no crece en una ciudad, siempre tiene el pensamiento intrínseco de que allí donde se encuentra nunca sucede ni va a suceder nada. Aquello no eran las costas de california, ni los suburbios de manchester, ni nadie quemaba iglesias noruegas, pero aún así fuimos construyendo una serie de referencias con las que nos sentíamos identificados. Una identidad cultural de proximidad, con grupos de aquí de los que conocíamos los miembros, y grupos lejanos desconocidos que por alguna razón tenían canciones que eran himnos entre nuestros colegas que podíamos cantar a viva voz en las fiestas que nosotros mismos organizamos y en los conciertos y festivales de la atzavara. ⁣No era únicamente algo de nuestros amigos del principio (aunque con el tiempo hicimos amistades alrededor) sino que también lo compartíamos gente con la que en un principio no teníamos ninguna relación. Era una escena musical. Es una escena musical. Una que vivimos en primera persona, esa mezcla de pasados y futuros en la que transitamos brevemente, aunque no nos diésemos cuenta. Lo suficiente para considerar que aquello era nuestro, aunque no sabíamos exactamente el qué.⁣

Quizás a veces un nombre es todo lo que le falta a ciertas cosas para ser.⁣


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[Vida universitària] Fugint de Barcelona







És fàcil odiar barcelona. A les set i mitja del matí, al metro ple d'aire calent, encara amb leganyes als ulls i un buit a la panxa, envoltada de gent que per alguna raó et fa fàstic, la vida no és bonica. Els edificis tapen el cel, passejar pel carrer em fa sentir més insignificant que de costum i com que hi ha tantes coses, totes s'acaben assemblant. De cop, necessito estar a casa, a la meva habitació, amb el meu puto gos. M'observo a mi mateixa tornant a sant feliu cada cap de setmana i em pregunto on m'he ficat i què faig perdent el temps d'aquesta manera. Sant feliu, on sembla que tot prengui una mica de sentit. 

Vaig sobreviure al primer any de carrera. Dic "sobreviure" no perquè la facultat fos cap mena de selva, sinó perquè amb el pas dels dies em va anar arrossegant, primer quasi sense veure-ho però cada vegada més, una ombra insuportable. Tedi existencial, crec que li diuen. Probablement només estic trista. En tot cas, no sempre ha estat així. De fet, vaig començar amb bon peu.

Corrien els volts de setembre d'un llunyà dos mil disset. Era un dia assoleiat quan vaig entrar a la universitat per primer cop. Tenia les galtes rosades i m'esperava un devenir de coneixement, lluita, amor col·lectiu i molts, molts fideus instantanis. Catalunya bullia; tot just es començava a parlar de no sé què d'un referèndum. Tenia papallones a l'estómac. Estava a tope.

Durant aquells mesos van passar un parell de coses. Vaig conèixer un parell de persones, provar un parell de drogues i un parell de grups de música em van canviar la vida un altre cop. També vaig descobrir una sensació estranya.

Ja havia estat a manifestacions abans. Les aglomeracions de gent poden arribar a ser molt desagradables, crec que ho he deixat clar al primer paràgraf. Però hi ha vegades molt comptades en què les aglomeracions de gent passen a fondre's en una sola unitat, i alhora a ser cada persona imprescindible. Tinc una imatge gravada al cap. Jo estava pujada a les espatlles d'en Pol, el colega de manis per excel·lència, i una petita brisa m'acaronava. De sobte, ho vaig veure. Era com mirar un paisatge de boira i muntanyes sota meu: els amples carrers de Barcelona eren plens. Mirava endavant i no veia el final de la gent. Mirava endarrere i als costats, i tots els horitzons eren plens de tots nosaltres. Tots volíem el mateix, tots érem joves. Caminàvem amb calma, però amb una decisió inexplicable. No és una sensació d'ímpetu ni de pressa, és una cosa mes subtil i poderosa. És semblant al que se sent en determinades cançons d'un concert. Cal que sigui de nit, que hi hagi llums ataronjades, ja sabeu del que parlo.

Mai havia vist tanta gent tan junta. Per un moment vaig tenir por. Vaig pensar que això era una cosa forta físicament; aquesta és la massa que canvia coses. La massa, aquella dels llibres d'història. La que ha estat prou fosca. La massa que ha desfilat, ha alçat un braç al cel des de ben endins de la seves ferides entranyes. L'ha aixecat, i ha estat el gest més sincer de la seva vida. És el puny el que aixequem nosaltres.

Caminem a poc a poc. Hi ha un vent fluix i estic tranquil·la. M'adono que estem en silenci. Som milers de persones caminant cap a la mateixa direcció en silenci. Algun dia parlaré de per què soc independentista. Hi ha moments per tot. A vegades se'ns enduia l'eufòria.

La reivindicació formava part del nostre dia a dia d'una manera èpica i alhora casual. Era a qualsevol lloc fent qualsevol cosa de tranquis. Al metro menjant un xupa-xups, posem per cas. Lleugerament adormida. Em truca en pol, es tracta d'una emergècia: manifestació d'aquí mitja hora. Desvio el trajecte un parell de parades més i ens trobem a Jaume I. A l'estiu tot és tan fàcil. Al final se'ns envà de les mans, ens quedem a la concentració fins les sis del matí i dormim en un portal per anar a classe de català a les 8. 

I ara en parlo com si haguessim estat una pedreta ingènua llançada amb força sobre alguna bassa. Totes les aigües tornen a aplanar-se. Hi ha vaga general i encara es fan manifestacions, però ha passat prou temps com per poder-ne fer un article nostàlgic, i res ha canviat del tot. Bé, de fet, res ha canviat. A vegades em frustro i m'enfado també amb els polítics catalans. Però en realitat, mai res de tot això ha anat sobre polítics. Hem creat xarxes sòlides de mobilització popular, i aquestes no depenen de cap mena d'ordre superior. 

Cada dia faig el mateix camí d'anada i tornada de la universitat. Un matí vaig veure un àngel de pedra, al bell damunt d'un edifici. Tenia el cos musculat i dues ales majestuoses, estava inclinat cap endavant, com si s'impulsés per aixecar el vol. 

He après que, si no em vull perdre res, per la Gran Via cal que hi vagi mirant amunt.






La dificultat d'abraçar-se a les fosques




Quan de sobte es fa fosc,
les persones es tornen maldestres.
Intenten agafar-se a alguna cosa a les palpentes
i potser, sense voler, trenquen un gerro
encara que estigui ple de flors

Quan és tot a les fosques a vegades
tenen por. Fins i tot dubten
de dir alguna paraula
per si els respon la foscor.
No fan res perquè no saben què fer.
Potser marxen perquè prefereixen la claror.
Potser marxen perquè si intenten fer alguna cosa 
es tallaran amb els trossets de gerro.
No sé per què marxen, encara no ho sé del tot.

Però algunes persones m'han abraçat a les fosques.